Sábado 20 DE Abril DE 2019
La Columna

La reconciliación

lucha libre

— Lucía Escobar

En mí estadía en Berlín he reflexionado con colegas de Colombia y Alemania sobre cómo deberíamos enfrentar el pasado desde el periodismo. Platicamos y compartimos experiencias de memoria en nuestros respectivos países. Las tres naciones han pasado por guerras que han desgarrado a sus sociedades y han sacado lo peor de cada uno. Está claro que la mayoría de las víctimas han sido personas inocentes, gente que no tenía nada que ver en los conflictos, además de muchos niños, mujeres y ancianos.

Mientras escucho las experiencias de postguerra de los alemanes me sorprende encontrar muchas similitudes, pienso que si cambiara los nombres de los implicados, podría estar escuchando la historia de Guatemala. Con Colombia los paralelismos son todavía más contundentes. Me da la impresión de que son guerras gemelas, orquestadas con los mismos fines maquiavélicos y malvados, horrores cobijados bajo los mismos argumentos, conflictos que favorecen a unos cuantos y que se afianzan en el colonialismo y feudalismo. Masacres realizadas bajo los mismos argumentos y justificadas sobre los mismos prejuicios.

Pero en medio de la desolación de la guerra, siempre aparecen historias de resistencia que son toda una poesía, gestos únicos o aislados de personas, héroes anónimos que no se conformaron con ser parte de un destino nefasto si no que estuvieron dispuestos a luchar para no ser absorbidos por la espiral del mal.

lucía escobar

lucía escobar

Historias de esas hay muchas en cada país, en cada pueblo, es labor de los periodistas rescatar y divulgar para la posteridad esos hechos que cómo la humilde semilla de Luis de Lión rompen la piedra más fuerte.

Viendo las noticias recientes, entiendo que las guerras son parte inherente de la humanidad. Han existido siempre y por lo visto seguirán existiendo. Todo parece indicar que no estamos aprendiendo nada, que olvidamos y tropezamos, una y otra vez con la misma piedra.

Pero por cada nueva guerra emprendida, hay un movimiento de paz que avanza y se manifiesta buscando la reconciliación. Ahí en esa lucha por la vida, es donde yo me siento cómoda.

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