Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
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Bajo crecimiento y recaudación

Fecha de publicación: 19-08-17
Por: Editorial
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Según declaraciones del Superintendente de Administración Tributaria a este medio, la recaudación tributaria acumulada al mes de julio del corriente año mostró un crecimiento de 5.9 por ciento respecto del mismo período en 2016. Un resultado aparentemente bueno pero insuficiente desde la perspectiva de la recaudación proyectada para estas alturas del año; la recaudación efectiva se encuentra Q645 millones por debajo de la proyección de inicios de año. Un resultado que no sorprende a nadie; desde el primer momento en que se presentaron las proyecciones para la meta de recaudación para 2017 se sabía que la SAT pasaría apuros para cumplir con las expectativas. A pesar de varias voces de alerta al respecto, el optimismo de las autoridades tributarias o las presiones provenientes de la hacienda pública pudieron más que la prudencia.

En cualquier caso, antes de buscar culpables de los errores de estimación o de la insuficiencia de resultados, sería más importante contrastar este resultado con la situación económica que atraviesa el país. En ese sentido, si se resta el 4.1 por ciento de inflación acumulada entre enero a julio de 2017 al aumento de 5.9 por ciento registrado en la recaudación, el crecimiento real de la recaudación ni siquiera llegaría al dos por ciento. Un resultado preocupante dado que este resultado es producto del efecto positivo sobre la recaudación de la exoneración de multas y los endurecidos controles de la SAT. De no haber mediado estos factores, muy probablemente el crecimiento en la recaudación real hubiera sido nulo o negativo. Situación que sería totalmente consistente con la reducción en la actividad económica que acusan la mayoría de sectores económicos del país. A diferencia del Banguat con las proyecciones de crecimiento económico, a la SAT no le resulta tan fácil reducir su meta de recaudación una vez esta queda establecida. Si no fuera ese el caso, la meta de recaudación debería ser revisada hacia abajo para ser consistente con lo que sucede con la actividad económica en el país. Claro está, una revisión de este tipo equivaldría a una tácita aceptación oficial de una política económica en extremo restrictiva, cuestión que todas las instituciones involucradas, directa o indirectamente, en la elaboración de la meta de recaudación se resiste a aceptar abiertamente.

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