Lunes 1 DE Junio DE 2020
El Acordeón

Poemas de Luis de Lión

Fecha de publicación: 17-05-20

Poema a una señorita

ella convocaba

a las fiestas

con su voz de señorita

y los niños nos bebíamos esa miel

por los oídos.

por eso,

el sueño de todo niño

era crecer

para subir al campanario

y derramar

su azúcar sobre el valle.

yo subí varias veces

y bajé

lamiéndome las manos.

las flores

habían formado su metal

a través

de las abejas.

era de polen.

algún día

estaré sordo,

pero la voz de esa señorita

seguirá sonando

en mis oídos.

(De los Poemas del volcán de agua)

El pez

nunca aprendí

a nadar

sino hasta ahora

en que me desnudo

y avanzo

hacia la orilla

de tus ojos,

mojo mis pies

en sus riveras,

me lanzo,

reparto mi cuerpo

en las dos pozas,

me sumerjo

en lo más profundo

de sus aguas,

en lo más negro,

en lo más dulce,

reúno mi cuerpo

en lo más hondo

y nado como un pez

que supo siempre

lo que era el agua,

como un pez

rey en su reino,

sin competencia,

¡como un pez

que ve lanzarse

hacia lo hondo

de sus propios ojos

otro cuerpo,

desnudo y puro,

el cuerpo

de la pececita

que lo ama!

7 jun 80

(De los Poemas del volcán de Fuego)

Inventario de un amanecer

un gallo

un borracho

un perro

otro perro otro gallo

otro otro otro otro perro

el borracho

muchos gallos muchos perros

todos los perros todos los gallos

el borracho

menos perros ni un gallo

dos gotas

tres gotas

varias gotas

muchas gotas

todas las gotas

dos manos

una espalda

unos hombros

un cuello

dos senos

un ombligo

un vientre

un monte

dos manos cuatro manos

dos labios cuatro labios

cuatro piernas

un vientre

un monte

una vagina

menos lluvia

menos menos lluvia

nada de lluvia

fin del inventario.

(De los Poemas del volcán de fuego)

y Dios creo a la mujer

… en el trigo de tu cuerpo.

No eras hecha por humanos.

Por eso tan perfecta.

Me gusta verte

desnuda y alta como la Torre Eiffel,

tu pelo universal

desplegado al viento como la bandera de tu patria.

Eras el Arco del Triunfo del erotismo:

sobre la suave extensión de tu espalda

ondulaban los Campos Elíseos,

sobre tus senos y tu vientre

se exhibían todos los tesoros del Louvre.

Eras una botella de miel.

eras la Parisien.

Después de cada filme,

yo te buscaba entre las aguas del Sena

de mi cuaderno de mapas.

Eras el fuego en la caverna y yo,

el pitecantropus erectus.

“Por un beso,

yo… ” le hubiera dado una mordida

a tu boca de manzana.

Eva mía,

caminabas

y eras la tierra y sus dos movimientos.

Eras mi sueño.

Todas las noches te metías en mi cabeza

con tu cuerpo de serpiente y tu piel de lirio.

Brigitte Bardot,

yo venía de un pueblo donde no había cine

y sus mujeres eran catedrales.

Mis ojos sólo conocían los troncos de los árboles

y nunca había visto un muslo.

Los senos no tenían nada de erotismo,

eran frutas llenas de jugo para los labios de los niños.

Los brazos y los abrazos eran cunas o nidos.

Las cinturas no eran de avispa,

eran redondas.

Los vientres eran surcos para reproducir la vida,

no almohadas.

Y uno crecía,

se casaba,

tenía hijos

y eso era todo.

Pero Dios

creó en París una mujer

y la exportó envuelta en celuloide.

Eras Nuestra Señora. Mi Señora.

Pero sobre todo, eras la Revolución Francesa.

Tus piernas eran dos cañones de amor

que disparaban a mis ojos y sacudían mis tímpanos.

Brigitte Bardot,

yo intenté la resistencia,

pero tu fuego era demasiado.

La aldea que yo traía en la cabeza

fue tomada fue tomada por asalto y arrasada.

Y tuve que abrirte mi corazón

y luego alzar los brazos.

De eso hace muchos años,

Brigitte Bardot.

Y sin embargo…

14-5-84

(De Nueva Erupción)