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Insólito

El enigma del mensaje dentro de una botella proveniente del Titanic


Científicos canadienses analizan la veracidad de la supuesta carta de una pasajera de 13 años.

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Cientos de personas perdieron la vida en la tragedia del hundimiento del Titanic la noche del 14 de abril de 1912, entre ellas Mathilde Lefebvre, autora de una carta encontrada dentro de una botella en las costas canadienses en 2017.

La botella fue hallada por una familia canadiense en la playa de Hopewwll Rocks, en la bahía de Fundy, situada en la provincia de Brunswick, en Canadá, quienes de inmediato llamaron a la Universidad de Quebec en Rimouski (UQAR) para analizar su autenticidad.

“Estoy tirando esta botella al mar en medio del Atlántico. Debemos llegar a Nueva York en unos días. Si alguien la encuentra, dígaselo a la familia Lefebvre en Liévin”, detalla la carta que fue firmada un día antes del accidente.

Mathilde Lefebvre –de 13 años– era una pasajera de tercera clase que provenía de Liévin, en el departamento de Pas-de-Calais, en el norte de Francia.

Según publicaciones de medios internacionales, la adolescente viajaba con su madre, Marie Daumont, y sus tres hermanos: Jeanne, de nueve años; Henri, de seis; e Ida, de cuatro. 

La madre y sus hijos abordaron el Titanic para encontrarse con su esposo, Franck Lefebvre, que había dejado Francia dos años antes junto con otros cuatro hermanos de Mathilde para probar suerte en Estados Unidos.

Titanic en el fondo del mar. Foto: AFP

La investigación

Una publicación de la UQAR detalla que el historiador Maxime Gohier movilizó un equipo multidisciplinario para descifrar los secretos de dicho descubrimiento. “La botella podría ser el primer artefacto del Titanic encontrado en la costa norteamericana”, dice el profesor Gohier. 

Los descubridores fueron recibidos por miembros del equipo de la universidad para documentar el lugar y las circunstancias del hallazgo.

Los arqueólogos Nicolas Beaudry y Manon Savard estudiaron y documentaron la carta y la botella en el Laboratorio de Arqueología y Patrimonio de la UQAR y obtuvieron la datación por radiocarbono del papel y el tapón de corcho.

Por su parte, el químico Richard St-Louis fue la persona encargada de analizar la composición de la tinta, el vidrio, el papel y la cera que sellaron el corcho.

Al profesor Daniel Bourgault, de ISMER-UQAR, y sus colegas Knut-Frode Dagestad, del Instituto Meteorológico de Noruega, y Laurent Bertino, del Centro Nansen de Estudios Ambientales y Percepción Remota de Noruega, les fue asignada la tarea de evaluar las corrientes oceánicas y los vientos que pudieron haber influido en la trayectoria de la botella en el Atlántico Norte.

Finalmente, el geógrafo Guillaume Marie examinó, con sus alumnos, los procesos de sedimentación y erosión en funcionamiento en la Bahía de Fundy para comprender cómo un objeto pudo haber encallado, ser enterrado y luego liberado después de varias décadas.

Carta de Mathilde. Foto: UQAR

Últimos hallazgos

Algunos análisis aún están en curso y los investigadores planean llamar a otros especialistas para explorar ciertos aspectos con mayor profundidad. 

Sin embargo, el profesor Savar señaló que ya pueden confirmar que materialmente, la botella y su contenido son compatibles con la fecha escrita en la carta.

“Las simulaciones de las corrientes marinas también mostraron cómo un objeto flotante podría, a pesar de una probabilidad muy baja, haberse desplazado desde el punto donde estaba el Titanic el 13 de abril de 1912 hasta la bahía de Fundy”, mencionó el profesor Bourgault.

No obstante, algo que aún no han podido descifrar es si la carta realmente fue escrita por Mathilde, ya que el tipo de letra difiere “apreciablemente” de la escritura que se le enseñaba a los niños de la edad de Mathilde en las escuelas francesas a principios del siglo XX.

“Si alguna vez, por una extraordinaria coincidencia, alguien tuviera un manuscrito de Mathilde, por ejemplo un cuaderno escolar, lo invitamos a comunicarse con nosotros”, expresó el profesor Gohier en un comunicado.

Homenaje a Mathilde

Luego de tener la certeza de que la botella venía del Titanic, los investigadores contactaron a la familia de Mathilde en Francia y pudieron localizar a Jacques Lefebvre, un primo lejano de la joven que redactó la carta.

Cada año después del descubrimiento, Jacques Lefebvre publica una foto de la carta como homenaje a su pariente que murió en las heladas aguas del Atlántico.

En una entrevista al medio regional France 3, Jacques dijo que era sobrino nieto de Franck Lefebvre, padre de Mathilde, y aseguró que su tío abuelo había viajado a Estados Unidos buscando un mejor futuro para su familia y que enviaba dinero a su familia para que pudieran viajar a tierras americanas para encontrarse con él.

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