Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Inversión

Rubelsanto, una tierra para cultivar palma africana

En la comunidad resaltan dos productores que han sido ejemplo para agricultores más pequeños que han encontrado ahí el sustento.

Fecha de publicación: 10-06-17
Hugo y Héctor Enrique Cruz Godoy, producen al año unas 1,600 toneladas del fruto de la palma. Por: Braulio Palacios elPeriódico
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Aproximadamente a 440 kilómetros de la ciudad de Guatemala y bajo una temperatura de 31 grados centígrados se encuentra Rubelsanto, una montaña ubicada en Chisec, Alta Verapaz. A la zona se llega por la Transversal Norte y al terminar los caminos de terracería llevan a los cultivos de maíz y de palma africana.

En la comunidad de Rubelsanto figuran dos agricultores mayores, Hugo y Héctor Enrique Cruz Godoy, de 60 y 51 años, originarios de Moyuta, Jutiapa, pero que migraron hace 40 años a cultivar maíz y frijol, lo que les permitió ganar el reconocimiento como los mejores productores de esos cultivos.

Entre los dos desde 1985 cultivan 73 hectáreas y cosechan unas 80 toneladas de los granos básicos al año. En 2009, decidieron cultivar la palma aceitera. Héctor Enrique confiesa que no conocía el cultivo pero había escuchado del éxito que tenía en Escuintla, Izabal y Petén. “Me dije, si ellos lo producen es porque es bueno. Y le entramos”, recuerda.

En 2016 logró una cosecha de 915 toneladas del fruto de la palma africana, en sus 33 hectáreas exclusivas para este cultivo. Su hermano Hugo, prevé cosechar 700 toneladas del fruto en 27 hectáreas. Los medianos productores le abastecen a la empresa Palmas de Ixcán, la cual realiza el proceso de extracción para elaborar aceite de palma, aceite de palmiste y harina de palmiste.

La empresa manufacturera se inició en el negocio en 2008 y tienen 6 mil 400 hectáreas en municipios de Alta Verapaz, Petén y Quiché. En ese mismo año comenzó a abastecerse de productores locales por medio de un programa agrícola. A partir de 2012 firmó contratos individuales para la comercialización de la cosecha de los pequeños y medianos productores. “Los cambios garantizaron que los agricultores cosecharán bajo pedido y aseguraran la venta del fruto”, indica el gerente general de Palmas de Ixcán, Félix Álvarez.

Tierra óptima

Los productores asociados expresan que quieren crecer en su producción porque consideran que las tierras de la zona son aptas para la palma y no para otros cultivos y ganado.

Aníbal Hernández, palmicultor de la zona, explicó que ante la falta de nutrientes en la tierra se limitó el cultivo de granos básicos y pastoreo de ganado. Por lo que la mejor opción fue sembrar palma africana para la que encontraron compradores. A la visión de los productores se suma la de Palmas de Ixcán de aumentar las hectáreas de siembra una vez sus más de 120 proveedores obtengan licencias ambientales. “Queremos crecer en áreas de cultivo pero de forma de responsable”, agrega Augusto Cordón, enlace entre la empresa y los agricultores.

Próxima inversión 

En 2018, la empresa Palmas de Ixcán espera abrir una nueva planta en Sayaxché, Petén, con una inversión de US$20 millones. Con el objetivo de aumentar la capacidad de extracción del fruto.

“No somos los malos como nos pintan, el cultivo de la palma no deteriora el suelo”.

Elíseo Hernández, palmicultor desde el 2010.

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