Viernes 22 DE Marzo DE 2019
La Columna

Joss Stone ilegal

MondoSonoro

— Jorge Sierra
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La presentación del viernes 29 en nuestro país de la cantante inglesa Joss Stone, fue ilegal. Es decir, la productora BSG Service (nueva en el ambiente) incumplió con todos los requisitos que exige la Ley de Espectáculos Públicos –su vigilancia recae en la Dirección de Espectáculos Públicos, del Ministerio de Cultura–. Al ignorarlos, el representante dejó un mal precedente y puso en ridículo a la institución estatal centinela.

¿Qué pasa acá exactamente? Cuando se llegó el día del concierto, Espectáculos Públicos en ley envió una carta al Teatro Lux que apuntaba que la actividad no estaba autorizada. El teatro y el productor ignoraron la misma, en parte quizá por la presión de tener a la artista ya presente y a la venta efectuada de boletos. Lo cierto es que al final, los organizadores prefirieron aceptar su falta y pagar la caricaturesca multa de Q500.

Ahora bien, si esos abusos y groserías no se detienen, vendrán otras empresas que harán lo mismo. Mientras, el Gobierno se mantendrá con las manos atadas atendiendo reglas y sanciones que datan de 1982. En esto último radica la risa que da.

Es cierto, en Guatemala organizar conciertos cada vez es más tedioso. Parece como si se gestionara la obtención de la primera licencia para conducir. Ya solo falta presentar examen de sangre. Después de cumplir con la entrega de papelería (15 documentos) de una lista elaborada por Espectáculos Públicos, ahora según el nuevo Acuerdo Ministerial No. 1106-2015 el organizador tiene que cumplir con tres requisitos más. Eso, si el artista es nacional, porque para un artista internacional el chorro de requerimientos es mayor, porque debe tocar puertas en Gobernación Departamental y en Emetra.

Aún con ello, las productoras serias quieren hacer el esfuerzo por cumplir las normas. De hecho, son empresas que suelen dar la cara, que programan con tiempo sus conciertos y se esmeran en el servicio y comodidad del público. El problema es que productoras como BSG Service son las que alimentan la desconfianza en el respetable, ponen en riesgo a medio mundo y deterioran el mercado. Es evidente que acá debe existir mayor responsabilidad y ética de estas nuevas empresas, y el Ministerio de Cultura debe fortalecerse para no castigar risiblemente. Por no decir, para que no se carcajeen de él.

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