Domingo 26 DE Mayo DE 2019
El Acordeón

¿Pena de muerte para Assange?

La Telenovela

Fecha de publicación: 28-04-19
Por: Ana María Rodas

“El Departamento de Justicia de Estados Unidos está intentando construir una acusación contra Julian Assange, basada en la Ley de Espionaje. Las condenas en virtud de la Ley de Espionaje pueden ser castigadas con la muerte”, ha denunciado WikiLeaks a través de su cuenta de Twitter el viernes 26, cuando escribo esta columna.

El día 11, Assange fue sacado de la embajada de Ecuador en Londres  a rastras y luego cargado por siete agentes de la otrora famosa Scotland Yard. Así se inició un nuevo período en la vida del más audaz y claro de los investigadores periodísticos que ha habido en este tiempo: Julian Assange.

Lenin Moreno, el infame presidente de Ecuador ha pasado, así, a encabezar la lista de los mayores violadores de los derechos humanos en el mundo. Violó no solamente la Constitución de Ecuador sino los tratados internacionales que, sobre tales derechos, se refieren a lo sucedido el día en que sacaron violentamente a Assange de la embajada de Ecuador, exponiendo territorio soberano a Policía extranjera.

Ese hombrecillo que tiene que ser arrastrado por otras personas para trasladarse de un lugar a otro provocó repulsión siempre en mí. No logré explicarme cómo Correa lo ayudó –con su presencia y su fama– a llegar a la magistratura que ha rebajado con la siniestra acción de borrar el derecho de asilo, uno de los más significativos derechos humanos, si no el más importante.

El juez Baltasar Garzón, quien dirige el equipo de abogados que se encargan de la defensa de Assange aseguró que el fundador de WikiLeaks es víctima de una “clara persecución política”.

“Haremos todo lo necesario a nivel nacional e internacional para defender los derechos de Assange porque entendemos que es una clara persecución política basada en falsedades”, se apresuró a declarar Garzón.

Assange fue detenido dentro de la embajada de Ecuador en Londres, donde estaba refugiado desde 2012, después de que Lenin Moreno decidiera retirarle el asilo político, afirmando que lo hacía porque Assange  “violó acuerdos internacionales y el protocolo especial de convivencia”.

Siguiendo instrucciones de EE. UU., sin duda, Moreno acusó a Assange –quien ya tenía la ciudadanía ecuatoriana –de participar en una trama de desestabilización institucional.

Para su abogado, el juez Garzón, las razones por las que se le ha retirado el asilo político “no son ciertas” y dejan ver que Assange “está amenazado por razones políticas, ya que la persecución desde Estados Unidos está más vigente que nunca, hasta el punto de que recientemente se ha tildado a WikiLeaks como organización terrorista”.

Lo que es indudable es que, con la decisión de retirarle el asilo, y permitir que Policía inglesa entrara a territorio ecuatoriano, como lo es la embajada, para arrastrarlo hasta la calle, el presidente Moreno ha dejado de cumplir todas las normas de la Comisión Internacional de Derechos Humanos.

Los periodistas en su conjunto, pero especialmente quienes reportan desde los países donde en la actualidad hay guerra, –y tuvieran necesidad de asilarse en algún momento– esperan que las condenas  y protestas legales del equipo jurídico de Assange produzcan medidas cautelares que puedan aplicarse en todas las regiones de la Tierra, sobre todo en aquellas donde en la actualidad varios países europeos y Estados Unidos han iniciado conflictos armados que tienen como objetivo hacerse dueños de petróleo, gas u otros elementos de los que carecen.

El rencor que EE. UU. tiene contra Assange data desde 2010. En julio de ese año WikiLeaks publicó 70 mil documentos militares confidenciales sobre las operaciones de la coalición internacional en Afganistán. A finales de octubre filtró 400 mil más relacionados con la guerra de Irak y un mes más tarde el contenido de unos 250 mil cables diplomáticos secretos del Departamento de Estado.

El 18 de noviembre de ese año, Suecia emitió orden de arresto contra Assange, acusándolo de presuntas agresiones sexuales, que ya han sido desvirtuadas. Ante el temor de ser llevado a Suecia para  terminar extraditado en Estados Unidos, decidió refugiarse en la embajada ecuatoriana en Londres en junio de 2012. Pero la oscura conjunción de Trump y Moreno penden ahora peligrosamente sobre la cabeza de Assange.