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Libros

Ana María Rodas, en buena compañía


La autora guatemalteca, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, habló con elPeriódico acerca del homenaje que le rinde editorial Piedra Santa.

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La editorial Piedrasanta rinde homenaje a la escritora Ana María Rodas. Lo hace en forma de lectura poética, por medio de un evento en YouTube (que puede buscarse en las redes de la casa editora). La poeta, narradora y periodista comparte algunos detalles de esta actividad y algunos pasajes de su historia en las letras.

¿Cómo recibe este homenaje que le ofrece la editorial Piedra Santa?

–Con una gran satisfacción, por supuesto. En estos días, desde que Irene Piedra Santa me contó lo que iba a producir y cómo lo iba a realizar he pensado mucho en la importancia de los amigos y el cariño que se les tiene. Empezando por Irene, porque ha llevado a cabo una investigación sobre personas que son importantes para mí. Aquellos que además de amigos,  en algún momento de años pasados abrieron caminos para mi poesía fuera de Guatemala.

¿Qué nos puede contar acerca de los autores y editores que acompañarán su lectura?

–Me satisface mucho que la doctora Mónica Albizúrez, una muy formal y dedicada estudiosa de las letras, nacida en Guatemala para orgullo nuestro y quien vive desde hace años en Alemania, esté incluida entre las personas que van a comentar mi poesía. Especialmente porque realizó un ensayo muy serio y profundo sobre mi libro El fin de los mitos y los sueños. Mónica es sumamente perceptiva y profundizó en las significaciones que el libro presenta. Y que no han sido cabalmente percibidas en el país.  

Erich Hackl, por ejemplo, uno de los autores más destacados de Austria, leyó hace años unos poemas que habían aparecido en un suplemento literario. El nombre Ana María Rodas no le decía nada, pero los poemas le gustaron y me incluyó en una antología de poetas de Guatemala que estaba trabajando en ese tiempo. Das herz des himmels, El corazón del cielo, se llama el libro.

Poco después me localizó en la revista Crónica, me escribió y cuando se cercioró de que era la autora de aquellos poemas que le habían atraído, me invitó a una Semana de Literatura Hispanoamericana que organizó Erich en los años 70 y 80 en Viena.

Realizó la traducción al alemán de poemas de varios libros míos y los publicó en Austria. Y regresé a Austria para presentar el libro en varias ciudades del país.

En 2005,  Alfredo Pérez- Alencart, un destacado poeta peruano-español, catedrático de la Universidad de Salamanca, me invitó al Festival de Poesía que la Universidad y la Municipalidad de la ciudad realizan anualmente. Tampoco lo conocía, pero de alguna manera le había llegado mi trabajo. Y representé a Guatemala en aquel festival. No pasan semanas sin que reciba noticias de lo que Pérez-Alencart va trabajando.

Como Erich Hackl tiene su copiosa obra traducida a un número muy grande de idiomas. Ya le perdí la cuenta. Y además de la poesía propia, ha dedicado buen tiempo a producir antologías de ensayos sobre poetas destacados:   Para ello convoca a los poetas que han estado en el festival salmantino.

¿Cuál es el criterio con el que seleccionará los poemas que ofrecerá?

–Aún no he seleccionado nada. Sé que voy a buscar entre los diversos libros de mi autoría y voy a escoger los que leeré el miércoles, pero el resultado de la selección,  en mi caso, es producto del momento en que se aproxima una lectura.  No pienso en el asunto sino hasta que el tiempo ya está sobre mí. Y esa emoción –porque no importa cuántas veces se haya leído algún libro, o partes de varios libros- produce resultados muy positivos. El saber que se va a leer produce entusiasmo, que es el que se encarga de elegir la lectura.

Acerca de los poemas inéditos que compartirá, ¿se tiene ya prevista su impresión?

–Para que vea, esos sí sé cuáles serán. Lo único que puedo decirle es que una noche estaba leyendo la obra de un autor a cuyos poemas siempre regreso. Y en determinado momento me levanté, me fui a la computadora y escribí seis poemas de un tirón. ¿Qué sucedió dentro de mí? Algo se estableció entre lo que fue escrito hace ya tiempo y lo que salió rápidamente en mí.  Tanta emoción me produjo la lectura aquella noche, que aunque ha pasado cierto tiempo jamás les he corregido una línea, una palabra.  Ya fueron publicados en la revista de la New York University, pero espero que este año encuentren lugar en un volumen que se está armando en estos días.

¿Qué nos puede contar acerca del libro Antigua para principiantes que publicó recientemente?

En primer lugar, antes de 1972, cuando estaba escribiendo el libro que luego se tituló Poemas de la Izquierda Erótica, jamás había pensado en escribir poesía. Yo quería ser cuentista. Y escribí, alrededor de los 20 años cuentos tan malos, tan malos, que no es que me avergüence de ellos, es que he releído algunos y me sorprende la incapacidad de narrar que tenía en ese tiempo.

Tuve que haber sido sacudida por la poesía antes de escribir lo que yo considero buenos cuentos. Y Ana Cofiño, quien creó la editorial Del Pensativo también los halló proporcionados y satisfactorios. Ana es sumamente crítica en su apreciación de lo que esa editorial puede publicar. Si Del Pensativo te publica, la escritura que se edita ya viene con una recomendación. Además, el libro está impreso en un buen papel, el estilo de la letra lo hace fácil de leer, y me complace que, nuevamente, una obra del extraordinario artista que es Moisés Barrios, esté en la portada de un libro mío.

¿Qué ha sido lo mejor de ser poeta?

–Tener un cosmos interno al que nadie puede penetrar porque jamás lo entendería. Solamente es inteligible para el poeta, quien va a sacar, de ese mundo de experiencias, los poemas, que en mi caso, ni los pienso ni los analizo. La poesía me lleva a escribir en determinado momento, sin que yo tenga control alguno sobre lo que va a salir de algún espacio que está allá adentro. Y a veces, se escribe con amor, a veces se escupe con violencia. Pero siempre hay, dentro de mí, el sentido de la falta de igualdad en este mundo. No somos iguales porque no todos tenemos suficiente alimento, ni todos tenemos la oportunidad de una educación adecuada, no todos tenemos acceso a un sistema de salud. Y a las mujeres durante siglos, no se les dio la estatura que tenemos. Entonces, la naturaleza me dio la facilidad de escribir y la aprovecho. Ser poeta quiere decir ser capaz de interpretar lo propio y lo ajeno, sacarlo como te dije, con violencia o con amor. Y convertirte, sin querer, en la voz de quienes sufren la opresión de cualquier tipo.

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