Sábado 20 DE Abril DE 2019
La Columna

El Cuarteto Asturias diez años

MondoSonoro

— Jorge Sierra

Sí, el Cuarteto Asturias arribó el pasado marzo a sus diez años de existencia. Y la efeméride, el grupo la celebró hasta el pasado miércoles 15, en la Gran Sala del Teatro Nacional, en su concierto Rompiendo esquinas, con el cual hicieron un repaso de todo lo hecho o en todo caso incursionado a lo largo de estos años.

Que yo recuerde, no ha habido un cuarteto de cámara en Guatemala tan abierto, tan arriesgado, tan activo, tan ágil y tan moderno como este. Un cuarteto que está en sintonía con los tiempos que vive. De hecho, uno los ve encarando obra de Oasis o Radiohead, pasando por disparates de “música avanzada” e igual obras serias de Arvo Pärt. Y eso fue expuesto ese día, en compañía de varios invitados.

La celebración tuvo sus momentos estelares. Por ejemplo, cuando le escuchamos su versión para el tango Por una cabeza original de Carlos Gardel; también las mancuernas que presentó con el coro Capella Cantorum (Luna de Xelajú y África) y con la Marimba de Concierto de Bellas Artes (Conquistando tu corazón y las Chancletas de Nayo Capero); el segundo y tercer movimiento del Cuarteto para cuerdas No. 8, de Shostakovich; Resistir, interpretado por la cantautora Sara Curruchich en compañía del percusionista Chejo Enriquez; y luego su versión para Ni un centavo, original de Malacates Trébol Shop. En estos arreglos hay listeza, hay ingenio, hay instinto. Algo que se hace más evidente cuando abordan temas tradicionales del país como las ya mencionadas o Noche de luna entre ruinas, Mi bella Guatemala, Río Polochic escuchadas esa noche.

Pero también uno descubre que el Cuarteto Asturias por ratos se descuida en sus aventuras. De ahí que se escucharan versiones tan obvias y elementales como en Paint it black (Rolling Stone); Take Five (Paul Desmond) o Bluemoon (éxito de The Marcels), que nos recuerdan esa música easy listening de Ferrante & Teicher o Santo & Johnny de los años setenta.

Sí es verdad que el Cuarteto puede llegar a manufacturar atmósferas sónicas de muchos registros, también es cierto que aún no comprenden el pulso, el sabor, son por ratos “cuadrados” ante los diferentes géneros. Sin embargo, eso no me impide situar al Cuarteto en la nueva aristocracia musical de Guatemala. Ojalá sigan celebrando décadas más e inspirando a nuevas generaciones.

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