Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Spotlight

AT-Field

— Juan D. Oquendo
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A principios de siglo el equipo de investigación del Boston Globe comenzó un trabajo en torno a un caso de pederastia por parte de la Iglesia católica en Boston. El proyecto fue creciendo hasta revelar decenas de sacerdotes que habían abusado sexualmente de niños y niñas y cómo la misma institución había enterrado los casos y demandas protegiendo a sus clérigos. Luego de la publicación, el equipo Spotlight, conformado por cuatro periodistas, recibió el Pulitzer en 2003 por Servicio Público.

El año pasado Tom McCarthy presentó en septiembre en diversos festivales Spotlight (En primera plana en Latinoamérica), que es la historia de cómo se desarrolló toda la investigación del reportaje. El director hace un recorrido por los cuatro reporteros que se van adentrando en el tema por sugerencia de un nuevo editor llegado de Miami a una ciudad como Boston, donde el catolicismo está sumamente enraizado. Conforme la indagación se va dando, la película muestra el trabajo periodístico, que básicamente es buscar a las fuentes, entrevistarlas, solicitar y corroborar datos, sillas, oficina…

Sin embargo, Spotlight no deja de tener en vilo al espectador durante las dos horas que dura. Aún sabiendo que el reportaje eventualmente saldrá, la tensión se mantiene mientras los personajes descubren la verdad y al mismo tiempo intentan confrontarla. Desde Mike Rezendes, interpretado por Mark Ruffalo, quien no descansa en ningún momento de su trabajo; pasando por Michael Keaton como el jefe de Spotlight, Walter Robinson, quien debe lidiar con editores, la línea de investigación, la rigurosidad del trabajo y sus reporteros; hasta Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James) quienes deben lidiar desde sus ámbitos personales con el tema.

Spotlight es genial porque es un relato sumamente realista, que muestra el trabajo y las personas a las que da voz la labor de los reporteros, pero que a la vez los deja como seres que hacen su trabajo con tenacidad y que ante un revés también se detienen a cuestionar lo que hacen. No es la historia donde el periodista se convierte en héroe, sino el tipo que hace bien su trabajo y punto. Y sumado a todo ello el tema de la pederastia en los líderes religiosos católicos le da un aire dramático alucinante que llega al clímax con las estadísticas y las historias detrás de cada cifra.

joquendo@elperiodico.com.gt

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