Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
La Columna

¡Por Júpiter!

lucha libre

— Lucía Escobar
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Uno de mis pasatiempos favoritos cuando era niña e íbamos a la playa, era recoger conchitas de colores. Las organizaba por constelaciones sobre la arena negra. Me sorprendía que el mar depositaba sus obsequios en la costa con una forma parecida a la Vía Láctea en. Piedritas y troncos labradas por las olas también eran parte del tesoro que llevaba a casa de regreso de las vacaciones.

Hace algunos días volví a estar en la playa y recordé esos días mientras mis pies tropezaban una y otra vez con todo tipo de basuras esculpidas y escupidas por el mar. En menos de cien metros de playa vi desde chancletas hasta desechos médicos e industriales. Me puse a recoger tapitas con la intención de algún día hacer un mural. Habían muchísimas de todos tamaños y de todas las marcas. Las clasifiqué según su fuente: Orange Crush, Uva, Seven, Coca Cola y otros. Me sorprende la forma en que el mar esculpe la basura plástica, la lame y la devuelve a tierra. Pensé en los animales que viven en el mar y que ahora nadan entre plásticos de todos los colores. El mar es nuestra alma mater, nuestra madre, tiene una fuerza increíble y es capaz de tranquilizar al más inquieto solo con su voz. En la violencia del agua golpeando la tierra, gracias al viento y a la gravedad, se inició la vida en este planeta. El génesis de nuestra existencia viene del mar. De ahí salimos, nos levantamos, pensamos y empezamos a destruir. En muy poco tiempo hemos modificado muchos ecosistemas de la Tierra. Han desaparecido especies de animales, hemos menguado la diversidad. Pensamos que lo que le sucede a nuestros compañeros de habitación no nos va afectar a nosotros. Olvidamos que somos parte de un ecosistema, conectados unos a otros, desde el principio de los tiempos hasta el final.

Dejo de ver mis pies, levanto la vista y me mareo con la inmensidad del cielo. Allá arriba en algún lugar del basto universo, la sonda espacial Juno se insertó en la órbita de Júpiter, el gigante cósmico diez veces más grande que la Tierra. Dicen que en su interior oculta los secretos de la creación del sistema solar, tiene al menos 67 lunas y es una especie de paraguas o padre protector de la Tierra ya que nos protege de las lluvias de cometas y otros cuerpos celestes, desviándoles con su fuerza.

¡Por Júpiter! Siento que el futuro nos cayó de repente como un meteorito destructor. Aún no hemos aprendido a comportarnos como humanos en este planeta y ya estamos pensando en el siguiente lugar a donde exportaremos nuestra cultura, basura y cultura basura.

Bagdad, Estambul, Bangladesh, Qatif, Medina, París, Bruselas y tantas otras ciudades convertidas en campos de batallas donde la mayoría de los muertos son inocentes. No alcanza la indignación para tanta destrucción. Pareciera que en este planeta no hay vida inteligente, talvez en Júpiter sí la encuentren.

@liberalucha

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