Sábado 19 DE Septiembre DE 2020
El Acordeón

Poetas en Granada

La Telenovela

Fecha de publicación: 09-02-20
Por: Ana María Rodas

Reunir a más de cien poetas y acuartelarlos en una bellísima ciudad colonial puede ser el sueño de cualquier versificador en cualquier parte del mundo. Lecturas maratónicas, recepciones a las horas menos apropiadas, almuerzos descomunales y sobre todo, encuentros riquísimos y enriquecedores con los colegas.

Granada fue la primera ciudad colonial fundada por los conquistadores en Tierra Firme. Francisco Hernández de Córdoba encontró que el pueblo indígena de Xalteva, a orillas del Gran Lago Cocibolca, era el lugar ideal para establecer un poblado y mandó trazar el ajedrezado español, forma típica de construcción de ciudades que recorre toda América.

El lago llegó a ser una de las vías propicias para la entrada y salida de mercaderías y productos, y junto con el Río San Juan era, en la época colonial, una especie de vía navegable natural que se adelantó a la construcción del Canal de Panamá.

La ciudad, que aventaja a La Antigua Guatemala en tamaño, número de pobladores, y que ha resistido toda clase de desastres, tanto los naturales como los que brotan de la maldad humana es, junto a Cartagena de Indias, uno de los lugares más hermosos de este continente.

Sumergida en el característico calor nicaragüense, los vientos que soplan del lago refrescan la vida en el lugar. Entre las cinco y las seis de la mañana, si una tiene la suerte de poseer una ventana que se abra sobre el Parque Central, cientos de pájaros anuncian el cambio entre la noche y el día, en un concierto que no alcanzaba a escuchar desde mi niñez, cercana al Parque Central de la Ciudad de Guatemala.

Granada, esa ciudad que el filibustero William Walker quiso borrar para siempre, resurgió de entre sus cenizas, literalmente. En noviembre de 1856 secuaces del pirata le prendieron fuego a la ciudad por los cuatro costados y dejaron un letrero soberbio en las afueras, mientras aún humeaba el incendio: “Here was Granada”. Walker fue a encontrarse con el destino en Honduras. Murió como lo merecía y Granada se levantó como Ave Fénix. Los granadinos repusieron los estilos del renacimiento y del barroco y se afanaron en hacer la ciudad aún más bella, si aquello fue posible.

Lo normal son las casas de dos pisos, construidas con gran sentido del diseño y del espacio, de manera que el lugar conserva una unidad poco común. Apenas en las afueras de ella, muy lejos del centro histórico que es inmenso y respetado rigurosamente, se levantan otro tipo de construcciones.

En esta ciudad paradisíaca –con un turismo serio y no de mochileros– se desarrolla en estos días el Primer Festival Internacional de Poesía de Granada, dedicado al inmenso poeta nicaragüense Joaquín Pasos, destacado exponente del vanguardismo de su país. Muerto a los treinta y dos años, Pasos es uno de los gigantes de la poesía continental.

El festival también ha sido dedicado, en una segunda instancia, a la celebración de los ochenta años de Ernesto Cardenal. El padre Cardenal, como le gusta que le digan, lucía como querubín extraído de la iglesia mexicana de Santa María Tonantzintla, sonrosa y feliz, durante la ceremonia de inauguración del Festival. La única señal de su pasado revolucionario es la sempiterna boina, que contrasta con la rubicundez de sus cachetes.

He tenido la alegría de hablar con Daisy Zamora, con Roberto Sosa, con Saúl Ibargoyen, con Nancy Morejón, con Luis Rocha, con Amanda Castro, Consuelo Tomás, Julio Valle Castillo, Gioconda Belli, poetas y amigos todos de Nicaragua, de Honduras, de Cuba, de Uruguay y de Panamá, escritores de primera línea. He constatado que escritores jóvenes como Martha Leonor González y Juan Sobalvarro van madurando su producción en forma extraordinaria.

El festival ha sido articulado por el esfuerzo admirable de un grupo comandado por los poetas Chichí Fernández y su esposa, Gloria Gabuardi. Los fondos para pagar los viajes y la estancia del crecido número de poetas en aquella hermosa ciudad han salido en gran parte de la iniciativa privada y con el apoyo de algunas instituciones gubernamentales. Pero es que si Nicaragua es el país con el mayor número de poetas por kilómetro cuadrado, Granada ha sido el lugar de nacimiento de muchísimos escritores, y en sus calles el saludo “¡poeta!” se escucha cotidianamente con gran regularidad, no solo en tiempos de festival.