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Tecnología

Grupo de niños acarician su “sueño” de ir a Marte


La misión es una muestra de la filosofía de la escuela, que defiende el aprendizaje por medio de la experiencia, explica Olivier Delamadeleine, director del centro.

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Leo se ajusta su overol plateado, se pone el casco con cuidado y se une a sus compañeros, todos astronautas en potencia de camino hacia la nave espacial. “¡Ir a Marte es mi sueño!”, exclama, ansioso, el niño de ocho años.

Mientras el mundo entero contemplaba maravillado las imágenes inéditas del aterrizaje del robot Perseverance y sus fotografías tomadas en la superficie del planeta rojo, un grupo de escolares de primaria ultimaba los preparativos de su misión a Marte.

Algunos de los mejores especialistas del espacio del país y su único astronauta, Claude Nicollier (un veterano que ha volado cuatro veces a bordo de la nave espacial) evaluaron el plan detallado de exploración, elaborado durante nueve meses.

El 8 de marzo, dieron su visto bueno a la expedición.

Los niños, literalmente, “explotaron de alegría”, cuenta Sébastien Roussel, profesor en la escuela privada Vivalys, cerca de Lausana.  El miércoles, por fin pudieron despegar… en un autobús, decorado con astronautas colgados de un puntiagudo cohete hacia un gran círculo de color rojo.

Su viaje hasta la estación espacial –instalada en un recinto boscoso a las afueras de Lausana– llevó menos tiempo que los ocho meses que hacen falta para llegar al “verdadero” Marte, pero estos 16 niños, de ocho y nueve años, pasarán tres días explorando y llevando a cabo experimentos calcados de los que podrían realizar en un futuro, cuando sean exploradores. 

Y aunque la exuberante naturaleza suiza no tenga nada que ver con la aridez del planeta rojo, los niños no dudan en equiparse con un casco (una máscara de buceo integral) y un overol cuando se desplazan por el exterior, para darle más realismo a su misión.

En la estación, con el casco bajo el brazo, Leo tiene más ganas de ir a Marte. Pero de verdad. “Dan ganas de ir a Marte, aunque sea hostil. No tengo ganas de aterrizar donde ha aterrizado Perseverance, porque es radioactivo y hace frío”, comenta. 

Los niños comerán alimentos liofilizados, pero se quedarán en “Tierra” cada noche, a causa de la pandemia de coronavirus. 

Durante los largos meses de preparación, los niños participaron en talleres de astronomía o de construcción de cohetes, impartidos por estudiantes de la prestigiosa Escuela Politécnica Federal de Lausana.

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