Miércoles 17 DE Julio DE 2019
La Columna

Una poderosa Primavera

MondoSonoro

Fecha de publicación: 08-01-16
Por: Jorge Sierra

Después de ocho años ausente volvió a Guatemala. De padre cubano y madre quetzalteca, Adriana Primavera (Martínez) aprovechó su breve estancia en el país para presentarse el miércoles 30 en el bar Los Lirios, junto con tres de sus músicos. Esta fue la ocasión para mostrar el material de su nuevo y segundo disco Estado natural. Ella es una cantante y compositora que cuando sube al escenario, sin tropiezo, se despoja de toda limitación estilística y emotiva.

El concierto lo comenzó con la canción Yemayá, pero después desgranó otras siempre de su autoría como La flor de Guatemala, Estado Natural, La cuenta arriba, Alcabalo, Rubí Gardenia y Cartas, entre otras. La banda se moldeó a sus necesidades, sea para enfatizar, sea para cambiar de mood o para jugar. El gomoso y fiel bajista, César Acuña, buscó en la consistente y flexible batería de Valentina Murguía Deneken delinear un orgánico y vital ritmo sea al estilo funk, cumbia, reggae, swing, afrocubano o balada tropical para poder contrastar, para no aburrir y no machacar con lo mismo, y sí en cambio contagiar y dar un festín. Puso el punto en algunos temas el guitarrista Adrián Campay.

Gran parte de convicción de las canciones recayó en la voz de Adriana. Ella interpretó con un estilo propio y con una voz poderosa, ágil y entregada. Incluso improvisó percusión con su voz e hizo pequeñas audacias a la manera de rap. Las letras de amores y confidencias, pero también de compromiso social que interpreta, les dota de estribillos rotundos y una energía sabiamente dirigida. De hecho, es una cantante que en el escenario no deja nada para mañana. De por sí se proyecta y comunica con facilidad, atrayendo la atención del respetable. Es más, estoy convencido de que esa noche el escenario le quedó muy pequeño. Al final, dio la impresión de ser un concierto corto.

La próxima venida de Adriana Primavera no debe pasar desapercibida. Hay que darle el voto de confianza, que seguro no defraudará, porque ella tiene mucho para enseñar y descubrir. Y su nuevo disco tampoco lo descarte, allí la tímbrica es amplia y rica, y su capacidad interpretativa mantiene el nivel.

Aprovecho para apuntar que Los Lirios es un lugar infame para cualquier artista. Allí son incapaces de poner luz y sonido decente. Lo penoso es que es administrado por un músico.