Martes 16 DE Julio DE 2019
La Columna

Hail, Caesar! AT-Field

Fecha de publicación: 22-09-16

Como respuesta a la cada vez mayor presencia de la televisión, el Hollywood de los años cincuenta respondió con un cine lleno de coreografía, color, romances entre las estrellas y grandes producciones bíblicas. En ese espacio Eddie Mannix está confesándose con el padre porque ha pecado en las últimas horas: fumó tres cigarros cuando le prometió a su esposa dejar el tabaco. El fixer de los estudios no puede detenerse y al salir de la iglesia evita que una de las actrices haga una sesión de erotismo para un camarógrafo.

La más reciente cinta de los hermanos Coen se vale de Josh Brolin y George Clooney para llevar al espectador por un viaje nostálgico por esa magia del cine que revive a Mannix de manera indulgente frente al personaje real. A diferencia de Inside Llewyn Davis los Coen se alejan de todas las cintas sobre la Guerra Fría que salieron al mismo tiempo, como Bridge of Spies de Spielberg, para hacer una película caótica y más bien soñada por The Dude de The Big Lebowski.

Por su parte Clooney interpreta a la estrella mimada del estudio como Baird Whitlock mientras protagoniza una pasión de Cristo desde el punto de vista de un romano. Pero de pronto es secuestrado por la agrupación The Future quienes demandan al estudio US$100 mil por el actor. Y en el resto del reparto está un Ralph Fienne como el director europeo Laurence Laurentz que se ve obligado a dirigir al actor de wésterns Hobie Doyle (Alden Ehrenreich’s) en un drama al que no puede aportar nada y que genera la escena más graciosa de la película.

A Scarlett Johansson –a quien Woody Allen le daría el protagónico– los Coen la ponen como la actriz DeeAnna Moran que debe encontrar un esposo para el hijo del que está embarazada. De esa manera termina con Jonah Hill (The Wolf of Wall Street), un “profesional” que se las puede legalmente con cualquier cosa. Y Tilda Swinton que interpreta a dos gemelas columnistas, Thora y Thessaly, una que busca temas de profundidad y la otra que solo le interesa el chisme.

Por último está Josh Brolin como Mannix, quien debe decidir entre quedarse en ese trabajo arduo de solucionar los problemas del estudio, como rescatar a Clooney, o aceptar una oferta de trabajo que le garantizará una pensión digna. Quizá no sea la mejor comedia de los Coen, pero Hail, Caesar! es más bien una memorabilia de la industria cinematográfica como vendedora de sueños y estilos de vida que vale la pena una mirada.

 

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