Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
La Columna

Una manera de morir

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides
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En la primera mitad del siglo XX se vivió un intenso debate social, y como fueron perseguidos y anulados los políticos, sociólogos y ensayistas, a quienes se apartó de la cátedra y de los medios, le tocó a los literatos emplear su literatura para promover el compromiso con la causa social. La creación literaria adoptó el papel y la responsabilidad. Tal fue el caso en México de la tragedia de José Revueltas, quien fue expulsado del Partido Comunista, aislado y casi destruido hasta que regresó humillado a pedir la gracia del retorno. Mario Monteforte Toledo escribió la novela Una manera de morir, que es la historia de las dudas y sometimiento de Revueltas. Expulsado de Guatemala en tiempos de Castillo Armas, pidió a Seymour Menton, el norteamericano estudioso de nuestra literatura nacional, que sacara su novela en original de nuestro país. En una maleta y en bus, partió con aquella joya hacia Costa Rica. La novela pronto ganó un premio importante, se publicó y tradujo de inmediato. Mi edición es la española, y en Francia la publicó Gallimard. Y ya estaba filmando la película, cuando el autor se opuso a la producción, porque sintió que lo querían instrumentalizar como revisionista. De nada le sirvió quitarle alas a su obra. En México se expuso a la burla de nuestros escritores, al punto que en una reunión social Tito Monterroso lo corrigió en público diciendo que el título debería ser Una manera de vivir, lo que suscitó trompadas y la separación de Monteforte del círculo nacional en el exilio.

Han pasado 60 años, y aún hay quienes menosprecian su famosa novela o ni la conocen. Tengo grabada la imagen de cuando tras aparecer su última novela, Los adoradores de la muerte, vino Monteforte una noche a cenar a casa, con el regalo en mano de uno de los primeros ejemplares de la novedad. Humillado y rendido me pidió que leyera la nota en la contraguarda, donde debajo de la fotografía del autor se listaba su obra. Era el colmo, una ironía de la vida, ya que por error de Alfaguara se hacía referencia a su novela como Una manera de vivir. Él, que tan fácilmente se encendiaba, aceptó la desdicha. Se opuso en vida a la difusión de la novela flagelándose, pero el libro sigue allí, y en Estados Unidos Seymour Menton trabaja en la traducción al inglés, y dice que lamenta el olvido injusto de obra tan valiosa.

mendezvides@itelgua.com

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