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Libros

Libros para leer en la cuarentena


El brote global del virus COVID-19 despertó el interés por obras literarias relacionadas con pandemias.

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Realidad o ficción. Esa es la cuestión. El arte suele indagar sobre las grandes problemáticas humanas y, desde el surgimiento del coronavirus en China, ha renacido el interés por las obras literarias relacionadas a pestes, virus y pandemias. El aumento de ventas de clásicos como La peste de Camus y Ensayo sobre la ceguera de Saramago son un claro indicio de esta realidad.

Desde Boccaccio en la Edad Media, autores de todas las épocas, tiempos y lugares han reflexionado sobre cómo las personas reaccionamos ante diferentes crisis y amenazas. A continuación, una selección de títulos recomendados:

Decamerón
Giovanni Boccaccio
Este clásico de la literatura universal constituido por cien cuentos, algunos de ellos más cercanos a la novela corta, fue escrito entre 1351 y 1353. Para darle continuidad a los relatos, el libro está construido como una narración enmarcada que comienza con una descripción de la peste bubónica o peste negra, la pandemia devastadora que asoló Europa en el siglo XIV y que mató a cerca de un tercio de la población del continente.

A partir de la aparición de la enfermedad, un grupo de diez jóvenes huye de la plaga para refugiarse en las afueras de Florencia. La obra es mucho más que un relato sobre aquellos tiempos, entre sus temas principales se encuentran el amor, la inteligencia humana y la fortuna, dejando espacio para lo erótico y lo trágico.

La peste
Albert Camus
Junto al El extranjero es una de las grandes obras del autor francés, ganador del Nobel en 1957. Una década antes de obtener el máximo galardón literario publicó La peste, donde un testigo relata una epidemia que azotó a la ciudad de Orán, en Argelia. El autor le pone voz a cada uno de los personajes –desde médicos y turistas a fugitivos– que estuvieron involucrados en lo que significó la enfermedad para el pueblo. Aunque la obra está ambientada en el siglo XX, debido a los orígenes argelinos del autor, los biógrafos relacionan muchos aspectos con la epidemia de cólera que azotó a Orán en 1849 tras la colonización francesa. Si bien el ritmo de esta enfermedad incontrolable y desconcertante mueve el ritmo de la novela, el fondo de la cuestión es cómo las personas se enfrentan al absurdo, a lo imprevisible, a lo desalentador, cuando sus creencias y certezas fallan.

Ensayo sobre la ceguera
José Saramago
La gran novela del portugués, que alcanzó el Nobel en 1998, tres años después de la publicación de este libro. El autor definía esta obra como “la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”. Y para hacerlo plantea una sociedad en la que de la noche a la mañana las personas pierden la visión, salvo –claro– por la protagonista que narra los eventos. Esta pérdida funciona como metáfora moral en un momento de la historia en que lo exterior, lo que se muestra, resulta más importante que lo interior.

Ensayo sobre la Ceguera tiene un abordaje excepcional. No solo se recrea lo que le sucede a las personas en su vida cotidiana, sino también las medidas desesperadas del Estado para controlar una peste de la que no conoce nada. La soledad de un grupo de personas que debe enfrentar una cuarentena por demás violenta y cruel saca el mejor aspecto de todos, el de la solidaridad.

La danza de la muerte
Stephen King
Sí, el rey del suspense debía tener una novela con la presencia de una peste desconocida. The Stand (La danza de la muerte) es la cuarta obra del prolífico autor estadounidense.

La pieza es una novela posapocalíptica de terror y suspense publicada en 1978 y reeditada con una versión más extensa en 1990. Dividida en tres partes, se relata el escape de una familia y la propagación de un arma biológica, el virus de una supergripe conocido como el “Proyecto Azul” y al que coloquialmente se denomina “el Capitán Trotamundos” y que posee una tasa de mortalidad del 99.4 por ciento. La epidemia provoca la muerte de la mayor parte de la población estadounidense (y mundial, se menciona a Europa oriental, China, la extinta Unión Soviética como también a Perú y Senegal).

 

El último hombre
Mary Shelley
La mamá de Frankenstein escribió esta novela apocalíptica de ciencia ficción en 1826, pero por diferentes razones la obra se publicó un par de veces y desapareció hasta que fue recuperada en 1965. Compuesta de tres volúmenes, la obra narra la historia de un mundo futurista arrasado por una plaga. La inspiración, dijo Shelley en 1818, le llegó de un descubrimiento personal durante un viaje a Italia. Allí, cerca de Nápoles, dijo encontrar la cueva de Sibila de Cumas, una profetisa capaz de conocer el futuro perteneciente a la mitología griega.

Némesis
Philip Roth
Esta fue la última obra escrita por el autor estadounidense. En plena Segunda Guerra, Bucky Cantor, un joven judío que por problemas en la vista no pudo alistarse en el ejército, tiene a su cargo a un grupo de chicos en una colonia y llega hasta ellos la epidemia de polio. Algunos de los niños mueren víctimas de la enfermedad. Némesis es una gran novela sobre la culpa, los prejuicios, el racismo y la discriminación.

Diario del año de la peste
Daniel Defoe
El escritor, periodista y panfletista inglés, mundialmente conocido por su novela Robinson Crusoe, publicó esta novela en 1722. Allí, describe de manera cronológica las experiencias de un hombre durante el año de 1665, en el que la ciudad de Londres sufrió el azote de la gran plaga. Si bien la novela relata hechos del pasado, el miedo, la desesperación y la paranoia que provoca una enfermedad que generaba miles de muertes y que no se podía controlar tiene atisbos de actualidad.

La peste escarlata
Jack London
Publicada en 1912, la obra se centra en los sucesos trágicos ocurridos más de un siglo después, exactamente en 2013, cuando en las principales ciudades de la Tierra se propaga una peste fulminante y veloz, que no discrimina edades, género ni clases sociales. “Se aceleraba el ritmo cardíaco y aumentaba la temperatura corporal. Después aparecía la erupción escarlata, que se extendía como un reguero de pólvora por la cara y por el cuerpo…”.

Para la peste que aqueja la obra de London no hay curas ni antídotos, por lo que el mal avanza forzando el éxodo de los pobladores de las ciudades, que igualmente no pueden escapar a su destino, y que convierten al mundo en un caos de saqueos, asesinatos y mucha injusticia.

La Peste Escarlata retrata la fragilidad de la civilización, demuestra cómo cuando aún la humanidad se cree en el pináculo de su desarrollo todo puede cambiar de manera brusca si la naturaleza así lo desea.

 

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