Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Investigación

Degenhart desprotegió fronteras para intimidar a la CICIG

Los jeeps que desfilaron frente a la sede de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) fueron donados por el Gobierno de Estados Unidos para combatir el narcotráfico en las fronteras, sus características las hacen inoperantes y peligrosas para la ciudad.

Fecha de publicación: 02-09-18
Las ametralladoras Browning M2 representan un pelígro en una ciudad y según la Ley de Armas y Municiones, son de uso exclusivo del Ejército, por eso son manejadas por militares. Por: Investigación investigacion@elperiodico.com.gt
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Fue una escena de los años del conflicto armado interno, diez vehículos todo terreno pintados de verde olivo, seis de ellos con metralleta desplegada, uno detrás del otro, desfilando por las calles de la ciudad mostrando su intimidante armamento. Mientras el presidente Jimmy Morales anunciaba –rodeado de militares– la no renovación del mandato de la CICIG, estos jeeps descuidaban las tareas de seguridad nacional para las que fueron asignados.

Los vehículos 4×4 transitaron por distintas calles de la ciudad capital. Recorrieron calles y avenidas hasta pasar –como nunca lo habían hecho antes– frente a la sede de la CICIG en zona 14, un área donde el grueso calibre de su arma representa más una amenaza que un disuasivo para el crimen.

Estos vehículos llegaron al país en 2016. La Embajada de Estados Unidos donó una flotilla de jeeps J8 para uso de las Fuerzas de Tarea Interinstitucional Chortí, con sede en Zacapa. Esta unidad de combate fue creada en 2015, está compuesta por elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) junto con el Ejército, y tienen como fin combatir, desarticular y erradicar el crimen organizado, especialmente narcotráfico.

Al acto de donación asistieron el entonces embajador de Estados Unidos, Todd Robinson, Jimmy Morales y el aún ministro de la Defensa, Williams Mansilla. Los tres cortaron la cinta que hacía oficial la integración de estos vehículos capaces de sumergirse hasta 50 centímetros bajo el agua sin ningún problema. Dos años después, el ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, movería estas unidades para darles un uso intimidatorio completamente distinto al original.

 

Las armas que se movilizan en los vehículos donados por Estados Unidos son capaces de derribar un avión.

Más amenaza que seguridad

Distintos expertos en armas y seguridad ciudadana coinciden en un punto: el uso de estos vehículos carece de sentido total dentro del perímetro de la capital. Las razones son varias.

Los jeeps J8 tienen la capacidad de remolcar más de tres toneladas y la posibilidad de cruzar ríos sin mayor problema. A estas características –subutilizadas en una ciudad donde todo el camino es asfaltado– se suma la pesada arma que portan algunos de ellos.

Fuentes cercanas a la Fuerza Chortí confirmaron que los J8 está equipados con una ametralladora Browning M2, arma diseñada durante la Primera Guerra Mundial. Entre sus usos destacados está la capacidad de atacar y derribar aeronaves. Utiliza balas calibre .50, las cuales se caracterizan por poder traspasar vehículos fuertemente blindados.

En distintos videos demostrativos, aficionados a las armas demuestran cómo al disparar un calibre .50 se logra quebrar, a cien metros de distancia, planchas de vidrio blindado.

La orden de Degenhart

Los expertos consultados aseguraron que su uso para seguridad ciudadana es injustificado. En este tipo de calibre, explica uno de ellos, existe algo llamado “sobre penetración”. Esto quiere decir que, al momento de disparar, por la fuerza de la detonación no se tiene control total de hacia dónde se dirige la bala, así, por intentar dar de baja a un enemigo puede matar a cinco más que estén detrás. “Se lleva una pared de bloques de concreto como mantequilla”, compara una de las fuentes para ilustrar su capacidad.

El uso lógico de los J8 armados con una Browning M2 sería enfrentarse a comandos fuertemente armados, del tipo con los que las Fuerzas de Tarea Chortí podrían encontrar principalmente en las fronteras y rutas de paso de droga, no en una ciudad.

Una de las fuentes aseguró que fue el Ministro de Gobernación quien ordenó trasladar desde junio pasado las unidades a la ciudad. “A quienes más beneficia es a los grupos narcotraficantes, las fronteras quedaron desprotegidas por la orden de Degenhart”, comentó.

Tras la presentación de un amparo por parte del Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, la Corte de Constitucionalidad le dio 24 horas al Organismo Ejecutivo para que informara sobre el uso de dichos vehículos frente a la CICIG.

Fuerza como último recurso

A consideración de Carlos Mendoza, analista de violencia, los J8 no se relacionan en absoluto con temas de seguridad ciudadana, “es evidente que fueron usados para intimidar a la CICIG y sus funcionarios, es una demostración de fuerza que no tiene sentido” indicó.

El desfile de los vehículos y las ametralladoras causó incertidumbre entre los ciudadanos, en redes sociales, el movimiento fue comparado inmediatamente con dictaduras como las de Nicolás Maduro en Venezuela, o el golpe de Estado de Efraín Ríos Montt.

El analista considera que este acto representa dos cosas: Primero, se confirma que el Ministro de Gobernación está al servicio de la obstrucción de la justicia, algo que ha sido evidente desde que ha negado la colaboración de la PNC para los operativos del Ministerio Público en conjunto con la CICIG.

Por otra parte, Mendoza considera que este fue un alarde de fuerza innecesario, algo que se confirma al utilizar militares y policías de fondo durante la conferencia de prensa de Jimmy Morales. “Manda un mensaje autoritario, utilizar las fuerzas armadas para mandar un mensaje es un signo de ya no tener legitimidad democrática”, agregó.

En un comunicado de prensa la Embajada de Estados Unidos señaló que los vehículos donados para combatir la actividad criminal y el narcotráfico en las fronteras de Guatemala fueron vistos frente a la sede de la CICIG y de la misma embajada. “Estados Unidos está vigilando de cerca que todo el equipo donado para la aplicación de la ley en Guatemala sea usado de manera apropiada y según los acuerdos bajo los cuales fueron donados” se lee.

 

El personal de la PNC ha sido reducido en tanto para investigaciones como para seguridad de la sede.

 

El oscuro paso de Degenhart por el Ministerio de Gobernación

Con la llegada de Enrique Degenhart Asturias al Ministerio de Gobernación, el trabajo en conjunto y coordinado que realizaba la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) con esa cartera, se complicó. Fuga de información, reducción de elementos de la Policía para la seguridad, así como la reducción de investigadores, han sido algunas de las trabas que se han hecho públicas.

Además de esto, acciones como la destitución de varios de los jefes de la Policía que estaban dando resultados en cuanto a reducción de las cifras de violencia y de asesinatos, la asignación de vehículos destinados para investigaciones entregados a comisarios, y el uso de vehículos de uso militar en áreas urbanas que ponen en riesgo la vida de los habitantes y otros actos dudosos han acompañado sus siete meses de gestión.

 

Este es un breve resumen de los oscuros pasos que ha dado Degenhart desde su llegada al Ministerio:

– Destitución del director de la Policía Nacional Civil (PNC) Nery Ramos. Pese a contar con buenos resultados, Degenhart destituyó al director y a la cúpula que lo acompañaba desde 2015, el 27 de febrero, a menos de un mes de asumir la cartera y sin llevar a cabo una evaluación del trabajo realizado. Entre febrero y agosto, el ministro avaló la destitución de doce jefes de la Policía que habían hecho carrera en la institución.

– Con la llegada del nuevo ministro, se instruyó que la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), que trabaja con la CICIG, debía solicitar de forma directa el apoyo de la Policía al Viceministro de Seguridad y no como sucedía, lo cual despertó sospechas, ya que es la única fiscalía que lo realiza de esa forma.

– El 19 de marzo, 11 elementos de la PNC asignados a la CICIG fueron notificados que debían ponerse a disposición, sin que se haya informado a la Comisión las razones para retirarlos. Los elementos participaban en investigaciones conjuntas con la Comisión.

– El 13 de abril, la CICIG y el MP denunciaron la fuga de información sobre varias capturas, lo que permitió que, al menos tres de las personas con orden de captura se fugaran antes de los allanamientos. La magistrada Delia Dávila detalló que el sistema utilizado y por el cual se habría filtrado la información, solo estaba abierto al Juez que autorizaba las órdenes de captura y a la persona que recibía la información en la PNC.

– En julio pasado, Gobernación respaldó la reducción de agentes asignados para seguridad de la Comisión pasando de 45 a 25, lo cual ponía en riesgo el trabajo de la CICIG. El ministro argumentó que los agentes serían asignados para resguardar a los guatemaltecos por el pago del Bono 14 agregando que no contaban con suficientes elementos, aunque después se conoció que muchos agentes fueron asignados para sembrar árboles.

– El último episodio de Degenhart para debilitar el trabajo de la CICIG sucedió el 14 de agosto pasado, cuando en un operativo sobre la segunda fase del caso Construcción y Corrupción, la PNC no prestó la ayuda necesaria a la fiscalía especial para llevar a cabo las capturas y los allanamientos. En otras ocasiones los investigadores reportaron que los policías se retiraban en medio de los allanamientos por órdenes de sus superiores, sin informarles a los fiscales. El fiscal Juan Francisco Sandoval declaró que el mismo ministro le informó por teléfono que no tendrían apoyo de la PNC. En total, la FECI ha reportado cinco incidentes de falta de apoyo durante la gestión de Degenhart.

 

La fotografía que circuló por internet, muestra a los vehículos armados frente a la sede de la Embajada de EE. UU.

Intimidación  a embajadas

Los recorridos realizados por las unidades entregadas para resguardar las fronteras, también incluyeron algunas embajadas como la de Estados Unidos, lo cual fue calificado como un acto intimidatorio.

El Comité de Relaciones Exteriores del ala demócrata calificó como “Patético” el uso de los vehículos donados por Estados Unidos, para “intimidar” a la embajada de Estados Unidos y a la CICIG, mientras el secretario de Estado Mike Pompeo respondía alabando al Gobierno de Guatemala, señala el tuit.

 

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