Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Insólito

Mujer nace sin aparato reproductor

Una de cada 5 mil mujeres en el mundo nacen sin vagina, sin útero y sin cérvix (cuello uterino). Joanna Giannouli es una de ellas. Y le contó a la “BBC” cómo es vivir con agnesia vaginal, un trastorno congénito también conocido como síndrome de Rokintansky.

Fecha de publicación: 20-04-16
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“La primera vez que fuimos al médico (y me dijo que tenía el síndrome de Rokitansky) mi padre puso buena cara. Mi madre, sin embargo, no se lo tomó tan bien y fue devastador verla así”, comparte Giannouli.

“No hablamos mucho de ello durante los primeros cinco años. Yo no podía, me sentía destrozada y muy débil”, aclaró.

Joanna dijo a la “BBC” que su madre pensaba que había hecho algo mal durante el embarazo, aunque ella explicaba en varias ocasiones que no era así; que era una cuestión genética.

Lo cierto es que es un trastorno muy estigmatizado y su mamá no fue la única persona que se lo tomó mal. Lo más doloroso para la joven fue cuando su pareja la dejó.

Cuando ella tenía 21 años, vivía en Atenas (Grecia) y estaban comprometidos y le explicó su trastorno, ante ello, él decidió romper la relación: “esta es una carga que te acompaña siempre y de la que no te puedes deshacer. Me costó años tener una relación estable” comentó.

Ahora tiene 27 años y una relación estable desde hace cinco. Su novio supo sobre su condición desde el principio y eligió estar con ella. Sabe que tal vez no tengan hijos. “Tanto él como yo lo hemos aceptado”, agrega durante la entrevista.

“Mi madre me llevó al médico cuando tenía 14 años porque todavía no tenía la menstruación, pero no me examinaron, y a los 16 me enviaron al hospital para que me hicieran unas pruebas”, compartió.

En ese momento los doctores se dieron cuenta de que no tenía túnel vaginal y de que tenía el síndrome de Rokitansky.

La joven había nacido sin una vagina funcional y los doctores tendrían que fabricarle una para poder tener relaciones sexuales. Al año fue operada y todo salió bien, estuvo cuatro semanas en el hospital y después tuvo que pasar tres meses en cama.

 

Tuvo que hacer ejercicios vaginales para poder expandir su cuello uterino. Su nueva vagina era estrecha y pequeña, y le resultaba doloroso mantener relaciones sexuales. Se tuvo que volver a operar para expandir la entrada vaginal.

 

Después de eso, me encontraba bien físicamente, pero no tanto mentalmente. Mi nueva vagina era estrecha y pequeña, y me resultaba doloroso mantener relaciones sexuales”.

 

Joanna Giannouli comentó que algunas parejas abusaron emocionalmente de la situación y le costo tener una relación estable. Han pasado casi diez años y todavía se siente mal al respecto, pero ya no le causa vergüenza.

Me he dado cuenta de que es algo que no puedo cambiar; tengo que aceptarlo y vivir con ello”, recalca.

“No pude encontrar ningún grupo de apoyo en Grecia, donde yo vivía, ni nadie con quien hablar de ello y muchas mujeres que lo sufren sienten vergüenza. Y quiero apoyar a todas las mujeres que sufran esta condición porque sé lo difícil que puede llegar a ser”, puntualiza durante la entrevista.

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