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Investigación

Cronología de cómo se gestó el anómalo negocio del sistema de control migratorio


Esta línea del tiempo muestra, con pruebas y documentos, cómo, pese a que el contrato por US$109.8 millones para la implementación de un sobrevalorado sistema de control migratorio ha sido rescindido en dos oportunidades por vicios, la empresa SAG impugna la decisión y busca reactivarlo.

El concurso para implementar un sistema de registro y control migratorio biométrico para la Dirección General de Migración (DGM) ha sido, desde hace tres años, como un cadáver que la empresa Security Assistance Group S.A. (SAG) se niega a dejar en paz, aunque antes de morir ese cuerpo (todo el proceso de licitación esta plagado de ejemplos de anomalías y tráfico de influencias) ya olía muy mal.

En las últimas semanas la Contraloría General de Cuentas (CGC) y la Procuraduría General de la Nación (PGN) se unieron a esta cruzada para resucitar el contrato. Detrás de este rito están varios actores con un perfil muy discreto: la empresa de consultoría Diestra, propiedad de Rodolfo Mendoza Yaquián y asesorada por el presentador y generador de opinión español Pedro Trujillo.

El sistema  de control migratorio biométrico que SAG ofrece implementar afirma que es capaz de captar y comparar las huellas dactilares y fotografías de rostros de todas las personas que ingresen o salgan del país. Este cruce de datos en tiempo real ayudaría a detectar la presencia de personas con orden de captura internacional o que representen una amenaza para la seguridad nacional, pero a un costo elevado para el país.

La utilidad del proyecto es algo que nadie discute, pero las anomalías radican en la forma cómo se le adjudicó a dicha empresa y su costo. Para la empresa SAG, el paquete de ‘software’ y el equipo tendrá un costo de US$22 millones (Q170.2 millones) que pagará a la firma mexicana-japonesa NEC para su implementación. Para el Estado tendrá un costo de US$109.8 millones (Q849.8 millones) que pagarán los turistas que visiten el país. La ganancia neta, o sobrevaloración del contrato, dependiendo de cómo quiera analizarse está diferencia, alcanzaría los Q679.6 millones.

Esta línea del tiempo muestra el génesis, el primer ocaso, el segundo ocaso y los insistentes esfuerzos de resurrección del anómalo contrato realizados por SAG y Diestra durante los últimos meses.

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