Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Investigación

Diputado agrede a esposa, luego la denuncia y logra protección judicial a su favor

Los dictámenes a los que tuvo acceso “elPeriódico” muestran los daños que el legislador provocó a su esposa. Él asegura que nunca la agredió.

Fecha de publicación: 01-07-19
El diputado Hernández buscaba la reelección con el partido Podemos pero no logró los votos para regresar al Congreso y perderá su inmunidad.
Por: Investigación investigacion@elperiodico.com.gt

Diez minutos después de la medianoche del 26 de marzo “me encontraba en el dormitorio, cuarto nivel, de mi casa… mi esposo Luis Enrique Hernández Azmitia, de 43 años de edad, quien es diputado del Congreso de la República de Guatemala, me agredió físicamente, por lo anterior presento esta denuncia y solicito medidas de seguridad”.

El anterior es un extracto de la denuncia verbal número M0008-2019-26558 presentada por Yuli Saravia Solórzano el 26 de marzo a la 01:48 horas. El documento es parte de un expediente al que tuvo acceso elPeriódico, y en el cual se describen los abusos físicos y verbales que provocó el diputado a su esposa.

Las agresiones registradas incluyen insultos, tirones de pelo, golpes en los brazos, una patada y una herida en el antebrazo causada cuando, según la denuncia, Hernández pateaba la puerta del walking closet donde Saravia se ocultaba.
Minutos después, el diputado acudió a la subestación de la Policía Nacional Civil (PNC) de Santa Catarina Pinula, para denunciar a su esposa quien tuvo “una actitud agresiva, arañándole en el brazo izquierdo, seguido lo insultó con palabras soeces y ofensivas”.

Patadas a la puerta

Los golpes iniciaron tras una discusión en la pareja. “… él me dijo que me fuera de la casa, yo le dije que no me iba a ir y ahí fue cuando él comenzó a agredirme físicamente”, relata Saravia en la denuncia.
Según consta en la denuncia presentada ante la Fiscalía de la Mujer, el diputado la tiró del pelo, la jaló de un lado a otro mientras, con insultos, le gritaba que se fuera de la casa. La tiró al suelo -ahí se golpeó las dos piernas- y dio una patada en la parte baja de la espalda, en el lado izquierdo.

Saravia tomó su celular y corrió para intentar encerrarse en el walking closet, Hernández la alcanzó y la tumbó de nuevo al piso. Se levantó, corrió e intentó cerrar la puerta, no lo logró. Las patadas del diputado impedían que colocara el seguro. Ella sostenía la puerta del otro lado, la fuerza de las patadas le provocaron un corte en el antebrazo derecho.

Desde el encierro, Saravia llamó a familiares y amigas, entre ellas, la esposa del ministro de Gobernación, Enrique Degenhart. Una patrulla se presentó al lugar y fue ahí que terminó el conflicto, sin embargo, elPeriódico revisó el informe de parte de novedades de la Policía Nacional Civil –documento que compila todos los hechos cubiertos por los elementos de seguridad cada día– y tal hecho no estaba consignado entre las novedades del día.

El expediente de la denuncia contra el diputado incluye el dictamen de un traumatólogo y ortopedista. De acuerdo al certificado del profesional, el día que fue examinada Saravia presentaba adormecimiento en la mano derecha e inflamación de una raíz cervical. El médico recomendó una resonancia magnética cervical que evidenció “una herniación discal en c4-c5” es decir, el disco que se encuentra entre dos vértebras de la base del cuello, se rompió, producto de un fuerte golpe. La certificación concluye con la orden a la paciente para que use collarín por un mínimo de tres semanas.

Por su parte, la denuncia planteada por Hernández esa misma noche asegura que Saravia tuvo una actitud agresiva durante la discusión “arañándolo en el brazo izquierdo, seguidamente lo insultó con palabras soeces y ofensivas”. El diputado hizo la denuncia “para dejar constancia del maltrato que la denunciada le ocasionó”. En el mismo documento, presentado el día 25 de marzo a las 23:45 horas, Hernández solicitó que se otorguen medidas de seguridad “para resguardar la seguridad física de mi persona”.

La esposa de Hernández Azmitia y el mismo legislador, presentaron una denuncia argumentando ambos ser los agredidos.

Protección para él, no para ella

Las dos denuncias se presentaron con una hora de diferencia, primero el agresor y luego la agredida, en distintas estaciones. Aunque los dos narraron hechos de violencia en el que se asumían como víctimas, fue Hernández quien sí recibió medidas cautelares inmediatamente, Saravia en cambio las recibió hasta 10 días después.

El 26 de marzo, Álvaro Luis Cruz, titular del Juzgado de Paz del Municipio de Santa Catarina Pinula, Guatemala, tras escuchar los argumentos de Hernández, estimó que el caso “constituye un caso de violencia intrafamiliar por parte de la señora Yuli Saravia Solórzano, toda vez que la presunta agresora lo ha agredido física y psicológicamente”.

El juez Cruz prohibió que Saravia “perturbe, intimide o amenace al presunto agraviado”. El documento agrega también una prohibición a Saravia para acceder al domicilio permanente o temporal de Hernández y, agrega “Se le ordena a la presunta agresora que acuda a terapia psicológica enfocada al control de ira en virtud de la actitud agresiva atribuida por el denunciante a su persona, lo anterior por un plazo de seis meses”.

La misma madrugada que fue agredida, Saravia, con evidentes golpes causados recientemente, fue escuchada por la jueza Magda Eugenia Gómez Galiano, del Juzgado de Turno de Primera Instancia Penal de Femicidio. A diferencia del juez Cruz, la jueza Gómez Galiano no otorgó las medidas cautelares en favor de la agredida.

Las medidas de protección para Saravia fueron dictadas hasta 10 días después de los hechos y, coincidentemente, fueron otorgadas por el mismo juez que dictó proteger a Hernández Azmitia y enviar a terapia psicológica a Saravia, el juez Cruz.

En 2017, el Organismo Judicial (OJ) publicó una guía para establecer medidas de protección, atención estandarizada, oportuna y con calidad a las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia. El documento establece que es una obligación del OJ, y por tanto de los jueces, decretar las medidas de seguridad a favor de la víctima cuando sea en el ámbito privado. Esta obligación la hace fundamentada en el Artículo 9 de la Ley Contra el Femicidio, la cual dicta “…con la sola denuncia del hecho de violencia en el ámbito privado, el órgano jurisdiccional que la conozca deberá dictar las medidas de seguridad”.

Según las memorias de dicha guía, Gómez Galiano fue parte de las juezas a quienes se les socializó esta guía y lo validaron.

“Nunca la agredí”

Se intentó conocer la opinión de la agredida pero, tras hacer la petición de entrevista, sus abogados se limitaron a decir que no comentarán al respecto.

Hernández, por su parte, aseguró que esto es un asunto de carácter privado “en ningún momento la agredí, yo la respeto mucho, ante todo ella es la mamá de mis hijos”, respondió de manera reiterada durante la entrevista vía telefónica. El diputado también agregó que Saravia ya no es su esposa pues recientemente se divorciaron.

Al ser cuestionado por haber afirmado que nunca existió agresión alguna, pero los dictámenes privados y del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) evidencian distintas lesiones, Hernández Azmitia repitió que él nunca le provocó daño, y que esto es parte de un juego de tinte político.

“El caso está en reserva y el hecho que usted haya tenido acceso a ese expediente quiere decir que es de tinte político”. El diputado aseguró que días después de los hechos también presentó una denuncia en contra de la esposa del ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, quien habría auxiliado a su exesposa después de la golpiza que Hernández le propinó.

“Lamento mucho que elPeriódico quiera meterse en mi vida privada, primero lo hicieron con mi mamá y ahora con esto. Es evidente que es algo con tinte político”, concluyó Hernández Azmitia.

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