Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Medicinas con alma

follarismos

— Raúl de la Horra
Más noticias que te pueden interesar

La Medicina Oficial o Alopática, de enfoque biomédico, ha ido perdiendo su alma en casi todas partes –sobre todo allí donde la privatización del sistema de salud se ha vuelto una religión– y se ha transformado en un sofisticado juego de triquiñuelas técnicas y de operaciones económicas en las que la motivación primordial es todo (dinero, prestigio, adquisición de estatus, acabar pronto, llenar “horas de vuelo”, etcétera), menos el estado emocional del paciente que tiembla y que acaba de dejar colgada su humanidad en una cercha junto a la ropa, al entrar al consultorio. Sobre esta radical y al parecer irreversible pérdida de sensibilidad de los médicos –que cada día se parecen más a unos sofisticados aprietatuercas de automóviles–, podrían escribirse libros y libros, y la antaño admirada reputación de los galenos quedaría irremediablemente oscurecida por un sinfín de historias que harían retorcerse en su tumba a Hipócrates y a todos los grandes humanistas de la medicina occidental.

Es esta una de las razones por las cuales otros sistemas de intervención en la salud se han ido implementando y revalorizando en el mundo como alternativas o complementos al sistema alopático. En primer lugar, la implementación del llamado sistema médico originario o las Medicinas Tradicionales (al interior de las cuales se ubica también la “medicina casera” y la “medicina popular”), donde encontramos desde estrategias familiares para resolver los problemas de salud, hasta intervenciones de sanadores diversos –en nuestro caso, indígenas. Estos integran en su metodología, además de los aspectos corporales, variables importantes de la experiencia humana que han sido dejadas de lado por la medicina oficial, tales como las sociales, las culturales, las ecológicas y las afectivas, que forman necesariamente parte de los procesos de enfermedad y de salud. En segundo lugar, la implementación del Sistema Médico llamado “Energético”, inspirado de las tradiciones orientales como la acupuntura, el reiki, las flores de Bach, los masajes, la homeopatía, la iridología, el biomagnetismo, etcétera, que considera al individuo un ser integral (cuerpo, mente, emociones, espíritu), y no solamente un manojo de síntomas físicos y biológicos. En este sentido, hay que tener en cuenta que la coexistencia de los tres distintos sistemas médicos implica igualmente un abordaje distinto desde cada uno, tanto de la persona, como de la concepción de la salud y la enfermedad, así como de las categorías noseológicas que se asignan a ellas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce y auspicia la necesaria implementación de lo que son las medicinas tradicionales (MT) en los países menos desarrollados, pero también en los desarrollados (incluidas no solo las medicinas indígenas populares, sino las medicinas tradicionales chinas, el ayurveda hindú y la medicina unani árabe, con o sin medicaciones naturales), tanto por su accesibilidad, como por su efectividad y su economía. La MT es un sistema sanitario que está creciendo rápidamente en lo que se denomina el primer nivel de atención, que es el de la prevención. En Africa, hasta un 80 por ciento de la población utiliza la MT para ayudar a satisfacer las necesidades sanitarias. En Asia y en Latinoamérica, las poblaciones siguen utilizando la MT como resultado de circunstancias históricas y creencias culturales. En Bolivia, Perú y Colombia, la MT es un modelo integrado que cohabita con la medicina alopática. Y en China, la MT contabiliza alrededor de un 40 por ciento de la atención sanitaria. De manera pues, que lo que nuestra Ministra de Salud anunció hace poco y que causó tanto escándalo entre los no entendidos, es algo conocido en el mundo que viene, además, implementándose experimentalmente en Guatemala desde hace varios años ya, bajo las siglas MIS (Modelo Incluyente de Salud). De manera que lo más adecuado sería, en lugar de alarmarnos, informarnos correctamente, toda vez que los medios de prensa nos ayudaran a ello, cosa que están todavía muy lejos de hacer.

Etiquetas: