Martes 10 DE Diciembre DE 2019
La Columna

Historietas de la Catedral

Ayer

Fecha de publicación: 19-09-15
Por: María Elena Schlesinger

Poco años después del traslado de la capital al valle de la Virgen o de la Ermita, se inició el levantado y construcción de los palacios gubernamentales y la Catedral, sedes de los máximos poderes que rigieron la vida ciudadana durante la Época Colonial.

La plaza se trazó con forma cuadrada, semejante a la Plaza Mayor madrileña: al lado poniente se construyó el Palacio de Gobierno y frente a este, la Catedral Metropolitana.

Lo primero que se construyó fue el Palacio de Gobierno y para guardar los bienes catedralicios se fabricó, de manera improvisada, una gran galera, amplia y bien dispuesta, pero siempre de carácter informal.

En el año de 1779 la ciudad se encontraba aún sin sede religiosa y el madera de la galera en franco deterioro, lo que obligó al clero a tomar cartas en el asunto y a mover con prontitud santos, andamios, bancas y reliquias a un lugar más seguro y adecuado, protegido también del pillaje y de las inclemencias del clima.

Como la única iglesia que se encontraba más o menos terminada era la del Beaterío de Santa Rosa, el 7 de junio de 1787 se hizo el traslado formal, en vísperas del Corpus, festividad que según cuenta, fue la primera que se llevó a cabo en la Guatemala de la Asunción.

La nueva capital comenzó a florecer con calles empedradas y casas de balcones y techumbre de tejas, y como no se contaba aún con iglesia titular, el capitán general Matías de Gálvez dictó orden expresa para que se iniciara su construcción. La primera piedra fue puesta el 20 de octubre de 1781.

En una vistosa ceremonia, digna tiempos solemnísimos y religiosos como los de entonces, se colocaron en los cimientos, en el centro del futuro templo, los llamados “tesoros” o testimonios sagrados de Catedral , en donde luego se colocó la primera piedra. Un 25 de julio de 1792, día del apóstol Santiago.

La Catedral tardó muchísimos años en su edificación y varios arquitectos participaron en la obra, y no fue sino hasta el Jueves Santo, un 16 de marzo de 1815, que se comenzaron a trasladar imágenes y tesoros a su nueva casa, la iglesia mayor, aunque aún carecía de torres y campanas.