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Libros

El mundo oscuro de Yasunari Kawabata


Viaje al centro de los libros.

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El año de 1899 fue crucial para la literatura universal: en Guatemala nació Miguel Ángel Asturias; en Argentina, Jorge Luis Borges; en Estados Unidos, Hemingway, y en el Japón exótico, un autor extraordinario que llevó la literatura a otro nivel: Yasunari Kawabata.    

La vida de Kawabata estuvo siempre perseguida por la muerte. Nació en Osaka y quedó huérfano de padre y madre a los tres años, así que tuvo que mudarse con su hermana al campo, a vivir con los abuelos maternos. Estudió en una escuela pública y a los seis años perdió a la abuela, y a los ocho a la hermana. Y cuando apenas tenía 16 años, le tocó experimentar la pérdida del abuelo.

Más adelante ingresó a la Universidad Imperial de Tokio, donde estudió y destacó en literatura. Fundó con un grupo de amigos una revista literaria, que se convirtió en el medio de difusión de la nueva literatura japonesa antes de la Primera Guerra Mundial. Durante el conflicto Kawabata se mantuvo neutral, dedicado a estudiar La historia de Genji, la novela japonesa del siglo XI, y realizó un viaje por Manchuria. Pasaron las dos guerras, y estando en la posición de los vencidos, publicó en 1947  País nevado (a una edad parecida a la que le tocó publicar a Asturias El Señor Presidente), que una década después sería llevada al cine. Novela impresionante, un clásico del siglo XX. La historia de un hombre de edad media, que se ve envuelto en amores con una geisha. Fue el gran descubrimiento de Kawabata, la primera novela brillante del genio japonés. Luego vino Mil grullas (1952), obra fascinante fundada en la ceremonia tradicional del té, que hay que leer absortos e impresionados. Es un libro raro, breve, poderoso, nunca previsible. Desde el primer capítulo se ingresa al alma fría e introvertida del protagonista. Después de la muerte de su padre, Kikuji llega a la ceremonia del té en casa de una de las amantes del padre fallecido.   Una mujer que describe a lo largo del libro como venenosa, mala, entrometida, cuyas negativas manifestaciones humanas parecieran derivarse de la fealdad íntima que significa un lunar en el pecho, extenso y peludo. Supuesta razón admitida para no querer tener hijos, para no desgraciarles la existencia exponiéndolos durante el amamantamiento a experimentar una visión tan desagradable. Kikuji recuerda cómo siendo un niño, el padre lo llevaba con él a visitar a su amante, y la impresión que lo marcó al sorprenderla cortándose con una tijera el vello que brotaba de la mancha de nacimiento. Así empieza la novela. Y en esa misma ceremonia se encuentra con la otra amante del padre, la viuda de Ota, mujer con quien se resulta involucrando, así como con la hija. La señora de Ota se suicida para borrar la vergüenza. Y en medio de toda la trama, están presentes los elementos tradicionales del Japón, su historia, la significación del tiempo. Las vidas de las personas en la ceremonia del té son insignificantes al lado de las tazas con tres o cuatro siglos de existencia, que han contemplado los destinos de muchas curiosas almas. En el libro aparecen los símbolos del Imperio japonés enfrentados al teléfono, los trenes, el tráfico, la vida moderna. La tristeza por la derrota en la guerra aflora evidente. Tal vez por eso la señorita Ota, luego de entregarse sexualmente a Kikuji, rompe la histórica cerámica para borrar los siglos de historia y fracaso, para desaparecer como en un acto suicida.  

Yasunari Kawabata fue maestro de Yukio Mishima, el popular novelista que se suicidó por televisión en un acto de insolencia. En 1968, Kawabata obtuvo el Premio Nobel de Literatura, siguiendo a Asturias, en la gran época del premio sueco. En 1972, Kawabata se quitó también la vida. La muerte lo había rondado siempre y él la llamó cuando quiso, cuando había alcanzado la celebridad.

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