Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Insólito

La verdad sobre la muerte de Juan Pablo I

Por medio de una ardua investigación, se logró identificar las últimas horas de vida de Albino Luciani en el Vaticano, conocido como Juan Pablo I.

 

Fecha de publicación: 08-11-17
Por: Paola Guerra
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Era de madrugada y la monja Sor Vicenza Taffarel, como de costumbre había colocado una taza de café bien oscuro en la sacristía. Era la forma que Albino Luciani, llamado Juan Pablo I, tenía de empezar el día. Sin embargo, minutos más tarde, su ayudante notó que el hombre al que servía desde hacía dos décadas no había tocado su desayuno, y este ya se había enfriado.

¡Santidad, no debe hacerme estas bromas!”, fueron las palabras de Vicenza. Tras varios minutos de insistencia para que saliera de su recámara la monja ingresó al cuarto. La imagen le quedaría grabada para siempre: el pontífice estaba muerto sobre su cama, con la misma ropa del día anterior y con almohadones bajo su espalda, la luz encendida, gafas puestas y papeles en la mano. Era el 28 de septiembre de 1978, y Luciani había cumplido apenas 33 días de papado.

Por el contexto de la Guerra Fría y las disputas del momento en esa época, no fue difícil señalar una conspiración de misterio. Y de inmediato se especuló que la muerte del hombre de 65 años había sido un asesinato, aunque nadie tenía pruebas al respecto. ¡Un asesinato en el Vaticano!

Pero, es hasta 39 años después, que los sucesos se dieron a conocer a través de un libro llamado Papa Luciani, crónica de una muerte, escrito por Stefania Falasca, quien recrea los momentos finales del pontífice.

En este, desarrolla la teoría de que Albino Luciani murió de causas naturales (un paro cardíaco). Basando los hechos, en los documentos recolectados durante ese tiempo.

Según reveló la autora del texto, La primera persona que revisó a Juan Pablo I fue el médico Renato Buzzonetti, a quien le informaron que la tarde anterior, mientras rezaba, alrededor de las 7:30, con su secretario personal, el irlandés John MageeLuciani, sintió un gran dolor en el pecho al que no atendió, pese a que la molestia duró unos cinco minutos. El papa no quiso entonces que se llamara a la guardia médica vaticana. Restó importancia. Esta historia, fue descubierta por Falasca de un documento inédito en los archivos de la Santa Sede.

El informe, enviado a la Secretaría de Estado el 9 de octubre de 1979, devela que: “el episodio de dolor localizado en la parte superior de la región esternal, sufrido por el Santo Padre alrededor de las 19:30 del día de la muerte, el cual duró más de cinco minutos, mientras él estaba sentado y preparado para rezar con el padre Magee, que retrocedió sin ninguna terapia”.

Esa noche no hubo ninguna ayuda, con la salud del pontífice. “Ningún fármaco fue suministrado a Luciani: eso demuestra el reporte que señala que la farmacia del Vaticano no debió abrir sus puertas, situación que hubiera quedado en los libros de la dependencia”, añade Falasca.

Tiempo antes, el pontífice indicó a otra de las monjas que cuidaban de sus cosas que no planchara tanto sus camisas, solo del cuello y las mangas. “Sor… la hago trabajar tanto. No hace falta que me planche tanto la camisa porque hace calor, transpiro y tengo que cambiarme a menudo. Planche solo el cuello y los puños, que el resto no se ve”.

Sor Margherita fue la segunda en entrar a la habitación de Juan Pablo I. “Ni una arruga. Estaba recostado un poco a la derecha, con una leve sonrisa, las gafas puestas, los ojos medio cerrados, como si durmiera. Le toqué las manos. Estaban frías. Me impresionaron las uñas: un poco oscuras”, recuerda la religiosa.

“Podemos decir, con toda la documentación, que Luciani murió por un ataque al corazón. Esta es la verdad desnuda y cruda”, subrayó Falasca en una entrevista con Radio Vaticano.

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