Domingo 21 DE Abril DE 2019
La Columna

Al despedir el 2015

MondoSonoro

— Jorge Sierra

Se acabó el año. Es momento de ver cómo se deja la escena de la música en Guatemala. En cuanto a productos, según nos refiere Carlos Bulux, en este 2015 se lanzaron en el país cerca de 76 producciones discográficas (algunas físicas y otras digitales) de música juvenil, acompañadas de 55 sencillos y 43 videos. Una cantidad nada despreciable. Y sí, muy alentadora. Sobre todo por aquellos que abogamos por la construcción de una industria nacional de música. Que aún no existe.

Sin embargo, detrás de esas producciones y lanzamientos, hay rémoras que superar. Primero esos productores de eventos que en reiteradas ocasiones se niegan a pagar los derechos de autor como Paquito Díaz, que con la música tropical ha creado un imperio con representación de grupos como Las Reinas o Las Impostoras, La Sonora Dinamita (se sabe que en Guatemala se presentan 25 con ese nombre, procedentes de El Salvador, Honduras, México y de acá. No la original de Colombia).

Por supuesto, la llegada clandestina de estos grupos al país (el mismo día que vienen, se van) socava los espacios y el trabajo de grupos nacionales tan buenos como competitivos, como grupo Rana o la marimba orquesta Alma Tuneca.

Luego también hay que superar que artistas exploten a sus colegas. Es decir, hacen el juego de querer pagar menos porque no “tienen” su nombre o popularidad. Además les atrasan el pago y les insultan. Igual como los administradores de esos bares, aquí en la capital o en San Pedro la Laguna donde el artista es tratado como un paria, y que en su fantasía creen (igual que la Municipalidad de Guatemala) que el músico paga su renta, gasolina y teléfono con un, “gracias”. En los últimos meses esto ha ido en espiral ascendente.

Y por último, hay que apurar para que después de 35 años se tome en serio la Ley de Radiocomunicación, que obliga a las estaciones de radio a difundir música nacional, al menos un 25 por ciento de su programación diaria. Eso sin contar lo que deben tributar por el uso general de la música (nacional e internacional). Que estos medios reconozcan que las canciones no nacen como cocos en las palmeras. Alguien las graba, alguien las trabaja, alguien las crea, y se le debe retribuir por ello. Ojalá el 2016 pinte mejor para la música en Guatemala. ¡Que tengan una alegre Navidad y un generoso 2016!

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