Viernes 22 DE Marzo DE 2019
La Columna

Reperterio culinario cuaresmal

Ayer

— María Elena Schlesinger
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No hay noviembre sin fiambre, reza el dicho, y yo agregaría, Semana Santa sin empanadas de leche, curtido, pescado a la Vizcaína, dulce de garbanzos con su rallo de limón, molletes en miel, horchata de arroz, chinchivir para los antigüeños, granizadas para los más chicos, y un larguísimo etcétera de platillos que conforman nuestro tradicional repertorio culinario de época, la que se funde e identifica exquisitamente en nuestra tradicional cultura cuaresmal.

Está tan arraigada nuestra gastronomía cuaresmal, que es usual oír decir por ejemplo, que el bacalao nos sabe siempre a Viernes Santo y que las empanadas de leche tienen sabor a procesión de La Reseña; o que los garbanzos en dulces saben a la más queridas de nuestras marchas procesionales, Cruz Pesada, por ejemplo.

En Guatemala decimos que el repertorio culinario cuaresmal ha dejado de ser de carácter penitenciario ya que con el tiempo y debido a las circunstancias se ha vuelto festivo, porque se degusta en compañía de amigos o parientes queridos, en tiempo de asueto, aunque a mitad del almuerzo del Viernes Santo se oigan el sonido de las matracas que recuerdan a voz en cuello, el día en que Jesucristo murió crucificado en el Gólgota.

Y es que entre pescados en salsas rojas aderezados con chiles dulces y aceitunas y garbanzos con hierbas verdes sin chorizo o carne por ser fiesta de guardar; los curtidos rojos y tamalitos de viajes, se renuevan cada año en las mesas chapinas más afortunadas, las tradiciones religiosas mestizas más antiguas que tenemos en Guatemala, la familia, los amigos y las viejas recetas culinarias de época, parte importantísima de nuestro patrimonio culinario nacional.

Este año nos preparamos nuevamente, los cientos de miles de devotos y seguidores de las fiestas cuaresmales para compartir en familia y amigos la mejor de nuestras épocas del año: la Semana Mayor. Época que se pinta siempre de color morado como túnica de cucurucho y que tiene con olor a corozo fresco y aserrín mojado. Que transcurre a ritmo de marcha procesional y que sabrá siempre a nuestro platillo culinario preferido, la empanada de leche de la familia Barnoya, por ejemplo, las que la que a mi entender y saber me siguen sabiendo a gloria. Feliz inicio de Cuaresma.

mes@itelgua.com

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