Lunes 16 DE Diciembre DE 2019
Inversión

“La economía en 2020 va a depender de decisiones políticas” Mario García Lara, director ejecutivo de la Fundación 2020 y socio director de Copades

Mario García Lara, director ejecutivo de la Fundación 2020 y socio director de Consultores para el Desarrollo, S.A. (Copades), explica algunos escenarios económicos que le esperan al nuevo gobierno y los temas prioritarios que se deben tomar en cuenta a partir de hoy.

Fecha de publicación: 12-08-19
Por: Geldi Muñoz Palala

¿Qué país encuentra el nuevo gobierno en el campo económico?

– Un país con muchos desafíos, principalmente el que tiene que ver con los elevados indicadores de pobreza. Este reto asociado con el de aumentar el crecimiento de la producción y de la economía nacional.

En ese escenario, ¿qué oportunidades tiene este nuevo gobierno?

– La guerra comercial entre Estados Unidos y China, la reducción del crecimiento económico en Europa, los conflictos y tensiones geopolíticas que están alrededor del mundo afectarán el crecimiento previsto para 2020. El nuevo gobierno tiene que ver cómo mejora las condiciones para la inversión, cómo hace más eficiente el gasto de gobierno y más importante, cómo crear un clima en el que el consumo de los hogares aumente. El cual es el principal motor de la economía y ha estado sostenido en buena medida por las remesas familiares.

El principal desafío de todos es el de generar confianza. El nuevo gobierno tiene que crear un clima favorable para el crecimiento económico.

¿Y cómo se genera esa confianza?, ¿qué factores debería considerar?

Hay una crítica que se repite sobre el país en los distintos informes de las calificadoras de riesgo, en los reportes de los organismos financieros internacionales y en la banca externa, en dónde nos miran con una lupa, que es bastante objetiva, porque ven casos de países y pueden comparar a Guatemala con otros países. Todos coinciden en que el nivel de conflictividad social en el país es un factor que está perjudicando las decisiones de inversión y de consumo.
Todos coinciden en que el sistema político ha sido incapaz de llegar a acuerdos sobre cómo debe funcionar el Estado y sus instituciones, en que hacen falta políticas públicas creíbles y de largo plazo. El nuevo gobierno va a tener el reto de ejercer su función de mando político de una manera que propicie una reducción en la confrontación, en la polarización que se está viendo entre los distintos grupos políticos. Va a tener que hacer un esfuerzo para que las instituciones de gobierno que toman decisiones, entiéndase el Congreso y las Cortes, logren emitir resoluciones y ponerse de acuerdo en emisión de leyes de beneficio del país, y va a tener que hacer un esfuerzo en emitir políticas públicas de largo plazo en las principales áreas: en infraestructura, educación, salud y esas acciones son puramente políticas. Así que en mucho la economía en 2020 va a depender de decisiones políticas.

¿Qué crecimiento prevé que podría tener el país en 2019 y 2020?

– En Copades hemos hecho pronósticos de la economía nacional, tomando en cuenta una serie de variables tanto internas como externas. El panorama para el 2020 en un escenario pasivo, digamos en que no hay un aumento desproporcionado del gasto público, no hay un anuncio de medidas de política pública contundente, un escenario normal digamos, sería que la economía nacional va a crecer apenas por encima del tres por ciento anual, eso sería en todo caso una décima de crecimiento más que en 2019. Los primeros años de gobierno suelen tener ese comportamiento de inversionistas y consumidores en los que las decisiones de inversión que se estuvieron conteniendo durante el año electoral se toman y se desatan en el primer año de gobierno, y le da un poquito de inyección al crecimiento económico. Sin embargo la situación internacional no va a estar tan buena, eso le va a quitar un poquito al crecimiento.

Vale la pena mencionar que la economía guatemalteca antes del año 2015 estaba creciendo a más o menos al cuatro por ciento de crecimiento anual y ha habido una desaceleración que se tornó permanente y ahora la economía está creciendo a tres por ciento. El país necesita crecer más de cinco por ciento para reducir estos indicadores de pobreza. Ahí es donde uno tiene que pensar qué hay algo de fondo, ¿qué está ocurriendo en la economía que están impidiendo ese crecimiento?

En este caso, ¿qué es?

– La impresión que tenemos es que hay que separar los dos temas. Que la economía desacelerada desde antes de 2015, es un tema de demanda agregada. Es decir que se está gastando menos, tanto quienes nos compran desde el exterior, nuestras exportaciones, como nuestro consumo interno de los hogares y la inversión interna que hacen las empresas. Pero ese fenómeno de la desaceleración que implica que la economía esté creciendo medio punto porcentual o un punto porcentual menos de lo que debería se soluciona con medidas de política macroeconómica, que los economistas llamamos ortodoxas, es decir, un poco más de gasto público, de inversión, una política monetaria menos restrictiva, pero no resuelve el tema de largo plazo.

El tema de largo plazo es que la economía debería de crecer más del cuatro por ciento que estuvo creciendo hasta 2015 y para eso se necesita un cambio en el marco en el cual opera la economía. Los intercambios, las transacciones económicas entre los agentes económicos solo se vuelven más dinámicas, más productivas en la medida en que hay un ambiente adecuado y ese lo dan las instituciones del Estado.

 

¿Qué se debería de priorizar en el manejo de las finanzas públicas?

– El gasto público debería tener como prioridad los servicios públicos esenciales, salud, atención primaria, educación primaria, infraestructura vial, seguridad ciudadana y provisión de justicia. El gran dilema que enfrentan los gobiernos es que las necesidades son muchísimas y les cuesta priorizar. No debería perderse mucho que la priorización debe darse en esos cinco servicios públicos esenciales.

Hay que mencionar que una forma de que esa priorización sea efectiva es velar por la calidad del gasto público, y el nuevo gobierno va a tener que tomar medidas muy serias para mejorar la supervisión y fiscalización, que el ente por naturaleza llamado a ejercer esa supervisión es la Contraloría de Cuentas, pero también el propio gobierno debe de aplicar mecanismos internos que tiene para fiscalizar el gasto público.

En cualquier parte del mundo es doloroso pagar impuestos, y el punto es que en Guatemala, en particular la moral tributaria, es decir la disposición del ciudadano a dar ese trago amargo de pagar impuestos es más baja que en otros países, debido, entre otras razones, a que el ciudadano nota que sus impuestos no están siendo utilizados, están siendo malversados, desperdiciados o son objeto de corrupción.

Por eso mismo es importante que el nuevo gobierno demuestre en sus primeros dos años que está usando los recursos de una manera no solo eficiente sino proba.

¿Qué gastos deben eliminarse?

– Es altamente probable que en todas las instancias del Estado haya muchos gastos espurios que tienen que ver con prebendas, con algunas concesiones que en algunos pactos colectivos se les dan a los trabajadores, sin que estos muestren una mejora en la calidad a su servicio. Hay en el Presupuesto una lista larga de transferencias que el gobierno hace a oenegés, algunas son muy nobles y loables pero otras son muy oscuras y de dudosa actividad. Lo principal que debe hacer el gobierno, y que desgraciadamente no hizo el actual, a pesar de que lo había prometido, es un inventario, ellos le llamaron censo, pero es un inventario de los empleados públicos, pero no solo por el número de empleados públicos sino una clasificación en dónde están, en dónde están los contratos 029, que no son calificados como empleados públicos sino que son contratos por servicios, que es muy probable que en el censo que estuvo haciendo no van a salir y ahí está el truco, porque hay una cantidad enorme de servidores públicos que están por contratos por servicios.

¿Cómo evalúa la estabilidad macroeconómica del país respecto de la microeconomía?

– Entiendo que su pregunta tiene con algo que se suele criticar. La macroeconomía está bien porque la economía está estable, pero que la microeconomía está mal porque hay pobreza. Es normal que tenga esa percepción, porque además es real, el punto es que hay que verla con una óptica más constructiva, y es que la estabilidad económica que tiene Guatemala es uno de los pocos activos que como país tenemos y por lo que deberíamos luchar para que se preserve. Afortunadamente tanto la política monetaria a cargo del Banco Guatemala, como la política fiscal han sido muy prudentes en los últimos 25 años y le han hecho un gran servicio al país. Yo le diría que la microeconomía está mal, eso quiere decir que a los empresarios les cuesta operar y ser productivos, a los empleados les cuesta obtener ingresos suficientes para mantener un nivel de vida decoroso, y eso es un indicativo de falta de productividad sistémica.

Para ponerselo en una frase, la microeconomía está mal, hay pobreza, baja productividad, a pesar de la estabilidad macroeconómica, no a causa de la estabilidad macroeconómica, sino hubiese estabilidad macroeconómica estaríamos todavía peor en términos microeconómicos.

¿Qué debe priorizar el nuevo gobierno?

Lo inmediato es el mensaje político. Un mensaje de concordia, de conciliación, constructivo que le dé certeza a los agentes económicos para que tomen sus decisiones con un horizonte temporal más grande que solo ver que va a pasar mañana. Un mensaje de certeza política inmediato. La de corto plazo es emplear las herramientas normales que todo gobierno tiene en el mundo para mejorar la demanda agregada, me refiero a la política monetaria y a la política fiscal.

En el largo plazo, el gobierno tiene que hacer estas reformas del Estado, que generen entes que sean más efectivos proveyendo seguridad, justicia, educación, salud y nutrición.

En el tema de minería, ¿el Estado debería seguir promoviendo este tipo de inversión?

– Mi convicción es que el gobierno no debe escoger sectores ganadores, porque casi siempre los gobiernos se equivocan cuando escogen a su sector ganador, lo que tiene que propiciar son reglas generales, parejas y claras para todos. Lo que sucedió con el sector minero, por ejemplo, la tragedia no está tanto en que las empresas se operan mal o las protestas que generan, pasa en todo el mundo. El sector minero tiene una ley que nunca se aplicó, que solo está ahí como de referencia, no incluyó las consultas y el Estado, los liderazgos políticos nunca se tomaron en serio.

¿Cómo debe manejar la relación comercial con Estados Unidos?

– Estados Unidos es el principal socio comercial, más de la tercera parte de nuestras exportaciones van a ese destino; además, es origen de una buena porción de la inversión extranjera. Creo que el nuevo gobierno debe enfocarse en tener una buena relación con Estados Unidos, pero debe ser una relación propositiva.

COMBATE A LA DESNUTRICIÓN

La primera prioridad es combatir la desnutrición. Los indicadores de desnutrición crónica infantil en el país son incompatibles con el nivel de desarrollo de Guatemala. Parecen de un país mucho más pobre de lo que es y esa sí es una tragedia, y si al nuevo gobierno se le pudiera pedir que tenga una prioridad desde el día uno, es en el combate a la desnutrición crónica infantil. Están las herramientas, hay una ley de seguridad alimentaria que dice cómo debe coordinarse el Estado, no hay que inventar el agua azucarada.