Martes 23 DE Julio DE 2019
La Columna

Mas allá de la realidad

Viaje al centro de los libros

Fecha de publicación: 03-11-15
Por: Méndez Vides

A la literatura regional se le está de nuevo endosando la función documentalista, social, histórica, sociológica de describir y dejar constancia de la realidad. Hay quienes reclaman a los autores que asuman tal responsabilidad, cuando dicha tarea corresponde a otras disciplinas. Toda obra creativa está sujeta a interpretación y análisis, y es lógico que en la superfice se perciba el efecto de lo real, porque no es posible que los autores se sustraigan de su circunstancia de tiempo y espacio, pero esa no es la finalidad. La literatura exige un algo más allá de la realidad. Los autores que han trascendido, los llamados clásicos, entendieron el asunto. Tomemos el ejemplo de un clásico relativamente moderno, Franz Kafka, quien nació en Praga de familia judía y que vivió los horrores de la Primera Guerra Mundial y las circunstancias de discriminación que condujeron a la cámara de gas a sus hermanas años después de su muerte. No escribió en checo sino en alemán, y dejó una obra genial que trascendió su problemática particular o la de su grupo social. En novelas como El Castillo nos descubrió algo que estaba allí, a la vista, pero que quizá no notábamos, que detrás de la realidad hay otra dimensión que la contiene, y esta a su vez en otra. El hombre cree que camina en una dirección, según su punto de referencia, mientras en un plano abierto quizá descubra que el planeta tiene su propia orientación, y quizá la galaxia también vaya a su modo. Allí reside el asombro y la fascinación que provoca Kafka en casi todas las lenguas del mundo.

O veamos el caso de Platón en los Diálogos, cuando presenta a Sócrates conversando con un joven, a la espera de ser atendidos por el sistema de justicia, y este le comparte que el motivo de su llegada es acusar a su padre de haber dado muerte a un esclavo aplicándole castigo, Sócrates lo detiene y lo hace reflexionar sobre lo que está apunto de comenter, en un pasaje maravilloso que también da luces sobre cómo era el hombre de su época hace más de 2 mil años, cómo vivían y bajo qué angustias, pero esa no era la meta. En la Edad Antigua los poetas eran guías en cuanto a sabiduría. La lectura permitía abrir los ojos y captar más allá de la realidad.

Leer narrativa que se limita a describir lo que conocemos es como leer las noticias y poner atención a lo que sucede. La literatura es arte, debe tocar con la magia de la ficción lo posible. Los hechos reales son limitados, salvo que se manifieste un sentido general revelado.