Domingo 21 DE Abril DE 2019
La Columna

Ixcanul

Viaje al centro de los libros.

— Méndez Vides

El estreno de Ixcanul en los cines nacionales ha sido una grata sorpresa. La sala a la que acudí estaba repleta, a reventar, y la primera sorpresa fue el lenguaje, porque la película está filmada en kakchiquel, haciendo uso de subtítulos para traducir los diálogos, es decir, se ve y se lee. Fascinante, porque así ingresamos en otro mundo, donde la acción ocurre de este lado del volcán, entendiendo que en el otro lado existe un mundo diferente, el del imperio del norte. Guatemala no es relevante. Es apenas una mención alejada, una presencia urbana que produce desconfianza. La protagonista le pide al enamorado escurridizo que antes de aprender inglés debiera preocuparse por el español, pero a él no le importa. Le atrae más la promesa de trabajo en los Estados Unidos.

La fotografía es asombrosa, donde la representación de lo real se eleva a una dimensión poderosa, la de la ficción, no cayendo en la simpleza de la denuncia paternalista por las condiciones limitadas sino conduce a la representación de lo posible.

El argumento principia común, lo que se suple con el asombro, porque todo se limita al ansia sexual de la protagonista, como de cerdo, que busca al muchacho cortador de café, sin importarle la boda próxima con el dueño de la tierra, kakchiquel como ella y rico. Él es su destino. Hay un poco de melodrama, compensado por la estupenda fotografía, por la representación de la vida en un terreno peligroso, árido, volcánico, por escenas que anticipan el mal de las culebras que imposibilitan sembrar, anticipando la llegada de la crisis. A partir del anuncio del embarazo empieza la verdadera película. La madre entiende y protege a su hija, tratan de remediar el problema y cuando ve que no es posible le comunican al padre que la desgracia está por venirles.

La protagonista hace buen papel, pero para mí se lleva las palmas la madre. Actúa con naturalidad, expresando fuerza, es pragmática, luchadora, no se da nunca por vencida, y vive en la hija. Ella es el motor. Su angustia cuando no puede comunicarse en español en el hospital es auténtica. La película pasa volando. La calidad de la actuación y la fotografía exótica asombra aquí como afuera. Es una película que revela la intensidad de lo que estando próximo, está muy lejos. Es una experiencia recomendable.

mendezvides@itelgua.com

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