Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
La Columna

El sueño eterno

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides
Más noticias que te pueden interesar

El escritor Raymond Chandler (1988-1959) fue un novelista de pulp fiction, no tomado tan en serio sino hasta mucho años después, aunque sus novelas fueron exitosas y las adaptaciones al cine muy populares. El autor tuvo una preparación diversa, estudió en Europa, y sirvió en la Primera Guerra Mundial. Regresó a su patria y eligió Los Ángeles para vivir, donde se empleó en periodismo y de guionista de cine tras el éxito escribiendo novelas populares de detectives. Chandler no escribía con intención de hacer literatura, ni presumía de su vocación, sino lo hizo para ganar algún dinero en los tiempos de la depresión, cuando el empleo escaseaba y ya tenía 42 años. Chandler fue lector de historias policíacas en revistas populares, al punto que de repente se le ocurrió que podría hacerlo mejor. Trabajó varios meses en una novela breve y la vendió, descubriendo así su don.

Las novelas de Chandler fueron comercializadas para satisfacer el gusto de los lectores comunes, y no pretendió competir con autores como William Faulkner, con quien, sin embargo, compartió el empleo de guionista cinematográfico en una adaptación de su propia novela El sueño eterno (The big sleep), donde Faulkner funcionó como guionista secundario. La película basada en la obra de Chandler se hizo famosa debido a la actuación de Humphrey Bogart en el papel de Philip Marlowe, y al guion, por supuesto.

La lectura de la novela hoy en día permite descubrir las virtudes de la misma, porque el autor manejaba el lenguaje con claridad cinematográfica, lo que escribe se puede ver como en la pantalla, y con gran poder de narrador porque se mantiene en acción permanente. El sueño eterno es una novela escrita en primera persona, donde el detective Marlowe hace su labor y se siente gratificado porque goza el riesgo y la aventura. El drama se funda en el diálogo y en la descripción constante. Ubica los espacios y deja que los personajes hablen, en medio de un relato de acción en donde devienen los programas populares en la tele, y las series que han sido modificadas por los efectos especiales, pero que guardan de fondo el mismo atractivo de la fórmula original. Pero en Chandler es más, y si a una generación de escritores latinoamericanos los marcó Faulkner, a la actual les tocó el influjo de Chandler, como es el caso del cubano Leonardo Padura o del salvadoreño Castellanos Moya.

mendezvides@itelgua.com

Etiquetas: