Sábado 20 DE Octubre DE 2018
Inversión

Sí, los candidatos del Partido Republicano están diciendo disparates

Fecha de publicación: 28-08-15
Por: Paul krugman
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Esta es una publicación sobre centristas fanáticos, sobre la historia de la deuda británica y sobre ponis.

Empecemos con los centristas fanáticos: Martin Longman, editor del Washington Monthly, recientemente montó en cólera muy justificadamente por una columna “centrista” publicada en The Washington Post que reconoce que el acuerdo con Irán es algo que Estados Unidos necesita aceptar, que efectivamente concede que los argumentos de los oponentes del trato son procaces e irresponsables, pero que condena al presidente Obama por “menospreciar” los argumentos de sus oponentes (Lea aquí la publicación de Longman: bit.ly/1KhJq2L).

La gente a menudo me ataca por hacer exactamente lo mismo. Constantemente recibo cartas (y a veces columnas de otros escritores) que me condenan no por estar equivocado, sino por desdeñar los argumentos de las personas a las que critico.

Después de todo, estamos hablando de gente importante, así que merecen ser tratados con respeto, ¿cierto?

Falso.

Si la gente presenta consistentemente argumentos lógicamente incoherentes e ignorantes, el deber de un comentarista es decir exactamente eso; no engañar a los lectores al pretender que esta gente es seria y que habla con sentido. No debería emitirse insultos gratuitos; hasta donde sé, nunca he declarado que la madre de alguien sea un ratón o que su padre olía a bayas de sauco. Pero estúpido/ignorante es tan estúpido/ignorante como es, sin importar cuánta influencia tenga alguien.

Donde he estado enfrentando resistencia últimamente es en mis pronunciamientos de que todo el campo republicano de aspirantes presidenciales está diciendo disparates sobre política económica. Decir eso es algo muy malo, según me dicen. ¿Pero qué pasaría si fuera cierto? Y, por supuesto, lo es.

Consideremos el caso de un par de declaraciones recientes. Jeb Bush, el candidato supuestamente sensato, ha estado promoviendo la afirmación absolutamente ridícula de que puede generar un crecimiento económico de cuatro por ciento; entonces, Mike Huckabee, otro aspirante del Partido Republicano, ahora está intentando aventajar a Bush prometiendo seis por ciento. Bueno, les puedo ganar a todos: lo que sea que estén prometiendo, prometo más, además de un poni.

Mientras tanto, Rand Paul está condenando la irresponsabilidad de la administración fiscal de Estados Unidos; razón por la cual Estados Unidos ha tenido deuda desde 1835. Claramente, el desastre se asoma, y se ha estado asomando durante 180 años. Pero, eso no es nada: Gran Bretaña no ha vivido sin deuda al menos desde 1692. Más de tres siglos, cubriendo la Revolución Industrial y mucho más, de irresponsabilidad agobiante. ¡Ya verán!

¿En estos casos los señores Paul, Bush y Huckabee deberían ser tratados con respeto? Si son atípicos, ¿qué contendientes del Partido Republicano de hecho merecen respeto?

Sé que es perturbador leer columnas que muestran a todo el campo republicano como un montón de bichos raros.

Pero sería un abandono del deber, y básicamente un acto de reportaje deshonesto, pretender que no lo son. Estoy cien por ciento a favor del respeto, pero las personas que merecen respeto, en forma de evaluación honesta, son mis lectores.

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

© 2015 The New York Times.

“Distribuido por NYT Syndicate”.

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