» Inolvidables atletas

Guatemala ha tenido enormes y estupendos atletas durante toda su historia y muchos han dejado su huella en distintas competencias.
Sin embargo, Teodoro Palacios Flores, Doroteo Guamuch Flores, Oswaldo Méndez Herbruger y Óscar el Conejo Sánchez consiguieron enormes logros durante sus fructíferas carreras, que quedaron en el corazón de millones de guatemaltecos.

Teodoro Palacios Flores maravilló a propios y extraños con sus increibles saltos y Doroteo Guamuch Flores sorprendió al mundo luego de ganar la Maratón de Boston en 1952.

Oswaldo Méndez Herbruger acarició la primera presea olímpica para Guatemala en una inolvidable jornada de Ecuestres en los Juegos de Moscú en 1980 y Óscar el Conejo Sánchez enamoró a los fanáticos con su esplendido y mágico fútbol.
Es por eso que en este espacio les rendimimos un merecido homenaje.

Por: José Corado

Teodoro Palacios Flores

El gran Teddy, fue otro de los históricos e inolvidables deportistas guatemaltecos que dejaron su legado para la eternidad.

Don Teodoro nació en Livingston en 1939, donde a sus cortos dos años quedó huérfano luego de la muerte de su madre y tras la desaparición de su padre, por lo que desde ese momento empezó a superar los difíciles obstáculos que la vida le puso en su temprana vida.

El legendario deportista quedó al cuidado de su abuela materna, quien falleció cuando tenía ocho años de edad, lo que significó otro duro golpe en su vida; sin embargo, no flaqueó y ante la necesidad de obtener ingresos para alimentarse se dedicó a lustrar zapatos para ganarse la vida.

Se vio en la necesidad de dormir en la calle y se alimentaba por la ayuda que le brindaban los vecinos.

Un paso importante

A sus 16 años se enroló a las filas del Ejército en la base Naval de Puerto Barrios, donde un Coronel descubrió sus cualidades en el atletismo, pero él soñaba con ser portero en algún equipo del fútbol nacional.

Acostumbrado a los difíciles retos, Teodoro tomó un tren y se trasladó a la ciudad capital con la mente puesta en obtener una oportunidad en el fútbol nacional con Aurora, pero varios entrenadores de atletismo rápidamente confirmaron sus cualidades en este deporte, especialmente en el salto de altura.

El fútbol tuvo que quedar a un lado y luego de iniciar sus entrenamientos en el atletismo consiguió su primer logro en el III Encuentro del Club Venados en 1958.

Fue el primer paso en la carrera de un deportista gigante en su tamaño físico y en su corazón, ya que en 1959 ganó la presea de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Caracas. Luego impuso el récord nacional y fue el primer centroamericano en saltar 2.10 metros, un registro que estuvo vigente durante 50 años.

En 1962 volvió a ganar la presea de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se disputaron en Kingston, Jamaica, logro que repitió en 1966 en las justas de San Juan, Puerto Rico.

Teodoro fue un deportista único y polifacético, ya que además de ser un experto en el atletismo, jugaba muy bien el fútbol y el baloncesto.
Fue en este último deporte donde también brilló a lo grande, lo que le permitió ganar el título nacional en varias ocasiones con sus queridos equipos Hércules y Leones de Marte.

Incansable luchador

La salud de don Teodoro se empezó a complicar por padecer diabetes y luego de sufrir un derrame en 2012. Fiel a su costumbre, don Teodoro no se venció. Siguió luchando y aferrándose a la vida, pero en agosto pasado falleció; sin embargo, su nombre quedó plasmado con letras grandes y doradas en el deporte nacional.

Mateo Flores

Aunque su nombre es Doroteo Guamuch Flores, los guatemaltecos lo conocemos y recordamos como el gran Mateo Flores, quien con sus enormes logros deportivos puso en alto el nombre de Guatemala.

Rica historia
Nacido el 11 de febrero de 1922, Doroteo empezó su fructífera carrera deportiva en 1941 y, pese a no contar con mucho apoyo, se convirtió en uno de los mejores atletas del continente en Medias Maratones y Maratones.

Don Mateo nació en la aldea Cotió en Mixco y empezó a escribir su rica e inolvidable carrera en 1946 en los Juegos de Barranquilla, para luego cimentar su legado con un estupendo triunfo en la maratón centroamericana disputada en 1959 en el marco de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, que se disputaron en nuestro país. Sus estupendos logros le permitieron clasificar a los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia, en 1952 donde fue el primer abanderado de una delegación chapina que debutó en esos Juegos. Con 30 años compitió en los 42 kilómetros ubicándose en el puesto 22 con un tiempo de 2:35.40.

Boston, su legado

Luego de dejar de manifiesto su enorme calidad y sus avances en las competencias en las que había participado, Doroteo dejó escrito su nombre con letras doradas tanto en Guatemala como en el mundo, después de ganar la edición 56 de la Maratón de Boston el 19 de abril de 1952. Fue un triunfo histórico y que todavía trasciende en una de las maratones más importantes del mundo, luego de cronometrar un estupendo registro de 2:31:53. El atleta nacional superó brillantemente al estadounidense Vic Dorgall, oriundo de Nueva York, quien no pudo soportar la presión del atleta guatemalteco.

En el tercer lugar de esa prueba se situó en forma destacada otra guatemalteco, Luis H. Velásquez, quien también hizo historia.
Luego de este logro, las autoridades de gobierno y deportivas le organizaron al atleta una estupenda bienvenida en Guatemala, al tiempo que el estadio nacional fue bautizado con su nombre.

Siguen los logros
Doroteo no se detuvo y siguió cosechando enormes logros, por lo que en 1954 obtuvo el primer lugar en los 5 mil metros y en la Maratón en los Juegos Centroamericanos y del Caribe disputados en México.

Posteriormente, ganó la presea de oro en la Maratón de los Juegos Panamericanos de 1955 que también se disputaron en México.
Don Mateo ganó en seis ocasiones el Medio Maratón Max Tott, la carrera de los barrios, la cual le gustaba mucho correr por el acercamiento que tenía con la gente.

En 1957 se vio en la obligación de retirarse luego de sufrir un accidente en una motocicleta, donde se lesionó la rodilla lo que le imposibilitó seguir corriendo y poniendo en alto el nombre de Guatemala.

Cerca de la medalla olímpica

El jinete guatemalteco, Oswaldo Méndez Herbruger, estuvo a punto de consumar una de las hazañas más importantes del deporte nacional, luego de acariciar la presea de bronce en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980.

Hasta antes de la presea conseguida por Erick Barrondo en los Juegos de Londres en 2012, Méndez Herbruger fue el primer deportista que estuvo cerca de alcanzar un podio olímpico. Sin embargo, la gesta de Oswaldo es recordada gratamente por competir en una disciplina poco conocida y complicada.

Inolvidable jornada

Para los expertos en este deporte, Oswaldo Méndez Herbruger acudió a las justas de Rusia con pocas posibilidades de brillar y pelear por las medallas; sin embargo, a base de mucho sacrificio y concentración tiró a la borda todos los pronósticos.

Guatemala participó en las justas de Moscú con únicamente diez deportistas, lo que hacía más cuesta arriba la posibilidad de obtener una medalla y Oswaldo fue el único representante del contingente nacional en Ecuestres.

Cabalgando su entrañable y recordado “Pampa”, Herbruger se quedó a 36 centésimas de segundos de obtener la presea de bronce durante el desempate final en la prueba de salto con obstáculos.

El jinete nacional tuvo que disputar una dramática serie extra con el mexicano Joaquín Pérez, con quien había igualado con cuatro faltas, pero al final el triunfo correspondió al deportista norteño que registró 43.23 segundos contra 43.59 del guatemalteco.

Fue una gran actuación que lamentablemente no pudo ser coronada con la obtención de la presea para el jinete nacional, quien había hecho todos los méritos para ocupar el podio olímpico.

Tres justas olímpica

Aparte de los recordados Juegos Olímpicos de Moscú, Oswaldo Méndez compitió también en las justas de 1976 que se disputaron en Montreal luego de conseguir una merecida clasificación en los Juegos Panamericanos de México en 1975, donde brilló a lo grande.
También participó en los Juegos de 1984 en los Ángeles, pero ya no pudo emular la buena actuación que había proyectado cuatro años antes en Moscú; sin embargo, aún así su legado quedó para la eternidad en este difícil deporte.

En la actualidad, Oswaldo Méndez Herbruger imparte clases en el Centro Ecuestre El Rincón, Sharka St. que se ubica en Santa Catarina
Pinula.

Un conejo mágico

Óscar el Conejo Sánchez fue, para muchos, el mejor futbolista de la historia de Guatemala luego de proyectar su magia con su querido Comunicaciones y con la Selección Nacional.

El Conejo Sánchez nació el 15 de julio de 1955 y desde niño proyectó su habilidad con el balón. Las primeras pinceladas de Óscar Sánchez se produjeron en 1971 cuando participó en los Juegos Nacionales disputados en La Antigua.

En 1973 fue convocado a la selección juvenil que participó en los I Juegos Afro Latinoamericanos disputados en México y en ese mismo año fue convocado para participar en los I Juegos Deportivos Centroamericanos que se disputaron en nuestro país.

Figura total

En 1975 fue contratado por el desaparecido Ases del Minar de Tiquisate, equipo con el que anotó 24 goles, lo que llamó la atención de Comunicaciones que lo contrató en 1976.

Con los cremas ganó cinco títulos de Liga en 1977-78; 1979-80; 1981; 1982 y 1985. También ganó el título de goleo en cuatro ocasiones consecutivas. Sánchez también jugó con Cobán Imperial, Municipal, Aurora y terminó su carrera con Tip-Nac en la campaña 1991-92.

El nombre de Óscar Sánchez quedó registrado en un lugar especial en la historia del balompié nacional, luego de convertirse en el segundo goleador de todos los tiempos en la Liga guatemalteca con 269 tantos y en su carrera sumó 320 goles.

Una encuesta llevada a cabo por la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del fútbol lo catapultó como el mejor jugador de Guatemala del siglo XX y uno de los mejores 20 del área de la Concacaf. Óscar Sánchez murió en julio pasado cuando tenía 64 años, pero dejó una huella imborrable en el balompié nacional que lo recordará para siempre por su estupendo y esplendoroso talento.