» Guatemaltecos reconocidos con el Nobel

Dos guatemaltecos han sido ganadores de un Nobel, el premio más prestigioso a nivel mundial otorgado anualmente a personas que hicieron contribuciones notables a la sociedad.

Miguel Ángel Asturias, Nobel de Literatura y Rigoberta Menchú, Nobel de la Paz, vivieron en épocas diferentes, pero ambos lograron, desde campos distintos, describir la realidad de Guatemala al resto del mundo.

Por: Luisa Paredes

El Nobel a la lucha de los pueblos indígenas

El 10 de diciembre de 1992, Rigoberta Menchú Tum recibió el Premio Nobel de la Paz. La activista guatemalteca, entonces de 33 años, se convertía en la persona más joven en recibir dicho reconocimiento. Su trabajo por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas fue reconocido en un evento realizado en el Ayuntamiento de Oslo, Noruega, sin la presencia de representantes oficiales de Guatemala, un país que iniciaba un largo camino para poner fin a tres décadas de conflicto armado interno.

En palabras de Menchú, el Nobel significó “un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por la aspiración de una vida más digna”. También ayudó a atraer la atención de la comunidad internacional a los problemas de los pueblos originarios.

Su trabajo por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas fue reconocido en un evento realizado en el Ayuntamiento de Oslo, Noruega, sin la presencia de representantes oficiales de Guatemala, un país que iniciaba un largo camino para poner fin a tres décadas de conflicto armado interno.

En palabras de Menchú, el Nobel significó “un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por la aspiración de una vida más digna”. También ayudó a atraer la atención de la comunidad internacional a los problemas de los pueblos originarios.

Considero este premio, no como un galardón hacia mí en lo personal, sino como una de las conquistas más grandes de la lucha por la paz, por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas, que a lo largo de estos 500 años han sido divididos y fragmentados y han sufrido el genocidio, la represión y la discriminación”, dijo la activista en su discurso de recibimiento.

Menchú fue mediadora de las negociaciones que llevó el 29 de diciembre de 1996 a la firma de los Acuerdos de Paz.

Sobreviviente
Nació el 9 de enero de 1959 en la comunidad Laj Chimel situada en San Miguel Uspantán, Quiché, un departamento que fue de los más afectados por la estrategia de “tierra arrasada” durante el conflicto armado.
A su corta edad, empezó a trabajar en el campo junto a sus padres, hasta que se trasladó a la ciudad capital para laborar como empleada doméstica. Perdió a varios de sus familiares en condiciones de violencia, entre ellos su padre Vicente Menchú y su madre Juana Tum.
Durante su exilio en México, colaboró con la antropóloga Elizabeth Burgos en la creación del libro Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia (1983) que recopila las vivencias de Menchú.
En 1988, publicó otro libro titulado La nieta de los mayas y fue galardonada ese mismo año con el premio Príncipe de Asturias.

Buscó la Presidencia

Rigoberta Menchú participó en 2007 como candidata a la Presidencia apoyada por el partido Encuentro por Guatemala. En 2011, volvió a competir con el respaldo del Frente Amplio, integrado por los partidos Winaq, Alianza Nueva Nación y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Desde ese año no ha vuelto a postularse a un cargo de elección popular.

Pluma prodigiosa

El 10 de diciembre de 1967 el Himno de Guatemala sonó por primera vez en la ceremonia de entrega de los premios Nobel. La narrativa y la poesía de Miguel Ángel Asturias fue celebrada en el Palacio Real de Estocolmo, Suecia, frente a diplomáticos y académicos.
“Mi voz en el umbral. Mi voz llegada de muy lejos, de mi Guatemala natal. Mi voz en el umbral de esta Academia. Es difícil entrar a formar parte de una familia. Y es fácil. Lo saben las estrellas”, dijo el escritor guatemalteco al integrarse a la familia Nobel.
Considerado uno de los protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, debido a sus narraciones influidas por el realismo mágico, Asturias recibió el Nobel de Literatura por sus logros literarios vivos, arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina.

Obras
Su primera obra Leyendas de Guatemala (1930) compila leyendas de los mayas y tradicionales guatemaltecas. En 1946 publicó El Señor Presidente, una narración sobre un dictador, que sin llamarlo por nombre, reflejó la vida en Guatemala bajo el régimen de Estrada Cabrera.
Tres años después, llegó Hombres de Maíz, novela que explora los efectos del capitalismo y la llegada de las empresas internacionales en las costumbres y cosmovisión de las comunidades indígenas.
También destacan entre sus obras Week-end en Guatemala, (1956), El alhajadito (1961), Mulata de tal (1963), El espejo de Lida Sal (1967), Maladrón (1969) y Viernes de Dolores (1972). Así como su trilogía sobre la explotación bananera: Viento fuerte (1950), El Papa Verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960).

Vida

Nació el 19 de octubre de 1899 en el barrio de La Parroquia, ciudad de Guatemala. Se graduó de bachiller en el Instituto Central para Varones. En 1918, abandonó la carrera de Medicina e ingresó a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos (Usac), donde participó en la lucha contra la dictadura de Manuel Estrada Cabrera.

Fundó la Universidad Popular, inició con sus primeras publicaciones e incursionó en el periodismo, hasta que emprendió un viaje por Europa donde realizó una traducción del Popol Vuh. En 1933 regresó a Guatemala, regida por la dictadura de Jorge Ubico.

Con la llegada del gobierno de Jacobo Arbenz, Asturias desempeñó varios cargos diplomáticos. En sus viajes, coincide con escritores como Pablo Neruda, mientras trabaja en sus obras más emblemáticas El Señor Presidente y Hombres de Maíz.

Con la caída de Arbenz, el escritor se exilió en Chile, Argentina e Italia y no volvió a Guatemala hasta 1966. Asturias murió de cáncer el 9 de junio de 1974 en Madrid, a la edad de 74 años y fue enterrado en el cementerio de Père Lachaise en París.