Viernes 20 DE Septiembre DE 2019
Insólito

Esta es la celda en la que puede pasar el resto de su vida “El Chapo” Guzmán

Un exprisionero describió la prisión ADX Florence como la “versión de alta tecnología del infierno, diseñada para apagar toda percepción sensorial”

Fecha de publicación: 18-02-19
Por: Andrea Paola

Joaquín “El Chapo” Guzmán es culpable de diez cargos y podría ser sentenciado a cadena perpetua en junio, para pasar el resto de su vida en una prisión de máxima seguridad en los Estados Unidos.

La ADX Florence es un asilo del mundo, donde están recluidos terroristas, espías, exmiembros de Al Qaeda, asesinos en serie y exintegrantes de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC).

El exdirector de la prisión describió la penitenciaria como la muerte en vida. En mi opinión, es mucho peor que la muerte. La prisión de las prisiones”, “inhumano” y “peor que Guantánamo”.

Los reclusos pasan 23 horas del día confinados dentro de las pequeñas celdas de concreto, privadas de casi todo contacto humano.

Es decir que “El Chapo” no se relacionaría con otros reclusos del lugar.

Guzmán Loera, quien se escapó dos veces de prisiones mexicanas consideradas de alta seguridad, podría pasar el resto de sus días en un cuarto de 2 por 3 metros, en donde hay solo una cama de cemento, baño, un lavabo y un distribuidor de agua.

De la prisión de máxima seguridad, desde que abrió sus puertas en 1994, nadie ha escapado nunca.

Son 410 reclusos, los cuales son llevados en autobuses, vehículos blindados e incluso en helicópteros Black Hawk, a las extensas instalaciones.

Son docenas de torres de vigilancia y alambrado lo que rodea el edificios de ladrillo, además hay patrullas las 24 horas los 7 días a la semana, por guardias fuertemente armados y con perros de ataque altamente entrenados.

Las paredes de las celdas son gruesas y no permiten escuchar ningún sonido, esto para que los presos no puedan comunicarse entre sí. 

La cama es de concreto cubierta con un delgado colchón y mantas, hay un lavamanos, inodoro y una fuente de agua. El único mobiliario es un escritorio y un taburete de hormigón inmóviles, y para algunos reclusos, una televisión pequeña a blanco y negro únicamente de programas religiosos y educativos cuidadosamente seleccionados.

Cada celda tiene una ventana en forma de hendidura de 42 pulgadas de alto y 4 pulgadas de ancho, con un ángulo específico para que los reclusos no puedan ver el cielo o el exterior.

Un informe de Amnistía Internacional de 2014 indicó que el estricto régimen de aislamiento y privación sensorial tenía un efecto devastador en la salud física y mental de los presos.

Dos años antes, una demanda colectiva de presos con enfermedades mentales afirmaba que muchos de ellos “lamentaban, gritaban y golpeaban interminablemente las paredes de sus celdas” o mutilaban sus cuerpos con cualquier objeto que pudieran encontrar.