Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Inversión

Un proyecto dispendioso tiene prioridad sobre la salud pública

Fecha de publicación: 31-07-15
Por: Paul krugman
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Hace unos años sugerí en broma en la CNN que debíamos inventar una falsa amenaza de alienígenas espaciales para romper la destructiva obsesión con los déficits y crear el estímulo fiscal que la economía estadounidense necesitaba tan encarecidamente. (Vea el video aquí: huff.to/q6gHGM, aunque la idea vino de un episodio de Outer Limits y no de Twilight Zone.) Nadie siguió mi sugerencia. Pero algo de ese tipo está sucediendo actualmente en Texas.

 

Texas es un estado que rechaza el Medicaid; las autoridades ahí se han negado a aceptar miles de millones de dólares del gobierno federal para ayudar a sus menos afortunados. ¿Pero dinero para un proyecto de protección fronteriza en gran parte inútil? Eso sí.

 

De acuerdo con un artículo de Bloomberg: “En Río Grande City, nombrada en honor al río que divide a Estados Unidos y México (el que en español se conoce como río Bravo), los senderos marcados en la maleza por narcotraficantes e inmigrantes ilegales tienen un nuevo aspecto, rehabilitados como sendas para que las familias caminen y anden en bicicleta. Ahora que el estado ha autorizado US$800 millones para aumentar la seguridad en la frontera con México, están en marcha más agentes para darle otra oportunidad a lo que podría ser el programa de estímulo más grande que ha visto esta necesitada parte de Texas”. (Léalo aquí: bloom.bg/1J1HWvb.)

 

Esto realmente es Keynes y enterrar botellas con dinero en minas de carbón: el gasto que realmente ayude a la gente es inaceptable, pero el mero derroche está bien.

 

El inconcebible  éxito del Obamacare

Por culpa de mis pecados, recientemente asistí al FreedomFest, el cónclave libertario celebrado en Las Vegas donde debatí con Stephen Moore, de la Fundación Heritage. Resultó muy parecido a como podía esperarse: evidencia, evidencia y evidencia versus Reagan, Reagan y Reagan. Pero en cierta forma, lo más interesante fue la reacción de la audiencia cuando describí a la Ley de Servicio Médico Asequible como una importante historia de éxito hasta el momento: abucheos y silbidos.

 

Lo increíble de esto es que la buena nueva sobre el Obamacare realmente no es debatible. Es un hecho simple que ha habido una caída asombrosamente rápida en el número de estadounidenses sin seguro, y la evidencia proviene de múltiples fuentes independientes. También es un hecho simple que las inversiones en Medicaid y los subsidios del cambio se están resultando muy por debajo de las proyecciones.

 

Se puede argumentar que todo esto es temporal, que las primas de seguro eventualmente se elevarán por los cielos, aun cuando no lo han hecho todavía, o que la “espiral de la muerte” pronosticada para la ley volverá de la muerte. Pero bajo cualquier métrica, al Obamacare le está yendo incluso mejor de lo que esperaban sus partidarios.

 

Por supuesto, no se suponía que esto iba a pasar y, por tanto, dada la epistemología de la derecha estadounidense moderna, no pasó. El fracaso era inevitable, y el éxito inconcebible; por lo que debió haber fracasado.

 

Texas gasta en grande en seguridad fronteriza

 

A principios de año, los legisladores de Texas aprobaron una serie de proyectos de ley que asignaron US$800 millones a medidas de seguridad a lo largo de la del estado con México. Las iniciativas incluyen un nuevo centro de entrenamiento de poco más de 2 mil hectáreas para oficiales de seguridad fronteriza, financiamiento para incrementar fuertemente la vigilancia con helicópteros y la contratación de cientos de nuevos agentes ejecutores de la ley, quienes recibirán salarios muy superiores al ingreso promedio de la región fronteriza.

 

Gran parte del financiamiento fluirá al Valle del Río Grande, que limita con México e incluye algunas de las áreas más pobres de la nación; el Condado de Starr, por ejemplo, tiene un ingreso familiar medio de aproximadamente US$24 mil. Informes noticiosos han sugerido que muchos residentes de la región tienen esperanzas de que el gasto en seguridad fronteriza tenga un impacto económico a largo plazo conforme el nuevo personal frecuente los negocios locales y construya casas en las localidades a lo largo de la frontera. Por ejemplo, se espera que los ingresos fiscales en Río Grande City, sede del Condado de Starr, aumenten con cada nueva ola de personal contratado.

 

Sin embargo, los críticos de la legislación fronteriza han denunciado que Texas desperdicia dinero en un tema que ya no justifica tanto gasto, dado que el número de inmigrantes indocumentados aprehendidos provenientes de México ha caído drásticamente; de 1.6 millones de arrestos en el año 2000 a 230 mil el año pasado.

 

Los proponentes de las iniciativas de ley han citado la reducción de la delincuencia como un objetivo principal del programa de gasto, pero la tasa de criminalidad en el Valle del Río Grande es también más baja que en años previos, según estadísticas gubernamentales.

 

Gran parte del impulso detrás de las nuevas iniciativas de seguridad a menudo se atribuye a la enorme afluencia temporal de inmigrantes indocumentados que empezó a llegar a la frontera desde Centroamérica en 2014. La migración, que consistió principalmente de niños solos que huían de la violencia en sus países natales, fue fuertemente criticada por los legisladores republicanos estatales durante la reciente campaña electoral.

 

Aunque esa ola de inmigración ha cedido, los republicanos han intentado arremeter contra las llamadas “ciudades santuario” –municipios que han optado por no aplicar las leyes migratorias– y poner fin a la política estatal de conceder colegiaturas universitarias a precio de residentes del estado a los inmigrantes indocumentados.

 

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

 

© 2015 The New York Times.

 

“Distribuido por NYT  Syndicate”.

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