Sábado 23 DE Marzo DE 2019
Inversión

Cuídense de las limitaciones del libre comercio

DEBATING POLITICS, ECONOMICS AND OTHER TIMELY TOPICS WITH PAUL KRUGMAN OF THE NEW YORK TIMES

Fecha de publicación: 28-03-16
Por: Paul krugman
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Una columna reciente que escribí sobre las ambigüedades del comercio (léala aquí: nyti.ms/1Xhp5Cn) fue sorpresiva al menos para algunos lectores, incluidos mis vecinos; personas bien informadas que me dijeron: “Creí que la cuestión era que el comercio siempre beneficia a todos”.

El economista Brad DeLong publicó en su blog una respuesta concienzuda, sosteniendo que los beneficios verdaderamente importantes de la globalización provienen de la difusión tecnológica, lo que hace que sea una fuerza mucho más positiva de lo que yo sugerí. (Lea aquí su publicación: bit.ly/21tPNJ2.)

Yo solía creer lo mismo, y de vez en cuando me descubro pensando en algo parecido. Pero yo sostendría que los economistas, como mínimo, tienen que ser francos sobre las limitaciones del argumento.

Primero, no surge de los modelos. Tal como lo señala DeLong, “el mapa no es el territorio”, pero las suposiciones sobre dichas cosas son, bueno, suposiciones. Hubo un tiempo cuando todo mundo estaba seguro que la industrialización vía la sustitución de importaciones era la clave para el despegue económico, con base en un razonamiento histórico laxo (“¡Estados Unidos y Alemania lo hicieron!”). Después, los países en desarrollo lo probaron masivamente, y los resultados no fueron buenos.

Además, siento que los argumentos no estándares a favor del libre comercio tienden a conllevar, a menudo involuntariamente, un cierto tipo de estrategia de señuelo. A los economistas les encanta hablar de las ventajas comparativas, que es un hermoso razonamiento que va contra la intuición popular. Alan Blinder, profesor de economía de Princeton, una vez dijo que casi todos los economistas estarían de acuerdo en la frase publicitaria: “Hurra por el libre comercio”. Pero la aparente autoridad del argumento a favor de la ventaja comparativa termina siendo trasladada, ilegítimamente, a argumentos a favor del comercio que no tienen nada que ver con la ventaja comparativa. Sí, podría haber externalidades positivas asociadas con el comercio, pero podría haber externalidades positivas asociadas con muchísimas cosas, y los modelos no nos dan ningún motivo especial para pensar que las externalidades asociadas con el comercio sean más importantes.

Entonces, ¿cómo probaríamos dichos argumentos? Bueno, de cierta forma ya lo hemos hecho. A principios de la década de 1990 había una ortodoxia generalizada en el sentido de que las políticas de desarrollo “orientadas hacia afuera” eran mucho más favorables para el crecimiento que las políticas “orientadas hacia adentro”. Esta creencia tuvo mucho que ver con el rápido crecimiento de las economías asiáticas, que habían seguido un camino orientado a las exportaciones en lugar de la sustitución de importaciones probada por gran parte del mundo en los años 50 y 60. Sin embargo, la pregunta era si se vería una aceleración drástica en el crecimiento en otros lugares, como en Latinoamérica, cuando la política se alejara de un enfoque concentrado hacia el interior.

Y la respuesta resultó ser: no tanto. Vea el caso de México, que atravesó un periodo de liberalización comercial radical entre 1985 y 1988 antes de unirse al Tratado Norteamericano de Libre Comercio. El país ha visto una transformación de su economía en muchas formas; ha pasado de ser una economía que no exportaba mucho más allá de petróleo y turismo a una importante potencia exportadora de manufactura. Y el efecto sobre el desarrollo ha sido… decepcionante.

Entonces, DeLong podría estar en lo cierto; pero la evidencia está lejos de ser concluyente. De todas formas, yo sostendría muy enfáticamente que es crucial que los países pobres mantengan abiertos sus mercados. Pero deberíamos ser cuidadosos sobre nuestras afirmaciones con respecto a las virtudes del libre comercio.

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

© 2015 The New York Times.

“Distribuido por NYT Syndicate”.

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