Sábado 20 DE Abril DE 2019
La Columna

Los desorientados

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides

Hay novelas que a quienes nos empeñamos en la tarea titánica de tratar de inventar o crear a través de la ficción, sentimos como nuestras, como si fuera la novela que nos hubiera gustado haber escrito. Tal sensación ocurre no pocas veces, pero yo lo acabo de experimentar con Los deso-rientados, de Amin Maalouf, el autor libanés, que escribe en francés y ha recibido premios a diestra y siniestra, entre los que cuenta con el Príncipe de Asturias y una silla en la Academia Francesa, la que dejó Claude Levi-Strauss tras su deceso. Pues bien, esta novela, que trata sobre las relaciones entre Oriente y Occidente, es totalmente contemporánea y aplica tanto al Líbano como a la experiencia nacional en lo que se refiere al tema central de la novela, la diáspora de intelectuales que se fueron a vivir a otras partes del mundo, que ante la vista general “los más listos son los que se fueron. Vas a sitios preciosos, vives, trabajas, te lo pasas bien, descubres el mundo. Luego vuelves, tras acabar la guerra. Te está esperando tu antiguo país. No has necesitado disparar ni un tiro ni derramar una gota de sangre. E incluso puedes permitirte no estrechar las manos que se ensuciaron”.

La novela narra la historia de un grupo de amigos universitarios, cuya hermandad giraba en torno a la literatura. Se reunían en la casa de uno de ellos, y no importaba que uno fuera católico, otro musulmán o judío, porque todos eran amigos. Pero en 1975 estalla la guerra del Líbano y la mayoría se marchan. En la patria se quedan otros, y uno de ellos, Mourad, está moribundo. La relación se había perdido con él, porque se le acusa de crímenes y enriquecimiento por aliarse con las autoridades dominantes. Los amigos lo juzgan y le quitan la palabra, pero la esposa le avisa a Adam (el protagonista) de su estado moribundo, y por insistencia de su pareja, decide viajar a su ciudad natal para verlo antes de que muera, pero llega tarde. No asiste al funeral y empieza el calvario de su conciencia, buscando a los demás amigos para organizar una reunión como las que tenían antes de la guerra.

Una novela electrizante, reflexiva, que va buscando culpas y removiendo los oscuros escondrijos de la ética. ¿Quién es para juzgar el que se marchó a los que se quedaron? ¿O a la inversa? La novela va desarrollando la vida del grupo de amigos cuya relación fue truncada por una guerra, por la vecindad con el Estado de Israel. Siempre hechos ajenos a los amigos que se separaron para siempre.

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