Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
La Columna

La seriedad de los niños

EL BOBO DE LA CAJA

Fecha de publicación: 12-02-16
Por: Andrés Zepeda lacajaboba@gmail.com

Hace algunos años ofrecí una charla que tenía por título El futuro es cosa del pasado, ¡téngalo siempre muy presente! (parafraseando al caricaturista M. Brieva). En ella me propuse desdoblar la siguiente paradoja: necesitamos reinventar el presente volviendo al pasado para recuperar el futuro que está escurriéndosenos de las manos.

Con “volviendo al pasado” quiero decir –siguiendo a Nietszche– recuperando la actitud de cuando éramos niños y jugábamos como si nuestra vida dependiera de ello. Pasión. Involucramiento. Escrupulosidad. Compromiso. Ahínco. Todo lo contrario a la pose tiesa y ostentosa al uso en el mundo de los adultos, a causa de los cuales el mundo está hoy como está.

Pero el presente-futuro tiene también lo suyo y de doblete nos impone otra paradoja: el modelo de desarrollo dominante (lineal, ascendente, capitalista, basado en el fomento ciego a la producción y consumo de mercancías que requieren echar mano de recursos finitos) resulta a todas luces insustentable en el tiempo…

Foto: Joshua Miller, bajo licencia de Creative Commons

Foto: Joshua Miller, bajo licencia de Creative Commons

 … Sin embargo, la inercia suicida que traemos es tal que no parece haber a la vista otro camino capaz de convocar a los millones de seres humanos que malviven atascados en la miseria. Si algo estimula a los pobres del mundo es (por más que nos muerda admitirlo) la posibilidad de “prosperar” material y económicamente: el ser subordinado al tener. La pleitesía al tanto tenés, tanto valés.

Brasil, Rusia, India y China vienen ensayando esa ruta desde no hace mucho y han conseguido elevar el nivel de vida de anchísimos segmentos de su población. Los resultados, tan discutibles como ambiguos, saltan a la vista. ¿Qué haremos nosotros?

Tal vez convenga empezar aplicando la misma seriedad que exhiben los niños al jugar.