» Orquídeas S y M, un oasis en la ciudad

La compañía guatemalteca se dedica a comercializar y reproducir orquídeas en laboratorio para preservar las especies nativas de Guatemala.

Por Luisa Paredes

En la zona 10 de la capital existe un oasis. Una casa antigua convertida en un vivero, que tiene la capacidad de transportar a cualquier visitante a un mundo de naturaleza y hacerle olvidar que se encuentra en la metrópoli.

Los miembros de la familia Palmieri, dueños de Orquídeas S y M, son los responsables de crear un ambiente de refugio y tranquilidad. Plantas exóticas y decenas de orquídeas blancas, amarillas y moradas decoran el lugar. Mientras que el agua que corre en una pileta con peces koi ahoga el sonido de la ciudad.

La empresa guatemalteca creada hace 25 años, se dedica al comercio de orquídeas de diferentes partes del mundo y a reproducir híbridos para rescatar las especies nativas de Guatemala que están en peligro de extinción. 

Vivero y café

Orquídeas S y M nació del interés de los esposos Silvia y Mario Palmieri. “Él me regalaba orquídeas cuando nos casamos hace 39 años. Entonces yo las sembraba en el jardín, pero las orquídeas no son de tierra, entonces no floreaban”, relata Silvia al recordar cómo se introdujeron al mundo de la botánica.

En 1995, abrieron una tienda pequeña en una antigua casa familiar, que fueron ampliando conforme fue creciendo la demanda de sus clientes. En 2012, instalaron un café-restaurante. “El lugar fue pensado para que las personas se olviden de la rutina y se reconecten con la naturaleza”, explica María Palmieri, hija de Silvia y Mario al referirse al Café Mimi, como le nombraron.

Autosostenible

La compañía ha tratado de incluir la autosostenibilidad en sus procesos de cultivo y minimizar sus residuos.

El abono para las flores se consigue con los desechos orgánicos que salen de la cocina. Estos se utilizan para alimentar a lombrices que generan un fertilizante natural.

También acumulan agua de lluvia en una cisterna para regar las plantas. Además, generan parte de la energía en el área de producción, por medio de paneles solares.

Producción  en laboratorio

La familia Palmieri inauguró en 2008  un laboratorio para reproducir orquídeas nativas.  

Mario Palmieri explicó que al inicio cultivaron una variante de la orquídea Guarianthe aurantica, conocida como “Esquipulas” y de la Guarianthe skinneri. Ambos tipos de orquídeas están amenazados por el avance de las plantaciones de café y la caña. Actualmente, solo se pueden encontrar en zonas de difícil acceso, donde no hay presencia de población y en colecciones privadas.

Derivado de la producción de la Guarianthe skinneri y la Guarianthe aurantica, cultivaron un híbrido denominado Guatemalensis que recibió el primer lugar en la Conferencia Mundial de Orquídeas 2008. 

En los últimos años, han creado ejemplares de la Guatemalensis por lo menos en 20 colores distintos. También cultivan la orquídea conocida como Tigrillo que anteriormente se podía encontrar en las faldas del volcán de Agua.

Asimismo, iniciaron con la producción de la Lycaste Virginalis variedad alba o la Monja Blanca. A pesar de ser la flor nacional de Guatemala, se cultiva más en otros países como Japón, que se convirtió en el mayor productor. Es uno de los tipos de orquídeas más difíciles de reproducir porque necesita humedad. Perdieron entre 15 a 20 mil plantas de la Monja Blanca, hasta que decidieron crear un híbrido que crece con más facilidad.

Diez años de espera

La producción del laboratorio inició en 2009, pero el proceso desde la siembra hasta la floración demora diez años y hasta inicios de 2019, obtuvieron los primeros ejemplares.

Sin embargo, para los Palmieri el trabajo de una década también significa que podrán proveer orquídeas que no fueron tomadas de su hábitat. “Cuando la gente arranca las flores de la naturaleza, no tiene idea de lo que está haciendo y luego las venden por Q80. No tienen idea de la destrucción que hacen, comenta Palmieri.

En Guatemala se registran aproximadamente 1,300 tipos de orquídeas, al menos la mitad son consideradas especies amenazadas. La comercialización de la Monja Blanca y otras variantes de la orquídea que son extraídas de la naturaleza es prohibida, pero se permite la venta de las plantas cultivadas en laboratorios. Vendedores y productores como Orquídeas S y M están registrados ante el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).

Talleres

Orquídeas S y M ofrece talleres para quienes deseen aprender los cuidados básicos que requieren las orquídeas. Los cursos con consejos prácticos para cultivar son impartidos varias veces al año. Para conocer sobre las próximas fechas se puede consultar la página de facebook @orquideassym o realizar reservaciones al 4276-5828.

Puntos de venta

El vivero y café Mimi está ubicado en la 14 calle de la zona 10. Además, Orquídeas S y M cuenta con kioscos en los centros comerciales, Pradera zona 10, Oakland Mall, Tikal Futura y Cemaco Cayalá.