Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Investigación

Guatemala el país del eterno “lobby”

Desde la época de Jorge Ubico, pasando por el gobierno de Jacobo Árbenz y los gobiernos militares de los años 70 y 80, hasta culminar con Jimmy Morales, la gente cercana a los presidentes o estos mismos han gastado recursos de los contribuyentes en cabildeo. Además, cámaras empresariales o personas particulares también han usado los servicios de los lobistas en Estados Unidos.

 

 

Fecha de publicación: 25-06-17
Por: Equipo de investigación investigacion@elperiodico.com.gt
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De acuerdo con información del Departamento de Justicia de Estados Unidos, desde 1942 hasta la fecha el gobierno guatemalteco, sus instituciones, empresas privadas, gremiales y personas particulares del país, han contratado los servicios de lobby en ese país en al menos 102 ocasiones.

Al igual que el presidente Jimmy Morales, los exmandatarios Carlos Castillo Armas en 1955 y Miguel Ydígoras Fuentes, en 1958, solicitaron lobistas para realizar un acercamiento con el gobierno estadounidense, sin embargo, se desconocen los objetivos, ya que no existen documentos disponibles por la antigüedad en las fechas.

Lo cierto es que en cada ocasión en que los gobiernos enfrentan dificultades internas o externas, los cabildeos se incrementaban, como en el caso del gobierno de Castillo Armas, que fue quien más cabildeos contrató según los documentos oficiales con un total de 13 contratos.

El autogolpe

En 1991 y 1992, el expresidente Jorge Serrano Elías también hizo uso del lobby. Por dichos cabildeos se cancelaron US$220 mil y US$58 mil 670, respectivamente. En algunos casos, los contratos fueron suscritos por el general Luis Francisco Ortega Menaldo,  quien en esos tiempos ocupaba el cargo de jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP).

Ramiro de León Carpio, quien llegó al poder tras el autogolpe de Estado de Serrano, también recurrió al uso de lobby para que su gobierno tuviera acceso a senadores y autoridades, para ello el Estado de Guatemala debió desembolsar US$40 mil mensuales.

La firma de la Paz

En tanto, Álvaro Arzú Irigoyen pagó US$200 mil por un lobby durante el último año de su administración como presidente. Dicho cabildeo en Estados Unidos tenía como objetivo apoyar el proceso de paz en Guatemala.

Alfonso Portillo también hizo uso de la prestación de los servicios profesionales de cabildeo en Estados Unidos. El canciller, de esa época, Gabriel Orellana, contrató de febrero de 2000 a enero de 2001 a una firma de lobistas, por la que se pagó la cifra de US$15 mil mensuales a cambio de tener acceso a senadores y funcionarios de la Casa Blanca.

En 2003, el entonces embajador Antonio Arenales Forno firmó dos contratos con lobistas para tratar de mejorar la imagen del entonces gobierno saliente. El primer contrato tuvo un costo para Guatemala de US$753 mil 624 y por el segundo se canceló según el contrato, US$100 mil.

Durante los periodos presidenciales de Óscar Berger y Álvaro Colom no aparece ningún cabildeo realizado por esas administraciones.

El presidente acusado de corrupción

Durante la administración de Otto Pérez Molina se firmaron cinco contratos con lobistas estadounidenses. El primero fue suscrito por el Ministerio de Economía el 19 de julio de 2012, posteriormente el 14 de septiembre de 2012.

La embajada de Guatemala en Washington, liderada en ese tiempo por Julio Ligorría Carballo, firmó dos contratos. El primero fue suscrito el 24 de julio de 2014 por un valor de US$113 mil 500 y el segundo tuvo un valor de US$246 mil 500.

Una de las firmas contratadas por Ligorría fue la de Otto Reich. El otro contrato fue entregado a otra firma de lobistas, pese a que tenía el mismo objetivo que el anterior tuvo un costo mayor porque se triangularon los fondos para beneficiar a Reich.

La finalidad de los lobby promovidos  por Ligorría pretendían cambiar la narrativa de Guatemala después del conflicto armado interno.

El último contrato de lobby firmado por la administración de Pérez Molina fue suscrito por el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom).

Otras entidades del Estado que han recurrido al cabildeo en Estados Unidos son el Ministerio de Hacienda y Crédito Público en 1957, la Municipalidad de Guatemala en 1960 y el Ministerio de Comunicaciones en 1960.

Turismo y cabildeo

Los registros de cabildeo de Estados Unidos dan cuenta que entre 1954 y 2012 las oficinas de turismo de Guatemala buscaron a firmas lobistas en al menos siete oportunidades, la última de estas al principio del gobierno del Partido Patriota, en la cual el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) pagó US$143 mil 750 por tres meses de lobby, con lo cual buscaban  identificar “objetivos legislativos, mediáticos y de política públicas”, para mantener relaciones gubernamentales con los poderes Legislativo y Ejecutivo en Estados Unidos, el contrato fue firmado por Maruja Acevedo, entonces subdirectora de la institución.

En 1983, el entonces director del Inguat, Álvaro Arzú, también firmó un documento con una empresa de cabildeo, aunque en este caso la inversión fue para insertar publicidad sobre Guatemala en distintos medios de comunicación de Estados Unidos, la firma según el documento, cobró por la publicación de los materiales publicados un máximo de US$90 mil.

También la Corte Suprema de Justicia recurrió a empresas lobistas en 1992 y 1993.

El “lobby” de la guerra fría

Durante lo más álgido del conflicto armado interno en Guatemala, entidades como la Fundación Guatemalteca por la Libertad y Amigos del País, pagaron por lobbies en 1979 y en 1980. El Congreso Continental Anticomunista que se realizó en La Antigua Guatemala en 1958 también se promovió ante los senadores y funcionarios norteamericanos, según los registros estadounidenses.

Agrupaciones políticas como el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) buscaron a empresas cabilderas al igual que el partido Unión del Centro Nacional (UCN), quien pagó por los servicios en 1986 y 1991.

Los militares a través del grupo ESTNA, también costearon para tener acercamiento en 1990 con las autoridades estadounidenses

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El cabildeo de los empresarios

La Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), el tanque de pensamiento de los empresarios guatemaltecos, pagó en 1995 por lobby en Washington. El cabildeo pagado por Fundesa incluía la gestión con medios y las relaciones públicas y tenía como objetivo principal contrarrestar las “campañas negativas” sobre el país e informar a los congresistas estadounidenses, a los empresarios, a los tanques de pensamiento “sobre las reformas y el progreso”, que estaba teniendo lugar en Guatemala en esa época.

Los empresarios buscaban entre otras cosas, “balancear la campaña implementada por los simpatizantes de Jennifer Harbury”, se lee en los documentos públicos firmados entre Fundesa y la firma de cabildeo Washington World Group, Ltd. Por los tres meses de lobby, Fundesa pagó US$75 mil en cuotas mensuales de US$25 mil.

De acuerdo con los registros, la Asociación de Azucareros de Guatemala ha buscado acercamientos con senadores y funcionarios de la Casa Blanca en los años de 1959, 1960, 1962, 1965, 1969, 1970 y 1982.

La Asociación Nacional del Café (Anacafé) pagó por lobbies en 1960 y 1961. Mientras que el sector ganadero también hizo lo mismo en 1972 y 1980. El Comité de Soporte al Comercio (Cososco) pagó por el servicio en 1993.

La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) contrató en 2001 un servicio de cabildeo para sostener reuniones con representantes del Legislativo y del gobierno norteamericano.

Del último cabildeo en Estados Unidos a manos del sector privado del que se tiene registro es en 2008 y fue pagado por la entidad Funda Sistemas.

El caso de Jimmy Morales

La semana pasada, elPeriódico dio a conocer los nombres de los cuatro congresistas que firmaron un contrato con la firma lobista Barnes & Thornburg –Julio Lainfiesta, Jaime Regalado, Óscar Quintanilla y Fernando Linares Beltranena– y se reveló también que Claus Mérida, el amigo personal del presidente Jimmy Morales firmó un contrato igual en nombre del mandatario.

Los congresistas no han querido revelar quién o quiénes ofrecieron pagar el contrato de cabildeo que asciende a US$80 mil mensuales por un año.

Dentro de los círculos políticos se ha asegurado que la intención de ambos cabildeos era lograr la remoción del actual embajador Todd Robinson y debilitar la institucionalidad del Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, quienes en los últimos años con el acompañamiento de Robinson han asestado golpes a diferentes estructuras del crimen organizado en el país. En el caso de Mérida y Linares, estos han manifestado abiertamente su oposición Robinson y el respaldo que este ha dado a la lucha contra la corrupción.

El diplomático calificó como “idiotas” a los cuatro congresistas debido a que señaló que en el país hay gente muriendo y esos recursos se podrían haber utilizado de mejor forma.

¿Qué es un lobista?

Son personas o empresas dedicadas a mediar y a tratar de influenciar a los funcionarios  con la finalidad de asegurarse de que las leyes o acciones políticas favorezcan o no perjudiquen a un gobierno o una industria. En el caso de Estados Unidos, el lobby es legal y está regulado por las leyes federales.

Los Presidentes y el Lobby en Estados Unidos

 

 

 

Jorge Ubico Castañeda, año de cabildeo, 1942

 

 

 

Jacobo Árbenz Guzmán, año de cabildeo, 1953

 

Carlos Castillo Armas, durante su gobierno -1954 y 1957- 13 cabildeos.

 

Miguel Ydígoras Fuentes, seis cabildeos en su gobierno entre los años 1958 y 1960,

 

Enrique Peralta Azurdia, presidente de facto.Año de cabildeo 1965.

 

Kjell Eugenio Laugerud García, año de cabildeo: 1977

 

Fernando Romeo Lucas García, año de cabildeo: 1981

 

Marco Vinicio Cerezo, años de cabildeo: 1986 a 1989 un total de cuatro contratos.

 

Jorge Serrano Elías, años de cabildeo: 1991 y 1992 un total de tres cabildeos.

 

Ramiro de León Carpio, dos contratos de cabildeo en 1995

 

Alfonso Portillo, tres contratos en 2000 y 2003.

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