Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
La Columna

Youth

AT-Field

— Juan D. Oquendo
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Fred es un compositor que se niega a dirigir una de sus obras para la reina de Inglaterra. Mick es un cineasta que trabaja en el guión de la que será su última cinta y su legado artístico. Ambos amigos pasan unas semanas en un spa de lujo a los pies de los Alpes mientras reflexionan sobre la vida y la muerte, la juventud y la vejez y las veces que pudieron acostarse con mujeres pero no lo hicieron. El más reciente filme de Paolo Sorrentino continúa la línea temática de la magnífica La Grande Bellezza, pero sin la fuerza de los diálogos y personajes anteriores.

En Youth el protagonista es interpretado por Michael Caine: un hombre que no sabe si seguir su carrera o darle fin. Fred se debate entre esto mientras el emisario de la reina lo persigue y su hija, Lena, ve cómo su matrimonio se viene abajo cuando su esposo le pide el divorcio para irse con una estrella pop. Entre ambos personajes, por cierto con una gran actuación de Rachel Weisz, Fred debe confrontar la idea de que todo lo que alguna vez hizo para su hija será olvidado por ella, y más aún, que no logrará ser comprendido.

Luego del rompimiento de Lena con su esposo, que resulta ser el hijo de Mick, ella cuestiona a su padre su ausencia en su vida y todo el martirio por el que hizo pasar a su madre con sus constantes infidelidades. Pero Fred termina por responderse que lo único que él podía comprender era la música, ese lenguaje que no requiere palabras sino sentimientos, y que a fin de cuentas él y su esposa eran una canción que Lena nunca entendería. Y finalmente está Mick, interpretado por Harvey Kietel, que debe confrontar a Jane Fonda como Brenda Morel, su actriz fetiche que abandona la cinta porque él ya no tiene esa genialidad artística de antes.

Youth es más bien un filme con una fotografía hermosa que dirige Luca Bigazzi, convirtiendo un spa en el sitio más glamuroso para que dos millonarios al borde del retiro se sienten a pensar en su pasado. Y además del paisaje de los Alpes, está un gran despliegue de rostros de hombres y mujeres feos, tristes y bellos que deambulan por las instalaciones del spa en batas, como de ensueño. Sorrentino no tiene la fuerza en Youth que tuvo en Bellezza, pero no deja de ser un filme que visualmente cautiva hasta el tuétano, como todo lo que hace.

joquendo@elperiodico.com.gt

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