Lunes 22 DE Abril DE 2019
La Columna

Injerencia extranjera

EL BOBO DE LA CAJA

— Andrés Zepeda lacajaboba@gmail.com

En una jornada que incluyó cortar lechugas escaroladas del jardín de su residencia, ofrecer declaraciones a los medios noticiosos y orinar fuera de la bacinica eufemística propia del cargo que desempeña, el embajador Todd Robinson ratificó con palabras algo que tanto él como sus antecesores han venido demostrándonos en la práctica desde hace más o menos setenta años.

    La soberanía –dijo– [la nuestra, se entiende: la de los guatemaltecos, no la de él ni la de los suyos] está de último en mi lista de prioridades. Habría que reconocerle, pienso yo, al menos el gesto de honestidad sabiendo que sus declaraciones provienen de una esfera donde lo usual es el zafe, la finta, el enunciado con doblez, la lisonja hipócrita.

    Acto seguido el presidente Jimmy Morales (alias Black Pitaya), más cerca de quien celebra el día nacional del payaso que del dignatario representante de nuestro país, reaccionó con otra de sus machacantes perlas retóricas: “La soberanía es la soberanía”. Brujo.

    Pero, volviendo a la hipocresía, me llama la atención que algunos guatemaltecos, ¡a estas alturas del partido!, finjan sorpresa ante la injerencia de las potencias extranjeras en nuestros asuntos. Lo lamento, paisanos: si algo ha traído consigo esta posmodernidad irreversiblemente globalizada es un concepto de soberanía cada vez más volátil –en muchos casos reducido a mera entelequia.

    Más nos vale, en cambio,  aprender a vivir con el estigma y saber qué esperar y qué no (y hasta qué punto) de todo eso que nos viene travestido de ingenua y desinteresada ‘ayuda internacional’. Empezando por la CICIG, cuyo prestigio depende de cómo la evalúan afuera, más que de cómo la valoremos adentro de Guatemala, y cuyo financiamiento no proviene de nuestros impuestos, sino de la ONU.

    Recordemos, para el efecto, que uno de los principales financistas de la ONU sigue siendo Estados Unidos, juez definitivo y muy interesada parte en esta aún somera ‘lucha contra la corrupción’.

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