Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Investigación

Así operaban los negociantes de la salud

La CICIG acusó ayer a Gustavo Alejos, Juan Pablo Muralles y Alejandro Toledo de operar una red dentro del IGSS que beneficiaba a proveedores con la compra de medicinas sobrevaloradas.

 

 

Fecha de publicación: 28-10-15
Por: Investigación investigacion@elperiodico.com.gt
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El 4 de junio de 2014, la junta de licitación del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) le adjudicó a Mederi, S. A. la compra de 17 mil 600 unidades de Molgramostim, un medicamento para pacientes que reciben quimioterapia, por Q26.4 millones, pese a que otra empresa lo había ofertado Q5 millones más barato, pero fue descalificada por incumplir ciertas “formalidades”.

Cinco días antes, el IGSS le adjudicó a Mederi otra compra por Q2 millones 145 mil para proveer 65 mil cápsulas de ciclosporina, pese a que dos empresas ofertaron más barato el producto.

Estas eran las dos primeras ventas que Mederi, una empresa que había obtenido su licencia sanitaria apenas dos meses antes, le hacía al IGSS; el 16 de junio, elPeriódico publicó un reportaje revelando que Mederi estaba vinculada a Meproser y Prizm, dos empresas propiedad de Juan Pablo Muralles Morán, capturado ayer por el Ministerio Público (MP) acusado de operar una red dentro del Seguro Social que favorecía a ciertos proveedores de medicamentos con sobreprecios.

Tras una investigación que duró 18 meses, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el MP capturaron ayer a 11 personas señaladas de participar en dicha red. Entre los acusados están Muralles, Alejandro Toledo Paz y Gustavo Alejos Cámbara, quien logró evadir su captura.

Otros capturados fueron los proveedores Mateo Ramazzini Menéndez, gerente de Marpelpharma; José Rafael Arreaga Fuentes; José Rodolfo Barrientos Montepeque; el director y el jefe de la Unidad Financiera del Hospital Juan José Árevalo Bermejo; el director del Hospital de Enfermedades Generales; un médico de la Unidad de Oncología; el director de la Unidad Periférica;  y el director de la Policlínica.

Los médicos del IGSS fueron acusados de asociación ilícita y de cohecho pasivo por beneficiar a los proveedores de medicinas a cambio de beneficios (dinero en efectivo, viajes al extranjero o invitaciones a fiestas y restaurantes, entre otros regalos) y a estos se les agregó el delito de tráfico de influencias.

El engranaje del sistema

Por reglamento interno, los medicamentos son requeridos por los doctores que atienden diariamente a los pacientes. A partir de las necesidades de los afiliados, los médicos elaboran una lista básica de medicamentos que necesitan recetar a sus pacientes para, posteriormente, elevarlo a sus superiores y que estos realicen la compra. Aquí entran los operadores a escena.

Alejos, Muralles y Toledo o sus representantes, se acercaban a los directores de las distintas unidades médicas del IGSS, para acordar el listado de medicamentos que sus empresas o proveedores disponían y podían solicitar. Una vez instruidos y sobornados, los directores exigían a sus médicos subalternos que empezaran a hacer el requerimiento del fármaco acordado.

Alejandro Toledo, director del Hospital Roosevelt entre junio de 2012 a julio de 2013, y Juan Pablo Muralles, un visitador médico, entraron en el negocio de vender medicamentos al IGSS a partir de la llegada de Juan de Dios Rodríguez a la presidencia del Seguro Social, en abril de 2013.

Fuentes cercanas al IGSS, señalan a Muralles y Toledo de ser operadores de negocios de Juan de Dios Rodríguez y quienes cobraban las comisiones a las casas farmacéuticas. Señalan que estos se acercaban a las farmacéuticas que deseaban venderle al Seguro Social y les cobraban hasta Q500 mil para incluir su producto en el Listado Básico de Medicamentos. Posteriormente, el proveedor debía cancelarles un porcentaje de sus ventas al Seguro por comisión.

Pero también realizaban negocios para sí mismos. Toledo logró que en mayo de 2014, el Seguro Social le adjudicara un contrato por Q19 millones 879 mil 200 a Corporación Farmaclínicas, S. A., una empresa de sanatorios donde es socio con Julio César Molina Charnaud (primo del expresidente Otto Pérez Molina) para realizar 5,522 cesáreas a las afiliadas del Seguro Social.

Muralles logró que el IGSS le adjudicara Q61.6 millones a sus empresas Meproser, Mederi y Prizm, pese a que estas les compraban los medicamentos a otros laboratorios locales.

La investigación de la CICIG reveló que Gustavo Alejos tras retirarse de J.I. Cohen compró varias empresas como Droguería Colón, Evolución Farmacéutica (Evopharma) y Sabiapharma, que en los últimos dos años le vendieron más de Q330 millones al Seguro Social.

Las prebendas con las que Muralles, Toledo y Alejos recompensaban a los directores de las unidades médicas del IGSS por solicitar las órdenes de compra de sus productos incluían  dinero en efectivo y viajes al extranjero.

OTROS VÍNCULOS

Mederi, Meproser y Prizm fueron constituidas por el notario Rafael Humberto Paredes Kress, abogado de Muralles, quien fue asesor de la Subgerencia Administrativa del IGSS, a cargo de Álvaro Dubón, quien hacía los procesos de compra de medicinas.

Durante los últimos años, elPeriódico dio a conocer  varias publicaciones relacionadas con los capturados, lo que llevó incluso a la denuncia penal en contra del presidente de  este medio por parte de Enrique Toledo, uno de los detenidos. 

 

Diferentes investigaciones y notas relacionadas con la corrupción del IGSS vinculados a los ahora capturados con altas autoridades fueron dados a conocer en las páginas de elPeriódico

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