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Destino

La Antigua y su cerveza artesanal, un amor romántico


En Antigua Guatemala convergen la historia, la cultura y el misticismo que han enamorado, por décadas, a millones de visitantes y locales. Quizás pocos lo saben, pero la ciudad eterna también es un espectáculo para los amantes de la cerveza. ¿Quién dijo que no podía combinarse una ciudad centenaria con una cerveza artesanal?

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Todos conocemos La Antigua Guatemala por sus calles de piedra, históricos edificios, techos tejados, una amplia oferta culinaria, su café y clima templado, con permiso de los efectos del cambio climático. 

Sin embargo, La Antigua, aunque su nombre, tradición y cultura tira hacia la conservación, se ha convertido en el epicentro de la cerveza artesanal guatemalteca, lo cual se debe a emprendedores antigüeños, tanto guatemaltecos como extranjeros residentes en la Ciudad Colonial, que le han apostado a este noble e interesante negocio. 

La escena de la cerveza artesanal empezó hace algunas décadas en la Ciudad de Panamá. Inversionistas venezolanos, motivados por la desafortunada situación política y económica de su país, decidieron aventurarse a la producción de cerveza artesanal en Panamá, ofreciendo una opción diferente a las tradicionales cervezas industriales que existen desde hace años en toda Centro América. 

Esta tendencia mundial ha ido agarrando aviada en el resto de países del Istmo. En Guatemala hay varias marcas de cerveza artesanal y cada vez se encuentran más en diferentes puntos como restaurantes, supermercados y bares. Realmente la experiencia, variedad y creatividad que impulsa el mundo de la cerveza artesanal es fascinante. 

Diferentes tipos de cervezas artesanales que ofrecen las micro cervecerías en La Antigua. Fotografía: El Azote Beer Garden

Admito que soy aficionado de La Antigua. La visito regularmente y no me canso de caminar por sus banquetas y descubrir nuevos lugares, compartir con los antigüeños y volver a mis raíces familiares. Y por ello, he ido descubriendo estos 3 lugares que son templos de la cerveza artesanal y visita obligatoria para quienes quieran experimentar un poco con esta bebida que data desde los egipcios, que según dice la historia, fue descubierta por mera casualidad, hasta convertirse en parte de nuestra cultura universal como especie (no dudo que será alguna de las ofrendas que demos a los primeros extraterrestres que nos visiten). Es más, su importancia e interés de preservación ha llegado a tal punto, que existe regulación sobre la misma, siendo el ejemplo más famoso la ley alemana que dicta que la receta original de la cerveza sólo debe tener agua, malta, lúpulo y levadura. Obviamente, y sin ser pecado o ilegal, las diferentes marcas de cerveza artesanal experimentan constantemente con otros ingredientes y especias, lo cual no sólo es válido, si no que interesante y estimulante para la industria y para el consumidor. 

Así las cosas, les comparto mi experiencia en cada uno de estos 3 sitios de buena cerveza artesanal, sin que su orden sea por razón de preferencia o predilección. Realmente, los 3 lugares me parecen fabulosos, cada uno con su personalidad y ambiente muy distintivo. 

El Azote Beer Garden

Bajo un concepto muy propio de un biergarten que podría estar en Múnich o Hamburgo, pero con un ambiente muy variado y construcción con materia prima del lugar, mucha de ella reciclada, El Azote es un verdadero jardín para disfrutar un día de campo o de una noche estrellada de fin de año en Jocotenango, a pocos minutos de La Antigua. 

Fotografía: El Azote Beer Garden

Sus diferentes áreas abiertas y verdes ofrecen entornos muy diferentes, desde jardines bajo la sombra de grevileas y bananales, hasta mesas de madera para picnic y muebles muy cómodos donde disfrutar una tarde soleada acompañado de una refrescante cerveza artesanal. Y con esto, volvemos al tema. El Azote, aunque no produce su propia cerveza, se jacta de ser el beer garden con la oferta más amplia y variada de cervezas artesanales del área, locales e importadas. Y realmente así es. Hay de todo. 

Fotografía: El Azote Beer Garden. 

El bar principal se encuentra en el corazón de la finca, la cual aún conserva los cafetales de los que se cosecha, entre noviembre y marzo, el exquisito café de Finca La Azotea, muy conocido y respetado en el mundo caficultor. Dicho bar es amplio, de madera, con prácticamente todas sus cervezas artesanales servidas de barril, o chop como le dicen en Argentina, o tap como le dicen en Estados Unidos. Y si tienes la suerte de conocer a Nelson, el gerente del lugar que, como buen colombiano, irradia buen ánimo y pedalea fuertísimo, o a Pok, el triatleta de piernas de cigüeña, siempre con una gran sonrisa y carcajada escandalosa, prepárate para una buena ronda de cervezas acompañada de una agradable plática de cualquier tema que se te ocurra… los tipos hablan…  

Además del abanico de cervezas de varios tipos, colores y sabores, hay buenas opciones culinarias, como la pizza al horno y tacos con tortillas de verdad. Además, El Azote es muy agradable y sano para visitar con niños y que disfruten al aire libre montando bici en los caminos de la finca, bailando en las clases y demostraciones de break dance o hip-hop, gozar de un concierto en vivo de alguno de los cantantes, duetos o grupos locales, montar a caballo o visitar el Museo del Café, entre otras aventuras. ¡Muchas actividades que invitan para apartarlos de esa horrible pantalla digital el fin de semana! 

Solo estar en El Azote, tirarse en alguno de sus jardines y degustar de cualquiera de sus cervezas artesanales, fría, fresca, recién servida, es un placer como pocos…. Dentro de mis favoritas, recomiendo probar 100 Goles, una cerveza suave, clara y ligera producida por una nano cervecería guatemalteca del mismo nombre. Recomendación de Pok, por cierto, quien en esa ocasión, con sus diminutos shorts de corredor y sus enormes tenis talla 13, apareció listo para su corrida, pero terminó cambiando su entreno por varias cervezas y una buena tertulia que se alargó hasta bien entrada la noche… 

El Bosque de Antigua Cerveza

Ubicado en la Calle del Desengaño, cuyo nombre me encanta, además que me provoca a pensar en lo que puede resultar luego de tomar algunas cuantas exquisitas cervezas de Antigua en el lugar, es muy agradable e invita a sentirse acogido por una típica finca de café como las muchas que hay en esta bienaventurada área caficultora, con su clima fresco, sombra abundante y aire puro. 

La entrada a la Finca El Desengaño es por medio de un camino similar a los que hay en muchas de las fincas de café del país. Amplio, de terracería, con mucho verde, bajo la sombra de los árboles, entre cafetales, con pequeños desvíos que se dirigen a áreas con muebles de madera y hogueras de leña (fire pits) que se prenden al final de la tarde con la entrada de la noche antigüeña, o cuando el clima lo reclama precisamente en estos meses de fin de año, creando un ambiente cálido, cómodo y con ese sensible olor a humo muy particular. 

Fotografía: Antigua Cerveza

Las instalaciones de El Bosque son de primera, todo bajo una gran galera con varias mesas comunales, particulares y para grupos. Es de esos lugares que invitan a conocer otra gente, platicar con ella, aprender un poco de su mundo, vida y cultura, además de sus preferencias cerveceras. Aquí los idiomas, culturas y nacionalidades son diversas, convirtiéndolo en un lugar muy variado e interesante, agregando a la riqueza y singularidad del ambiente de El Bosque.

Fotografía: Antigua Cerveza

En un extremo de la galera de El Bosque, está la gran barra, que además de las diferentes cervezas artesanales de Antigua Cerveza, ofrece otras opciones elaboradas por micro cervecerías más chicas, como la inigualable PIPA de Cervecería San Roque, una de mis predilectas. Me gusta esta actitud y forma de pensar de El Bosque – dar un espacio a la competencia amiga y generar sinergias entre ambas marcas. 

Con una arquitectura vernácula, muy apropiada para el lugar y su entorno, El Bosque hizo un esfuerzo en lograr una buena fusión entre la experiencia de degustar sus cervezas artesanales y el énfasis en lo sencillo pero muy bien hecho. Mesas de madera, sombrillas, bancas largas, restaurantitos del área y buena música destacan la originalidad y comodidad del lugar. Es de esos sitios que motivan a terminarte tu cerveza para ir por otra, ya que recorrer el lugar, pedir en la gran barra y recibir tu cerveza recién servida, amerita repetirlo una y otra vez. 

Fotografía: Antigua Cerveza

Y de sus diferentes tipos de cerveza elaboradas allí mismo en su planta ubicada en Antigua, no tengo ni de que hablar. Todas son realmente fantásticas, con unos nombres muy creativos y sabores muy variados. Mi favorita, como muchos saben, es Sin Novia, una IPA refrescante, con un toque amargo por su gran cantidad de lúpulo y color muy singular. 

De todo para todos los gustos, sumándole las cervezas de temporada con sus toques particulares según la época del año, clima e inspiración del equipo que está detrás de Cerveza Antigua, liderados por “J”, quienes nunca paran de experimentar ni probar nuevas técnicas, mezclas y sabores. Es realmente un proceso constante de innovación, creación y degustación exigente hasta lograr la mejor versión posible de lo que sea que estén cocinando. He probado algunas de estas cervezas de temporada y realmente reflejan lo que es Antigua Cerveza – una cervecería en constante cambio, retándose a sí misma y tratando de enamorar al consumidor con su palestra de opciones y sabores. Y precisamente El Bosque de Antigua Cerveza rinde homenaje a esta cultura de emprendimiento y experimentación, gente alegre y que ama lo que hace, invitando a cada cliente a vivir algo nuevo que lo sorprenda y le abra nuevas puertas en su conocimiento cervecero, mientras disfruta de este mágico lugar rodeado de naturaleza y buena vibra. 

Cervecería 14

La pionera. La original. La precursora. La que abrió brecha. La que se lanzó a un territorio inexplorado. Esta es Cervecería 14 (o indistintamente, Cervecería Catorce), cuyo nombre se deriva de la Ruta Nacional 14 que conecta Tecpán con Ciudad Vieja, aunque su entrada principal está realmente sobre la RN-10, a escasos metros de la RN-14. 

Con su propia cervecería ubicada en el sitio, la experiencia de visitar La 14 es fantástica y muy particular, ya que no es usual en nuestro país poder ver a una micro cervecería de cerca, con todos sus insumos, ingredientes, equipo, instalaciones y maquinaria. Literalmente te tomas tu cerveza mientras ves el proceso de producción, los colaboradores de la empresa ordenando los sacos de materia prima, un camión cargando producto, mientras los expertos cerveceros hacen pruebas de la cerveza que está en proceso de elaboración. Es un escenario muy interesante y accesible desde varios puntos del lugar, inclusive subiendo unas gradas para poder ver este lindo espectáculo desde arriba. Sin ser un experto en la industria cervecera, pero sin que eso me limite, afirmo que la planta es muy seductora, sobretodo porque está a la vista del público, exhibiéndose coquetamente por completo con sus depósitos, fermentadores, bombas, filtros y equipo de envasado, denotando orden, limpieza y conocimiento. 

Fotografía: Cervecería 14

Cervecería 14 cuenta con varios restaurantes del área que son permanentes, y de vez en cuando, con restaurantes invitados que llegan para ampliar la variedad culinaria. No hay restaurantes de cadena o comida rápida. Todas las opciones combinan muy bien con sus espléndidas cervezas y creo que no hay manera de equivocarse con el amplio menú. Igual que otras cervecerías artesanales, La 14 también se aventura constantemente con nuevas cervezas de diferentes tipos y sabores, algunas de temporada y otras, según cuentan, como simple experimento a ver qué pasa… ¡Divino!  

Además de su planta y varias áreas para estar, incluyendo mesas, sillas, sombrillas y decks, esta cervecería tiene un segundo bar con su propio espacio y escenario, ideal para eventos privados o para alejarse un poco de la zona más concurrida, al que se llega luego de una agradable caminata por plantaciones de café. 

Y por si fuese poco, La 14 tiene un fabuloso anfiteatro verde rodeado de grama y buena sombra, donde es usual toparse con conciertos al aire libre, música en vivo o algún show cultural para incentivar el arte escénico. Con la vista hacia los volcanes al sur del país, sentarse allí, cerveza en mano, y simplemente degustar de buena música, es una invitación a una caída del sol muy placentera, relajada y, sin duda alguna, muy alegre. Sentarse allí y platicar, o simplemente contemplar el paisaje y vista, es una experiencia muy particular que por ningún motivo defraudará a nadie.  

Pensando justo en ese momento, escogería una cerveza Dale Pale Ale, mi favorita de La 14, que la describen como una pale ale tropical. Muy fresca pero con notas amargas con buen sabor y personalidad. 

Por cierto, para quienes lleguen con intención de música estrambótica y fiesta ruidosa, el reggaetón está prohibido en este bello lugar y con razón, ya que La 14 se enorgullece de su amplia oferta de géneros musicales según el día, ambiente y ocasión.

Fotografía: Cervecería 14

Para los pequeños, Cervecería 14 tiene un lindo lugar de columpios y juegos orgánicos (así les llamo yo) hechos de material reciclado como madera, lazos y llantas de diferentes tamaños y colores, dando una lección a chicos y grandes que siempre podemos encontrar un nuevo uso para este tipo de cosas. Si todos pensáramos así, nuestro país y planeta nos lo agradecería muchísimo… 

Bueno, espero que, llegando a estas notas finales, estén sedientos de una espléndida cerveza artesanal guatemalteca y con muchas ganas de visitar cualquiera de estos mágicos lugares (o los 3) que invitan al buen humor, al buen ambiente y al buen beber (siempre con responsabilidad, porque muchos tendrán que volver por lo menos a La Antigua, si no es que más lejos…). 

¡Salud! Cheers! Prost! Chin Chin! Saluti! Skål! 

Texto: Alejandro Cofiño | Digital: Juan Diego Godoy | Fotografías cortesía: Antigua Cerveza, Cervecería 14, El Azote
Juan Diego Godoy
Director Digital de elPeriódico. Periodista graduado de la Universidad del Istmo y Especialización en Comunicación y Análisis Político por la Universidad Alcalá de Henares. Es Máster en Periodismo Digital por la Universidad Autónoma de Madrid y la Escuela de Periodismo de EL PAÍS. Ha hecho periodismo en España, Italia y Guatemala. Columnista de elPeriódico y profesor universitario.

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