Lunes 9 Enero 2017
Inversión

Un estímulo fiscal incierto

DEBATING POLITICS, ECONOMICS AND OTHER TIMELY TOPICS WITH PAUL KRUGMAN OF THE NEW YORK TIMES

Por: Paul krugman

Ahora se acepta en general que el “Trumpismo” conllevará el tipo de estímulo fiscal en Estados Unidos que los economistas progresistas han estado pidiendo desde la crisis financiera. Después de todo, los republicanos están profundamente preocupados por los déficits presupuestales cuando los demócratas están en la Casa Blanca, pero repentinamente se vuelven defensores de los déficits cuando ganan el control. Y realmente no hay ninguna duda de que el déficit aumentará.

¿Pero esto será un estímulo fiscal? En este momento parece como que los republicanos van a meter a la fuerza toda su agenda, incluyendo la finalización de la Ley de Servicio Médico Asequible, la privatización del Medicare, la reducción drástica de los vales de comida, etcétera. Estos son recortes del gasto, los cuales reducirán el ingreso disponible de los estadounidenses de clase baja y media aun cuando los recortes a los impuestos eleven el ingreso de los ricos. Dados estos cambios drásticos en la distribución, solo analizar el déficit presupuestal podría ser una mala guía sobre el impacto macroeconómico.

En vista de la medida en la cual las cosas están cambiando, no puedo poner números a lo que probablemente sucederá. Pero pude encontrar análisis parecidos realizados por los buenos amigos del Centro sobre las Prioridades de Política y Presupuesto acerca de los recortes fiscales y de gasto contenidos en el presupuesto de 2014 de Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, que podrían ser un modelo útil sobre las cosas que están por venir.

Si dejamos afuera los asteriscos mágicos –el cierre de lagunas fiscales no especificadas–, ese presupuesto hacía que aumentara el déficit: US$5.7 billones en reducciones de impuestos a diez años, versus US$5 billones en recortes en el gasto. Las reducciones en el gasto conllevaban recortes en el gasto discrecional más enormes reducciones en los programas que atienden a los pobres y la clase media; los recortes fiscales, por supuesto, apuntaban a la gente con ingresos altos.

Los pros y los contras en este caso tendrían distintos efectos sobre la demanda. Recortar los impuestos a la gente de ingresos altos probablemente tiene un multiplicador bajo: es improbable que los ricos tengan restricciones de efectivo, y ahorrarán gran parte de sus ganancias inesperadas. Recortar el gasto discrecional tiene un multiplicador grande, porque reduce directamente las compras gubernamentales de bienes y servicios; recortar programas para los pobres probablemente también tiene un multiplicador bastante grande, porque reduce el ingreso de mucha gente que más o menos vive con lo mínimo.

Tomando en cuenta todo esto, el presupuesto de 2014 de Ryan casi por seguro habría sido contractivo, no expansivo.

¿La “Trump-economía” será distinta? Sería importante si realmente hubiera un gran empuje en infraestructura, pero eso se está volviendo cada vez menos plausible. Primero que nada habrá grandes recortes fiscales, pero, como dije, el esfuerzo por desmantelar definitivamente la red de seguridad social parece estar ocurriendo. Junte todo y es extremadamente dudoso que estemos hablando de un estímulo fiscal neto.

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

© 2016 The New York Times.

“Distribuido por NYT Syndicate”.

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *