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Libros

Vargas Llosa y “Tiempos recios”, de visita en Guatemala


El peruano estuvo en el país para presentar su más reciente obra.

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La novela vio la luz en octubre y desde entonces no ha parado de sonar en el ámbito nacional –y latinoamericano. Tiempos recios, la más reciente obra de Mario Vargas Llosa, lleva dos meses de camino en espacios de opinión, sobremesas y medios de comunicación en distintos países. Pareciera que todo ya está dicho y que aún falta todo por decir. Eso sí, más allá de la presentación oficial en Madrid, una parada obligada, iniciática, era Guatemala. El libro habla sobre este territorio, sobre algunos de sus secretos y sobre una época que marcó el desarrollo del país durante la segunda mitad del siglo XX.

El rito se cumplió ayer en dos partes y el Nobel de Literatura estuvo en el país para presentar su obra. Primero en una conferencia de prensa y luego en un conversatorio público, el escritor defendió su versión ficticia de una historia que aún causa alboroto en Guatemala.

La mañana
Citada en un hotel capitalino, la prensa nacional e internacional acudió en buen número al encuentro para medios con el escritor. Pasadas las 10:00 horas, Vargas Llosa entró al salón asignado y saludó escueto al grupo de personas, cámaras y micrófonos que lo esperaba. “Me siento entre colegas”, dijo al momento de comenzar a platicar.

En la mesa lo acompañó Pilar Reyes, de Alfaguara, quien se encargó de contextualizar la charla y acaso la novela misma: “Aunque se sabía, hay un gran desconocimiento de la historia de Jacobo Árbenz y Castillo Armas. Pone en la conversación una historia desconocida”.

Luego de la presentación, Vargas Llosa tomó el micrófono y platicó con la prensa por más de una hora. En general, contó lo que ya había hecho público a lo largo de entrevistas (este medio incluido) y comunicados: que llegó a la historia por medio de Tony Raful, que le tomó dos años de trabajo y que Tiempos recios es, ante todo, ficción. Eso sí, habló desde la tesis que plantea en la novela: la participación de Trujillo en el asesinato de Castillo Armas y la participación de Estados Unidos en el proceso de contra en el país.

“Creo que Árbenz es un personaje trágico”, dijo a medida en que la conversación con los medios avanzó. Lo ve como una figura tratada con dureza, incomprendida. “El fracaso del presidente Árbenz es el fracaso de la democracia”, puntualizó. Lejos de la ficción, esta idea es uno de los pilares del discurso del escritor al momento de hablar de la novela. También lo es la idea de que, sin el derrocamiento de Árbenz, el futuro de Latinoamérica hubiera sido otro. De Castillo Armas, ni hablar. Tal como lo define en su novela lo define en persona: “Fue un muñecón”.

Casi a medio día, el escritor sintió que era suficiente. Agradeció, se levantó de la mesa y salió del salón.

La noche
Casi 3 mil personas atendieron el llamado de la Gremial de Editores y Alfaguara para asistir a la presentación pública de Tiempos recios. Debían hacer una reserva electrónica y, por supuesto, no todas obtuvieron entrada para el evento. Este se realizó a partir de las 19:00 horas en la Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Las puertas se abrieron hora y media antes del inicio y pronto la sala se llenó de gente de letras, funcionarios, curiosos y ejemplares de la novela.

La noche comenzó puntual y se planteó como una conversación entre amigos. A Vargas Llosa, a quien el público recibió con ovación, lo acompañaron en el escenario Carlos Sabino y Francisco Pérez de Antón. Grandes amigos, los llamó el escritor. Y conversaron. El peruano tomó la palabra y con pinzas ambos le dieron pie a sus siguientes intervenciones.

Expuso sus ideas –las mismas, en general– y se permitió ahondar más en la historia de Guatemala y defender la ficción.

“Yo no tenía simpatía por Árbenz cuando empecé a escribir Tiempos recios”, acotó en algún momento de la charla.

Además, aprovechó la ocasión para recalcar sus ideas políticas: “Si queremos cambiar profundamente América Latina, no hay sino una solución: la democracia. Un sistema en el que los contrarios coexisten civilizadamente. Tenemos un referente: la Guatemala de Árbenz”.

La recepción de la novela, y el autor, fue de ovación en la Gran Sala. Afuera, en las calles, las digitales y las físicas, ha sido de posiciones encontradas. Desde lo literario y hasta lo histórico (lo cual se estira al máximo desde la elasticidad de la ficción), la novela no ha pasado inadvertida. Es un relato bastante libre que tiene su base en un hecho histórico, o varios.

Como Sabino mismo dijo a lo largo de la noche, “en estos temas sociales, no hay una sola verdad”.

«La intervención de Estados Unidos hoy jamás hubiera sido un Golpe de Estado. Lo que hay es un gran desinterés en América Latina”.

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