Sábado 15 Abril 2017
Insólito

La historia detrás de la famosa pintura de “La última cena”

Por Semana Santa, el sitio en Facebook Pictoline contó cómo Leonardo Da Vinci concibió y creó su famosa obra “La última cena”

La pintura “La última cena” de Leonardo Da Vinci es una obra maestra rodeada de docenas de historias que oscilan entre leyendas, anécdotas orales y hechos comprobados. El autor Ross King discernió entre estas para contar la historia detrás del famoso mural, la misma que fue abreviada en un cartel de Facebook por el sitio Pictoline.

Era 1495 cuando cuando Da Vinci inició el proyecto que más tarde se convertiría en una de las obras más influyentes de la historia. Tras una década en la corte de Lodovico Sforza, duque de Milán, el artista no estaba seguro de sus habilidades pues a sus 43 años era un cúmulo de fracasos.

 Ya había participado en diferentes comisiones importantes, pero nada pudo cumplir su prometedor talento. Es así que recibe la misión de realizar un mural en el refectorio del convento dominico de Santa María delle Grazie (Milán) como compensación por el fracaso que fue su caballo de bronce gigante en honor al padre de Sforza con material expropiado a militares.

Era un encargo menos que supuso un gran problema para Da Vinci: carecía de experiencia pintando murales, nunca había realizado un trabajo tan grande y su técnica estándar de el fresco le suponía hacerlo trabajar a velocidad, algo que iba en contra con la fama de procrastinador que tenía.

Según Ross King, Da Vinci inició la pintura en un contexto de guerra, confusión política y religiosa, acosado por sus inseguridades y frustraciones. Es así que decide experimentar, deja de lado el fresco y empieza su mural al temple y óleo sobre dos capas de preparación de yeso esparcido sobre enlucido para que pueda pintar a su propio ritmo.

El encargo le tardó tres años ya que Leonardo decidió dotar a sus personajes la mayor diversidad posible con el máximo movimiento y contraste. Reunió lo feo y lo bello, al anciano con el joven, lo fuerte y lo débil -representado en las figuras de Judas y Juan-.

Terminó la obra a finales de 1.497, sin recibir un solo centavo por el encargo. Pero inmediatamente inició otro problema: el mural empezó a desprenderse de la pared. El experimento de óleo sobre yeso provocó su rápido deterioro y nada más en 1.500 ya necesitaba de ciertas restauraciones.

Pese a estar terminada, por otra parte, Da Vinci aseguró que necesitaba seguir trabajando en ella. Su obra, como estaba, fue considerada de inmediato como una muestra maestra de diseño y caracterización hasta el punto que artistas de todas partes acudían hasta el refectorio del convento de Santa María delle Grazie para copiarla.

Con el pasar de las décadas, la pintura necesitó de varias restauraciones. Es en 1726 que se llevaron intentos fallidos de conservación que terminaron en 1788 con algunas transformaciones. Es recién en 1977 que se aplicaron modernas tecnologías dando algunas mejoras a la obra, esto ayudó a que se preserve -aunque la mayor parte de la superficie original se perdió-.

TOMADO DE ELCOMERCIO.PE