Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Investigación

Valser, el edificio con el que Baldetti canceló los honorarios de su abogado

Una propiedad parcialmente abandonada, pero con buena ubicación comercial: sobre la 6a. avenida de la zona 9, fue una de las inversiones inmobiliarias de Roxana Baldetti que cedió como abono a los honorarios de su abogado Mario Cano. Este aceptó el pago, pero tras conocer que el inmueble era investigado, optó por ponerlo a disposición del Ministerio Público y renunciará a la defensa de la ex vicemandataria.

Fecha de publicación: 11-04-16
El abogado Cano renunciará a la defensa de Baldetti por incumplimiento de pago. Por: Investigación investigacion@elperiodico.com
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A principios de mayo de 2015 Ingrid Roxana Baldetti Elías se sentía acorralada. El escándalo por el descubrimiento de la red de defraudación aduanera denominada “La Línea” la hacía tambalear pues, era evidente, las investigaciones de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) apuntaban hacia ella. En ese momento Baldetti recurrió a un amigo de su esposo, el abogado Mario René Cano Gutiérrez, para que la defendiera.

El 5 de mayo, Cano suscribió un contrato con Baldetti para hacerse cargo de su defensa en todos los procesos legales que se avecinaban. Tres días después, Baldetti renunció a la Vicepresidencia. “No hablamos de exclusividad pero fue algo implícito, por eso después de firmar con ella (Baldetti) no acepté otros casos”, afirma Cano.

Cuando discutieron los honorarios, Baldetti le dijo a Cano que no tenía suficiente dinero para pagarle, pero tenía una propiedad, hasta ahora desconocida, que podía darle como abono.

El inmueble no es el mejor ni el más elegante del sector. Es un antiguo edificio ubicado en la 6a. avenida de la zona 9, tiene una descuidada fachada de dos niveles y arrendados tres locales a un comedor y una tienda de motocicletas que, en total, generan rentas por alrededor de Q25 mil mensuales.

La inversión inmobiliaria de la ex vicepresidenta no luce muy atractiva, pero el complejo incluye además otras dos construcciones interiores (de dos y tres niveles cada una) y un amplio parqueo con capacidad para diez vehículos. En el interior del edificio hay vestigios de un intento de remodelación total inconclusa, probablemente, abandonada desde abril de 2015 a raíz del caso “La Línea”.

El abogado Francisco García Gudiel el Gato tuvo por muchos años su oficina en este edificio. Distintas fuentes confirmaron que él fue el intermediario entre los antiguos propietarios y Juan Carlos Monzón.

El abogado Francisco García Gudiel el Gato tuvo por muchos años su oficina en este edificio. Distintas fuentes confirmaron que él fue el intermediario entre los antiguos propietarios y Juan Carlos Monzón.

Según algunas fuentes consultadas, Baldetti pagó alrededor de US$1 millón 100 mil por el viejo edificio; Cano aceptó el inmueble como abono pero lo recibió por menos de la mitad de esta cifra.

Valser, la empresa negada

El inmueble es propiedad de la empresa Valser, Sociedad Anónima, creada en febrero de 1980, la cual se dedica al arrendamiento de locales comerciales y a la cual debe su nombre: Edificio Valser.

Hasta septiembre de 2014, Valser fue administrada por sus socios originales. Ese año Juan Carlos Monzón Rojas hizó una oferta de compra por el inmueble y los antiguos socios la aceptaron.

¿Cómo llegó Baldetti hasta este edificio? Monzón y sus operadores se dedicaban a comprarle propiedades, de preferencia si estas pertenecían a sociedades anónimas con varios años de existencia por varias razones.

Primero, buscaban empresas que podían ser sujetas de crédito bancario para justificar los supuestos préstamos con que adquirían el inmueble. Segundo, porque para hacer el cambio de propietario bastaba con nombrar a un nuevo representante legal (testaferro) y traspasar las acciones, una operación que no deja muchas evidencias.

La ubicación y tamaño del inmueble dan a la propiedad alta plusvalía. Baldetti pagó por el edificio US$1 millón 100 mil, su defensor lo aceptó por la mitad de su valor.

La ubicación y tamaño del inmueble dan a la propiedad alta plusvalía. Baldetti pagó por el edificio US$1 millón 100 mil, su defensor lo aceptó por la mitad de su valor.

Monzón conoció el inmueble gracias al abogado Francisco García Gudiel, conocido como el Gato, quien por años tuvo su bufete en el segundo nivel del edificio Valser y le presentó a sus propietarios. Consultado al respecto, García Gudiel reconoció que fue inquilino del inmueble y ofreció devolver la llamada telefónica para ampliar su declaración, hasta el cierre de esta edición no respondió.

El 25 de septiembre de 2014, la notaria Analía Maribel Ávalos Duque, abogada de la empresa Canchas Deportivas de Guatemala, S.A., propiedad de de Monzón, faccionó el acta de asamblea totalitaria de accionistas en la que compareció Edgar Ranferí Recinos Reyes, como presidente de la Asamblea, y este nombró a la abogada Ana Amarilis Castillo Chajón, como administradora única y representante legal.

Estos dos nombramientos confirman los lazos con Monzón Rojas y por tanto con la ex vicepresidenta. Recinos, conocido como el Piti es un viejo amigo de Monzón, trabajó para él en el Fonades y como asesor en la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ), donde se le señalaba como cobrador de comisiones para este. Los contratos registrados en Guatecompras registran que en total percibió Q600 mil 720 entre 2013 y 2015.

En cuanto a la representante legal, Castillo Chajón, también prestó sus servicios profesionales en Fonades y luego en el Ministerio de Gobernación. Consultada, Castillo Chajón se negó a hacer comentarios sobre su relación con Valser y sus dueños.

Las remodelaciones quedaron inconclusas, probablemente después que saliera a luz el caso “La Línea”.

Las remodelaciones quedaron inconclusas, probablemente después que saliera a luz el caso “La Línea”.

“La licenciada me dijo que estaba limpia”

Las investigaciones realizadas por la CICIG y el Ministerio Público (MP) llegaron a las puertas del edificio Valser, tal como ocurrió con otros inmuebles de la ex vicemandataria que ya se encuentran inmovilizados y en proceso de extinción de dominio, entre el, su costoso chalé en Juan Gaviota, su finca en Tecpán, Chimaltenago, o su moderna mansión en Los Eucaliptos en la zona 10.

Cano accedió a hablar sobre el tema del edificio y abrió las puertas del inmueble para conocerlo. “La licenciada (Baldetti)” –comenta el abogado mientras camina entre las reparaciones a medias y el ripio tirado por todo el edificio que dejará de ser suyo– “aún estaba libre cuando ella personalmente me entregó las escrituras… Me aseguró que esta empresa no tenía ningún problema, que estaba limpia”.

El 17 de junio de 2015, los accionistas de Valser realizaron una nueva asamblea, esta vez ante los oficios del notario Noé Miguel Arriola Racanac, detenido en 2013 acusado de estafa y despojo de bienes inmuebles. En dicha asamblea nombraron como administrador único y representante legal a Erwin Eduardo Gómez Anderson, quien fue sustituido un mes y medio después por Marco Vinicio Álvarez Álvarez, un viejo amigo de Cano a quien este considera como a un padre.

De acuerdo con los documentos legales que Cano mostró a elPeriódico, casi todas las acciones de Valser pasaron a su nombre, pero por tratarse de una sociedad anónima, él no podía ser el único accionista. Por ello el abogado decidió entregarle diez acciones en propiedad a Álvarez.

¿Una pérdida millonaria?

Desde que recibió el inmueble, la mente de Cano había diseñado todo un plan de remodelación. “Yo lo hubiera demolido, habría sacado un préstamo y construido oficinas para arrendar… Ahora hasta perdí el IVA que ya pagué”.

Cano continúa el recorrido por el edificio, a su paso quiebra sin querer una lámpara pero lo tiene sin cuidado, total, Valser es, desde el momento que supo de las investigaciones del MP y CICIG, una pérdida millonaria.

“Decidí ponerlo a disposición de las autoridades, prefiero dejarlo a que vayan trás de mí por esto… Voy a renunciar a la defensa de la licenciada por incumplimiento de pago… Ya no quiero saber nada de políticos”, asegura.

El abogado hará su renuncia oficial en los próximos días. El juicio contra los miembros de “La Línea” está pausado por una apelación planteada por la Procuraduría General de la Nación (PGN), solicitada después que fuera separada del caso. Hasta que dicho recurso no se resuelva el proceso continuará detenido.


US$1 millón 100 mil  fue el valor que desembolsó Baldetti para comprar el inmueble.

“Decidí ponerlo a disposición de las autoridades, prefiero dejarlo (el edificio) a que vayan trás de mí por esto… Voy a renunciar a la defensa de la licenciada por incumplimiento de pago”.

Mario René Cano Gutiérrez,  abogado.

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