Lunes 28 DE Septiembre DE 2020
Investigación

El final del Cartel de los Capitanes

Darwin Roderico González Delgado, un excapitán del Ejército que durante una década trabajó para el Cartel de Sinaloa, se declaró culpable de tráfico de cocaína en una Corte de Florida, EE. UU. y espera sentencia. El Capi está vinculado con Marlon Monroy Meoño, el Fantasma, y el teniente coronel Mynor Fabricio Leonardo Cerón, alias Promo, compañeros desde la Escuela Politécnica.

Fecha de publicación: 31-08-20
De la Escuela Politécnica al narcotráfico: Marlon Monroy, Mynor Leonardo y Darwin González forjaron una amistad en la Escuela Politécnica, son parte de la Promoción 127 y posteriormente formaron su propio cartel.
Por: Investigación investigacion@elperiodico.com.gt

El Capi enfrenta a la justicia. Tras una década de traficar toneladas de drogas para el Cartel de Sinaloa, México, se entregó a las autoridades estadounidenses el 11 de septiembre pasado.

La acusación se presentó ante la Corte del Distrito Este de Texas, sin embargo, por su relevancia su caso fue trasladado a la Corte del Distrito Sur de la Florida, donde fueron juzgados sus excompañeros Marlon Francisco Monroy Meoño, alias el Fantasma y  Mynor Fabricio Leonardo Cerón, alias Promo, quienes fueron condenados a 262 y 135 meses de prisión respectivamente.

El 8 de abril pasado, el Capi aceptó declararse culpable y firmó un acuerdo con la Fiscalía estadounidense con el objetivo de lograr una sentencia más benigna, que podría ser no menor de 10 años de prisión y cinco años de libertad supervisada, la cual el juez decidirá si acepta el acuerdo y la recomendación de la Fiscalía para lo que no tiene obligación alguna de reducir dicha sentencia.

El mejor cadete

Hasta febrero de 2018, cuando las autoridades salvadoreñas vincularon a Darwin González como el líder de una organización de narcotráfico que colaboraba con el Cartel de Sinaloa, México, y solicitaron a la Interpol la alerta roja y que ejecutara una orden de captura internacional, el Capi había pasado desapercibido para las autoridades de al menos siete países donde traficó.

Originario de Cobán, Alta Verapaz, González ingresó a la Escuela Politécnica en 1994. Aunque su nombre no figura en el anuario de la Escuela Politécnica, un exmilitar que lo conoció recuerda que ingresó con la Promoción 127 (la misma en la que estudiaron Marlon Monroy Meoño y Mynor Fabricio Leonardo Cerón) y que fue uno de los cadetes más destacados de su generación.

De lo poco que se conoce por parte del Ministerio de la Defensa, se sabe que Darwin González estuvo de alta en el Ejército hasta que “desertó” en una fecha desconocida entre 2008 y 2009, alcanzando el grado de Capitán Segundo. Se desconoce en qué batallones prestó su servicio. Una fuente militar señala que González, quien tenía un buen puesto y era kaibil, simplemente ya no se presentó a la institución. Su baja afectó a sus dos hermanos que estaban de alta en el Ejército.

Darwin González, alias el Capi fue acusado por EE. UU. de tráfico de drogas y en abril pasado se declaró culpable ante la Corte del Distrito Sur de la Florida.

Carrera delictiva

Reportes de inteligencia publicados por diarios de El Salvador afirman que tras desertar del Ejército, González fue reclutado como jefe de seguridad de una poderosa narcofamilia de Zacapa, donde aprendió del negocio y posteriormente se independizó para formar su propia organización, y empezó a transportar cargamentos para el Cartel de Sinaloa, México.

De acuerdo con la acusación presentada por la fiscal Ariana Fajardo Orshan y el fiscal asistente Robert Emery a la Corte del Distrito Sur de la Florida, entre diciembre de 2009 y diciembre de 2015 (la acusación presentada en Texas señala que hasta 2019, las fechas no son exactas), el Capi traficó cocaína desde Colombia, Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y México. 

La Policía  salvadoreña descubrió que González dirigía a un grupo de lancheros en las costas de San Diego, La Pirraya y Garita Palmera, donde recogían la droga para luego transportarla a Guatemala.

El Capi organizó en El Salvador al menos tres grupos de pescadores que salían a alta mar a recoger la droga que barcos y sumergibles provenientes de Colombia y Ecuador dejaban. Los pescadores les entregaban a cambio gasolina y comestibles para que pudieran regresar a su país.  

Los costales con la droga, según las indagaciones, terminaban desembarcados en las playas de Monterrico y Taxisco, Santa Rosa; y en Iztapa, Escuintla, para después enviarla hacia México. Para disimular las operaciones, las personas que participaban en las descargas de droga eran disfrazadas con uniformes de la DEA (siglas en inglés de la Administración para el Control de Drogas, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos) que les proveía otro exmilitar que llamaban el Teniente, quien fungía como jefe de seguridad de el Capi o su lugarteniente.

Un testigo que colaboró contó a las autoridades salvadoreñas que el grupo empezó a trabajar con el Capi en 2012. Las primeras tareas que describe están relacionadas solo con dar apoyo logístico a pescadores sudamericanos, más tarde el grupo se involucró directamente en el trasiego de droga.

Entre 2012 y 2014, los lancheros efectuaron al menos 10 viajes anuales. Las lanchas transportaban entre 10 y 12 sacos con cocaína a Guatemala, relató el testigo.

“El Fantasma”, su lugarteniente

Según la testigo, González Delgado dejó de coordinar los traslados de droga a finales de 2014. Pero unos meses después otro exmilitar guatemalteco llegó a El Salvador a reactivar el trasiego y actuar como su nuevo coordinador: Marlon Francisco Monroy Meoño, alias el Fantasma. 

Los lancheros realizaron 20 viajes de cocaína en 2015 para el Teniente, como le llamaban por el rango que alcanzó en el Ejército de Guatemala, hasta que las cosas se empezaron a torcer.  

El 17 de diciembre de 2015, la Policía guatemalteca capturó en la zona 10 a tres mujeres y sus cuatro escoltas, cuando transportaban US$997 mil a bordo de sus lujosos vehículos. Esas mujeres eran Cynthia Jeannette Cardona Sandoval, esposa de el Fantasma, y su socia Ana Lucrecia Muñoz Ramírez, quien se transportaba a bordo de un vehículo con placas salvadoreñas propiedad de un pescador de la playa San Diego, en el municipio de La Libertad.

Las detenciones dieron nuevas pistas a las autoridades guatemaltecas y salvadoreñas.  

El Fantasma estaba desesperado, contrató abogados que intentaron que el juez trasladara a Cardona Sandoval a un sanatorio donde intentaría liberarla, pero la negociación falló.

Marlon Monroy, alias el Fantasma tomó el control del grupo de lancheros que organizó Darwin González en 2015. En abril de 2016 fue capturado por la Policía y extraditado a EE. UU., donde fue condenado a 262 meses de prisión.

El 30 de abril de 2016, la Policía guatemalteca capturó a Marlon Monroy y a ocho de sus escoltas, en un residencial en La Antigua Guatemala. El Fantasma estaba coordinando la llegada de un nuevo cargamento en las playas de Monterrico. Al día siguiente de su captura, las autoridades detuvieron una lancha tiburonera proveniente de Ecuador con 673 kilos de cocaína a bordo y capturaron también a tres  marineros ecuatorianos. Monroy y su esposa fueron extraditados a Estados Unidos el 2 de noviembre de ese año y condenados posteriormente a 262 y 135 meses de prisión.

Con el Fantasma preso, el Capi volvió a contactar a los lancheros para reactivar el paso de droga, relató la testigo. Incluso negoció con oficiales de la Policía de El Salvador la devolución de 175 kilos de cocaína que habían decomisado. Sin embargo, el nuevo trato no duró mucho tiempo.

El principio del fin

El 8 de junio de 2016, la Fuerza Naval descubrió a tres pescadores salvadoreños con 351 kilos de cocaína frente a las costas de Usulután tratando de pasar una lancha con el alijo hacia el río Lempa. Las autoridades confirmarían posteriormente que esa droga le pertenecía a el Capi.

Y solo tres días después, agentes antinarcóticos descubrieron 122 kilos de cocaína escondidos en un vehículo que conducía José Samuel Menjívar Barahona por el cantón La Lucha, en Zacatecoluca. Tras la inspección, determinaron que esa otra droga pertenecía a José de la Cruz Claros Amaya, alias Sony, un expolicía con relaciones en toda Centroamérica que traficaba cocaína en compartimentos secretos en vehículos. La sorpresa de las autoridades fue que Claros Amaya también trabajaba para el mismo jefe que los lancheros: Darwin González Delgado, el Capi.

Según información publicada por medios salvadoreños, cuando el Capi se enteró de esos dos decomisos  de cocaína, organizó viajes para intentar recuperar la droga. La primera vez ingresó a El Salvador el 16 de junio de 2016 por la frontera San Cristóbal, a bordo de un vehículo P-929FJT. La segunda la hizo el 8 de agosto de ese mismo año por la frontera Las Chinamas.

Un día después de ese segundo viaje, de acuerdo con lo declarado por un agente encubierto y confirmado por un testigo, el Capi se reunió con Claros Amaya en una pupusería de Olocuilta. Escuchas telefónicas establecen que la razón principal del viaje de el Capi era reunirse con los lancheros, aprovechó su estancia en el país para el encuentro con Sony.

El misterioso asesinato del mayor Juárez 

El mayor de Intendencia Elvin Antonio Juárez Cruz salió de franco (descanso), pero ya no regresó.  

El 1 de marzo de 2015, su cadáver fue encontrado por varias mujeres que lavaban ropa en el río debajo de un puente en la ruta nacional 14 (RN14), que conduce de Escuintla al Ingenio San Diego.  

El mayor Juárez Cruz tenía 16 años de servicio militar y era parte de la Promoción 127 de la Escuela Politécnica, la misma que el excapitán Darwin Roderico González Delgado, el exteniente Marlon Francisco Monroy Meoño, y el teniente coronel Mynor Fabricio Leonardo Cerón.

Aunque las autoridades realizaron varias pesquisas en Retalhuleu para hallar evidencias que permitieran esclarecer su asesinato, nunca se conoció el resultado de las mismas.

Un analista en temas militares opinó que ahora que Darwin González se entregó a la justicia estadounidense y aceptó colaborar, ojalá se pueda esclarecer el asesinato del mayor Juárez.

“Operación Caleros”

El 6 de febrero de 2017 la Fiscalía salvadoreña realizó la “Operación Caleros” y detuvo a 28 integrantes de la estructura del narcotráfico que afirmó trabajaban para el Cartel de Sinaloa; eran 27  lancheros  de La Libertad y Jiquilisco que trabajaban para el Capi y el Fantasma, así como la expresentadora de televisión Pamela Martínez Posada, acusada de colaborar con el grupo.

La Fiscalía salvadoreña incluyó a los guatemaltecos Marlon Francesco Monroy Meoño, Darwin Roderico González Delgado, Carlos Roberto Hernández Segura y Ana Lucrecia Muñoz Ramírez como los cabecillas de la estructura y responsables de trasladar la droga a Guatemala y México.

El 6 de abril de 2017, la Policía guatemalteca capturó al teniente coronel Mynor Francisco Leonardo Cerón, de quien Estados Unidos solicitaba su extradición por narcotráfico. Leonardo había desertado del Ejército en junio de 2016, dos meses después de la captura de el Fantasma.  

Leonardo Cerón fue extraditado a Estados Unidos en agosto de 2017 donde se declaró culpable de tráfico de drogas y fue sentenciado a 135 meses de prisión en abril de 2018.

El cerco se cerraba tras el Capi. El 10 de abril de 2018, la Fiscalía salvadoreña notificó a Guatemala la orden de detención en su contra y solicitó apoyo a la Interpol para su captura internacional.

Acepta colaborar con la justicia

El Capi evadió a la justicia hasta que decidió entregarse en septiembre de 2019. Algunas fuentes señalan que estaba colaborando desde 2018. Sus días de narco se acabaron.

El 18 de abril pasado se declaró culpable de narcotráfico con tal de lograr una sentencia benigna.

A cambio, González se comprometió a cooperar de manera eficaz con la Fiscalía estadounidense proporcionando información veraz y completa, su testimonio, documentos, registros y evidencia que posea de otros capos del narcotráfico, así como a testificar ante el jurado en aquellos casos que sea requerido, incluso si se le solicita trabajar de forma encubierta bajo la supervisión de los agentes. Además está de acuerdo en no proteger a ninguna persona mediante información falsa u omisión o de lo contrario su acuerdo con la Fiscalía será cancelado.

El juicio contra González parece una continuación de los casos contra Marlon Monroy y Mynor Leonardo Cerón. El demandante en los tres casos es el fiscal asistente Robert Emery. Y la abogada de González es Anne Marie McPartland-Lyon, la misma que defendió a Leonardo Cerón.

Un exmilitar, cuyo nombre se omite por razones de seguridad, comentó que siempre se ha hablado en voz baja de los vínculos entre el narco y militares, por lo que ahora que González Delgado aceptó colaborar con la justicia estadounidense es una gran oportunidad para sacar a luz estos vínculos y depurar a las fuerzas armadas de esos malos elementos.

La sentencia de González está prevista para el 20 de octubre próximo por videoconferencia.

 

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